Antes de viajar a ver al Papa, la Presidenta difundió 39 tuits, donde denunció “ataques especulativos”. Dejó al vicepresidente a cargo del gobierno.

Lucho Aguilar @Lucho_Aguilar2
Viernes 19 de septiembre de 2014 09:05
Esta mañana la Presidenta llega al Vaticano a visitar a Francisco, quien la invitó a un almuerzo. Una invitación que llegó hace un par de semanas, cuando la gestión de Cristina Kirchner pasaba algunas zozobras.
Antes de partir Cristina se despachó con una serie de 39 tuits. Fue la forma elegida para, en la distancia, quedar en el centro político. Allí destacó “un ataque especulativo contra la moneda”. El punto de partida fue una nota del diario La Nación, según la cual la aerolínea estadounidense American Airlines limitó a un plazo máximo de 90 días de anticipación la venta de pasajes “por las trabas para comprar dólares”.
Cristina difundió un comunicado del Banco Central que rebate la existencia de restricciones al giro de divisas al exterior para aerolíneas y operadoras turísticas. La noticia sería, entonces, parte del “ataque permanente contra nuestro país que encabeza el juez Griesa”. Los “buitres locales” serían funcionales a ese ataque.
Sorprendió además la difusión, mediante tuits, de un supuesto documento acercado al gobierno por el ex secretario de Comercio de George Bush, Carlos Gutiérrez, que plantea que la estrategia de los fondos buitre con Argentina, resumida en 5 puntos.
La Jefa de Estado destacó los dos primeros: “1. Esmerilar y desgastar la figura de la Presidenta” y “2. Propiciar ola de rumores para generar inestabilidad económica, impulsando ataques especulativos”. Uno de los tuits hizo una interpretación de los mismos “¿Qué me decís de los puntos 1 y 2? Cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia”. Es que el supuesto documento confirmaría la campaña del gobierno de planes desestabilizadores para tener un “diciembre caliente”.
El debate se instaló. Mientras el gobierno mantiene negociaciones con bancos internacionales y conocidos financistas (los “buitres buenos”), quiere abrir el paraguas ante los efectos que está generando la combinación de inflación y escasez de dólares. Si se profundiza el ajuste, como en enero, que la culpa sea de otro. No sólo el fallo de Griesa complicó el plan de abrir un nuevo ciclo de endeudamiento y nuevos acuerdos con el capital internacional. Si llega a haber devaluación, pretenderán cargar la culpa a los "desestabilizadores" que impusieron un “golpe de mercado”, igual que quisieron hacer en enero.
Los tuits presidenciales evitaron hacer referencia a otro buitre norteamericano, la autopartista Lear. Al servicio de esa empresa, un rato antes, la Gendarmería había reprimido a trabajadores despedidos y a organizaciones que los apoyaban.
Mientras la Presidenta tuiteaba en viaje a Roma, quien quedaba a cargo del gobierno era el cuestionado vicepresidente Amado Boudou. No era un buen día para el elegido de Cristina. El fiscal Gerardo Pollicita pedía su imputación por falsear los datos de domicilio de su DNI. Ya ningún hecho de corrupción relacionado con el dirigente kirchnerista parece sorprender. Ya fue procesado en la Causa Ciccone y en la investigación por la adulteración de los papeles de un auto, además de estar investigado por otros casos.
Una paradoja. Quien queda a cargo del gobierno, en medio de los cruces con los buitres y funcionarios estadounidenses, es un allegado de la Embajada de ese país. Fueron otros documentos filtrados, los de Wikileaks, los que aseguraron que Boudour era “imperturbablemente pro norteamericano” y que “se declara amigo incondicional de EE.UU”.

Lucho Aguilar
Nacido en Entre Ríos en 1975. Es periodista. Miembro del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001. Editor general de la sección Mundo Obrero de La Izquierda Diario.