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Red Internacional
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PROFESORAS. Crónica: La docente imaginaria

El mundo laboral docente sufre hoy una de las peores crisis en cuanto a las enfermedades de stress a las cuales están sometidos las y los docentes en todo el mundo, producto del sistema estandarizado de la educación de mercado. A continuación, todo lo anterior desde la perspectiva de una profesora con 44 horas de contrato.

Domingo 2 de abril de 2017

Para un docente en Chile, tener un contrato de 44 horas semanales significan 41 horas pedagógicas, es decir un trabajo en aula con 45 estudiantes de 8 am a 16:30hrs y una mísera hora para el trabajo de: planificar, corregir evaluaciones, entrevistas con apoderados, preparar material, consejos de profesores, evaluaciones etc. Tareas que están totalmente naturalizadas como tareas que se deben realizar en casa.

De este mismo modo, se termina naturalizando el agobio de la otra jornada de cualquier docente y en particular de las profesoras — quienes componen el 70% de la fuerza laboral educativa — las tareas domésticas. Ni hablar de la nula participación sindical por los derechos laborales que no tenemos por falta de tiempo.

Para el sistema educativo neoliberal, todo lo anterior se transforma en las condiciones perfectas para la sobrevivencia del mismo. Sin la fuerza laboral docente activa y sin tiempo recreativo para poder pensar sus necesidades para una real calidad de vida, se educan de la misma manera las futuras generaciones. Un efecto dominó para la vida eterna de la explotación.

Sin embargo y a favor de la humanidad, el capitalismo, padre de la educación de mercado no es un destino ya zanjado o inevitable. Como bien dice una frase de C. Marx "la burguesía produce, ante todo, a sus propios sepultureros".

Esa profesora que se imagina algún día con tiempo para compartir con su familia, con no llegar tan cansada a los días viernes, poder leer un libro, poder tener un rato para ella misma, no está tan lejos de la realidad. Tan imaginario no es.

Una profesora imaginaria que se junta con otra profesora imaginaria, pueden ser miles de profesoras imaginando la organización para buscar una forma de hacer realidad la transformación completa del sistema educativo por uno más humano. Organizar, por ejemplo, comisiones de mujeres en los lugares de trabajo para defenderse de los abusos de los sostenedores y al mismo tiempo para educar a colegas, estudiantes y apoderados de que las condiciones de inestabilidad y de agobio no son naturales y que se pueden cambiar con la unidad.


Nuestra Clase

Somos la agrupación de trabajadores de la educación Nuestra Clase, de Chile. Quienes conformamos esta agrupación somos compañeras y compañeros independientes y militantes del PTR