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Red Internacional
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Política. Cristian Cuevas renuncia al Partido Comunista

El ex dirigente de la CTC y militante del PC por 17 años, renunció a su partido, tras haberlo hecho antes a su cargo de Gobierno después del asesinato de Nelson Quichillao. Renunció al partido, no a su estrategia, y parece proponerse tender puentes para replantearla, cuando desde la Nueva Mayoría parece insostenible y se avizoran reconfiguraciones en el régimen de partidos.

Nicolás Miranda Comité de Redacción

Sábado 5 de septiembre de 2015

Dos renuncias y una afirmación

La primera renuncia fue a su cargo de Agregado Laboral en la Embajada en España tras el asesinato de Nelson Quichillao.
Como informamos en La Izquierda Diario, declaró que ”he realizado una profunda reflexión política y ética que me obliga moralmente a renunciar a esta responsabilidad que el gobierno de la presidenta Michelle Bachelet me ha mandatado”. Esa obligación moral que asumió, no conmovió su decisión política, manifestando una defensa del Gobierno en una entrevista afirmando que “yo sigo apoyando la idea de este proyecto de Nueva Mayoría”. Para la realización de ese proyecto advierte problemas como que “la verdad es que los sectores más conservadores del Gobierno están tomando o controlando el escenario y eso no puede ser, porque de lo que se trata acá es de avanzar con las reformas y dar respuestas al mundo social”. Y ante eso, confirmó la línea del PC de que “nosotros tenemos que dar una batalla tendiente a que se siga cumpliendo el programa y que no haya vuelta atrás en el proceso de transformación social. Ahora, eso va a depender de la correlación de fuerza que tengamos los ciudadanos y ciudadanas y, por supuesto, que en ese marco. Ahora, como también lo dice Camila (Vallejo), si es que no se cumple el programa ni los ejes fundamentales, obvio que el partido y nuestra juventud tendrán que evaluar en su minuto”.

La segunda renuncia fue al propio PC. Lo hace agradeciéndole lo aprendido. Sobre todo, su política, al reivindicar “las causas justas del Partido Comunista”.
Y es aquí donde realiza una afirmación, que se une a la reivindicación del programa de la Nueva Mayoría.

En la escueta carta, plantea que seguirá en la lucha “junto a nuestra clase”, con dos ejes: 1) generando otros espacios de convergencias desde las izquierdas, permitiendo reencontrarnos con todos y todas; para ir, 2) “derrotando así colectivamente a esa minoría neoliberal sostenedora del sistema”. Para hacerlo, concluye reivindicando las figuras de Luis Emilio Recabarren, Salvador Allende, Gladys Marín y Miguel Enríquez.
Una convergencia de las izquierdas antineoliberal.

La cada vez más insostenible pertenencia a la Nueva Mayoría

El giro del Gobierno, hace cada vez más insostenible la permanencia en la Nueva Mayoría para el PC, con la revisión de la reforma tributaria, la rebaja de la reforma educacional, la moderación de una reforma laboral que deja en pie los pilares del Código Laboral de José Piñera, la postergación de la aprobación del aborto y solo en tres causales, la creciente represión incluyendo el asesinato de Nelson Quichillao, las genuflexiones ante la derecha y los empresarios.

Y es cada vez más costoso, como las críticas a su dirigencia sindical demuestra (más claramente entre los profesores con Jaime Gajardo), sus dificultades para volver a ganar fuerza en la dirección del movimiento estudiantil.
Se une por último a la crisis de los partidos, deslegitimados, y a los cambios en el sistema electoral, todo lo que resultará en una reconfiguración del régimen de partidos.

La renuncia, pero con una reafirmación de la política del PC, y el llamado a una convergencia de las izquierdas, de carácter anti-neoliberal, le permite hacer de puente entre unos y otros, manteniendo su prestigio como dirigente sindical de la izquierda. La recepción por Jorge Peña del sindicato Siteco y militantes de la UNE cuando llegó de España, muestra estas posibilidades, que no se agotan allí.

Pero hacer el mismo camino por un recorrido más largo, solo puede llevar al mismo punto.