Se anuncian medidas para sostener la crisis hídrica que tiene a 17 comunas de Santiago declaradas como zonas de emergencia junto con O’higgins, Valparaíso y Bío Bío.
Domingo 25 de agosto de 2019
La crisis hídrica que ha desatado la emergencia agrícola, que atraviesa a las regiones de Santiago, O’higgins, Valparaíso y Bío Bío, no ha dejado indiferente al gobierno y a los empresarios. Se están barajando planes de emergencia para sostener las distintas zonas que han sido afectadas, como la inversión de 733 millones para utilizar en follaje, insumos y remedios para los animales, sin embargo esto no soluciona el problema de fondo que es la restauración de las zonas afectadas, pero por otro lado al debatir estas medidas nos encontramos nuevamente con una diferencia entre los intereses de los trabajadores, las comunidades y los empresarios.
El problema de la crisis hídrica resulta en una de crisis alimentaria debido a las dificultades que significaba para el cultivo de vegetales, otro factor importante es que la escasez del agua afecta la alimentación del ganado, lo que desequilibra la producción de alimentos de origen animal, como la carne, la leche, los huevos y sus otros derivados. Ambos aspectos de la crisis hídrica resultan en una alza del valor de los alimentos, pero no solo eso, en una disminución de la variedad y la cantidad de mercancías.
Causas de la crisis hídrica
Un factor importante es la época de sequías, pero no podemos obviar que los principales consumidores del agua de las cuencas y lagunas son los empresarios de la agricultura. Un estudio realizado por la Universidad de Chile expresa importantes datos que muestran el consumo de las empresas. El informe centrado en la Cuenca de Aculeo señala que el 70% del consumo es del agronegocio, aunque recalcan que el mayor factor en la desaparición de la laguna es la disminución del 38% de las precipitaciones. En la Región Metropolitana la falta de precipitaciones son de un 72% provocando uno de los inviernos más secos de los últimos 60 años, pero las épocas de sequías extremas son una consecuencia del cambio climático, que a su vez es un efecto de las consecuencias que ha tenido el sacrificio de los territorios por intereses empresariales.
La preocupación de los empresarios
Eve Crowley, representante de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) para la Alimentación y la Agricultura en Chile, expresó su preocupación por las consecuencias en el stock de alimentos exigiendo a las empresas que para evitar problemas de distribución y alzas de valor en los productos transparentaran la situación, por su parte el gobierno dice rechazar las alzas y “cualquier tipo de aprovechamiento”.
Sin embargo las consecuencias van más allá de los alimentos, la escasez de recursos hídricos golpea fuertemente las condiciones de vida de las comunidades desencadenando problemas sanitarios. La representante de la ONU problematiza esta situación exigiendo que las preocupaciones de primer orden sean las necesidades de las poblaciones afectadas, pero dada las circunstancias y el desarrollo de los conflictos medioambientales, podemos dudar de los planes del gobierno y los empresarios para afrontar el problema.
Pese a que el gobierno dice que el abastecimiento de productos está garantizado para los próximos dos meses y que se rechazaron las alzas de precios, todos los pronósticos apuntan a que la realidad será totalmente distinta, Luis Sáez, académico del Departamento de Gestión Agraria de la Universidad de Santiago, dice que el alza en el costo de los alimentos se producirá inevitablemente por la especulación de los valores.
Otros sectores del empresariado han expresado sus preocupaciones, como Antofagasta PLC, minera del grupo Luksic, que por medio de el presidente ejecutivo, Iván Arriagada indicó que ante la posibilidad de ver afectadas su producción, tomarían medidas como la construcción de una planta desaladora en la mina Los Pelambres.
La época de las vacas flacas
Los efectos de esta crisis son abrumantes, en sectores como Putaendo en Valparaíso, los cadáveres de animales están siendo apilados para luego ser quemados con el fin de evitar problemas sanitarios, a causa del sacrificio y la muerte del ganado que no tiene suficiente alimento ni hidratación para sobrevivir.
El escenario de Valparaíso a cambiado significativamente con lo efectos de la escasez de agua, que se viene gestando hace ya 10 años, los ríos se secaron, los cerros cambiaron su color y poco queda de vegetación. los efectos de esta situación se traducen en la muerte de aproximadamente 2500 cabezas de ganado (vacas, terneros, entre otros) por desnutrición y deshidratación . Según explica Freddy Moreno, vocero de los habitantes afectados, la situación es desalentadora y el gobierno no ha ofrecido salidas concretas.
El debate está abierto: ¿cual es la mejor forma de afrontarlo?
En el contexto de estas preocupaciones que pueden afectar el negocio alimenticio, afectando la vida de los sectores más precarizados y oprimidos del país se han planteado distintas soluciones. Hasta ahora, Antonio Walker, ministro de Agricultura y empresario agrícola, ha declarado que los sectores más afectados son Alhué, Colina, Tiltil y Curacaví. A esas comunas, además María Pinto, Melipilla, San Pedro, Lampa, Buin, Paine, Pirque, San José de Maipo, Peñaflor, Isla de Maipo, Padre Hurtado, El Monte, Talagante y Valparaíso, Coquimbo, O’higgins y la Región del Bio Bio.
Como dijimos anteriormente que declaren la zona de emergencia agrícola a los territorios más afectados implica la liberación de 733 millones para follaje y recursos alimenticios para los animales, en la misma tónica Diego Ibañez, militante del Frente Amplio, parte de Convergencia Social indicó que es necesario un subsidio para los empresarios agricultores para resolver la falta alimentos para el ganado, junto con entregarles mayores derechos sobre las aguas.
Recientemente el ministro de Agricultura asistió a los encuentros la APEC (Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico) donde discutieron la posibilidad de ampliar el estado de emergencia en otras zonas del país, aunque existen exigencias de declarar emergencia climática y ecológica en el país, debido a las magnitudes que ha desarrollado, Iván Flores militante (DC) interpelo recientemente a Sebastián Piñera para que esta medida fuera aplicada.
Con distinto margen de impacto la crisis hídrica se ha hecho notar con consecuencias devastadoras tanto para el negocio de la agricultura y la vida de las comunidades, Antonio Walker insiste en que el abastecimiento del consumo humano del agua es la primera preocupación del gobierno, aunque de igual forma llama a cuidar el consumo individual, pero estas medidas no cuestionan la responsabilidad de los empresarios en la crisis.
Otro aspecto de las medidas es la del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), que alentó a reducir la cantidad de animales en los criaderos, mientras que el Instituto de Desarrollo Agropecuario (Indap) invertirá más de 3 mil millones de pesos para sostener la crianza de los animales, pero en verdad la diferencia de iniciativas no expresa un mayor intereses por parte del empresariado hacia la crisis, sino que es señal de la debilidad del gobierno para afrontar estas situaciones y de la cantidad de recursos que podrían destinar los empresario para revertir la escasez.
Rodrigo Faundez dirigente de Modatima, Movimiento de Defensa del Agua, la Tierra y la Protección del Medio Ambiente, en una columna de opinión publicada en el medio online El Mostrador, plantea que el problema de fondo es la privatización del agua y el uso desmedido por parte de las empresa, que fue entregado en 1981 -durante la dictadura - avalado por el Código de Aguas, volviendo los recursos hídricos una mercancía más, que permitió que los empresarios agrícolas pudieran comprar terrenos a ultranza para levantar sus empresas y explotar las fuentes de agua del lugar. Pese a que este es un hecho que nadie puede negar la solución que exige Modatima solo soluciona un aspecto del problema.
En la misma columna de opinión, el vocero de Modatima expresa que es necesario un cambio en la constitución impuesta en la dictadura militar, pero aunque es necesario que los recursos hídricos dejen de estar en las manos de los privados deja ver una debilidad crucial, si bien,las empresas ya no podrán comprar estos recursos ¿quien los administraría?¿ los gobiernos de turno sostenidos por los partidos del régimen? los mismos que usan hoy las leyes de la constitución a beneficio de sus negocios.
Una perspectiva desde las comunidades y el pueblo trabajador
La crisis del agua es una expresión más de los estragos que está causando el avance del cambio climático, resultado de ritmos irracionales de producción del capitalismo, que explotan los recursos naturales sin tomar en cuenta las consecuencias que tiene para el ecosistema y la misma vida humana, con el objetivo de mantener sus ganancias. Para cambiar esto hay que dar vuelta todo.
Un cambio en la Constitución de Chile no es posible ni efectivo si no le arrebatamos el control político que tienen sobre la sociedad, la leyes que protegen la propiedad privada abren la puerta para que las empresas puedan saquear el planeta justificándose en la necesidad de mantener el libre comercio, ante esto los trabajadores en unidad con los sectores oprimidos tienen que conquistar una asamblea constituyente desde las movilizaciones que exprese sus principales preocupaciones remeciendo el régimen que sostiene el sistema capitalista.
Así mismo la exigencia de inversión en follaje y recursos para alimentar el ganado, no puede traducirse en medidas que solo mantengan el negocio de los agricultores, si no en un cambio de producción que esté acorde a las necesidades de las comunidades, que ponga a disposición los recursos necesario para revertir el saqueo empresarial, pero esto no son medidas que podamos conseguir apelando a la voluntad de los capitalistas, en este sentido es necesario que se racionalicen los recursos naturales y que sean los trabajadores y los habitantes de las comunas quienes controlen su uso en la producción.