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Red Internacional
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DECLARACIÓN DE AGRUPACIÓN JUVENIL ANTICAPITALISTA. ¿Cuál es la solución para acabar con la violencia en CU?

En respuesta a la balacera en las inmediaciones de Ciudad Universitaria y el ataque a una profesora de FES Acatlán, el rector Enrique Graue anunció que aumentaría las medidas de “seguridad” en la UNAM.

Martes 27 de febrero de 2018

A fines de la semana se registraron actos violentos cerca y dentro de las inmediaciones de la UNAM. En la noche del jueves, en FES Acatlán, una profesora fue alcanzada por una bala, en un aparente intento de robo. El viernes una balacera en los frontones de CU dejó a varios muertos, en lo que califican como una disputa entre narcomenudistas.

Ante esto, el rector de la UNAM, Enrique Graue, emitió un comunicado sobre estos hechos y anunció que las medidas que se implementarán seguirán en la línea de fortalecer las medidas de “seguridad” dentro de las instalaciones universitarias.

En el transcurso de la administración de Graue se tomaron medidas “disuasorias” frente al problema de narcomenudeo, que se reflejaron en restringir, con la instalación de rejas, los espacios comunes y de recreación de la juventud. Aumento de vigilancia, con nuevas patrullas dentro de CU y sistemas de seguridad con la instalación de cámaras y torniquetes para acceder a las instalaciones. Entre sus medidas, una campaña de linchamiento contra los ocupantes del Auditorio Che Guevara acusándolos de narcomenudistas y contra los grupos antisistema o que se organizan dentro de la universidad.

Si la idea de Graue es avanzar con estas medidas, tendremos una universidad cerrada al pueblo y con medidas de control y disciplinamiento para los estudiantes, académicos y trabajadores. Una universidad sin espacios para la cultura, la recreación de la juventud y organización política.

El rector asume la responsabilidad

Graue asume la responsabilidad de la violencia y lo ocurrido en CU. Lo que nos preguntamos es ¿por qué no asumió la responsabilidad del feminicidio de Lesvy Osorio? Meses después declaró que había sido un suicidio y las autoridades universitarias orquestaron la campaña de criminalización.

En el caso de Luis Roberto Malagón asesinado en la universidad, sus padres han declarado en diversas ocasiones que la rectoría se ha negado a verlos y han entorpecido el proceso jurídico. El mismo proceder con Carlos Sinuhé, activista político, víctima de una ejecución extrajudicial; hasta el momento su madre no ha podido acceder a ninguna grabación para comprobar el hostigamiento del cuerpo de seguridad de la UNAM.

El 8 de febrero se realizó una movilización y mitin en la explanada de rectoría denunciando casos de estudiantes de la UNAM asesinados, desaparecidos y víctimas de feminicidios, las autoridades universitarias decidieron quitar la luz de la explanada para que no se realizará el mitin. Cuando un caso conviene para implementar medidas securitaristas, el rector sale a lamentar, condenar y se responsabiliza.

“La desesperanza en la que está envuelta la juventud”

El aumento de violencia que hoy se percibe en las universidades es el reflejo de la realidad nacional, del avance del narcotráfico y la militarización en la Ciudad de México. La guerra contra el narcotráfico y la militarización del país que comenzó en el sexenio de Calderón ha dejado a más de 200 mil muertos, 30 mil desaparecidos y más de un millón de desplazados. Al mismo tiempo los militares en las calles han propiciado el aumento del feminicidio en un 800%.

Las medidas securitaristas son una continuidad de la política implementada a nivel nacional, que tiene como principal víctima a los jóvenes y a las mujeres. Es bajo la bandera del combate a las drogas que gobierno y rectoría buscan mantener en orden a la juventud.

El rector habla de la desesperanza que como jóvenes vivimos refiriéndose a los narcomenudistas. El futuro de millones de niños y jóvenes es ingresar a las filas del narcotráfico ya sea por necesidad, por amenazas o por una narco-cultura exacerbada por los medios de comunicación. El rector no responde. ¿Cuál es el problema de raíz? ¿Por qué los niños y jóvenes no tienen acceso a la educación? Graue no condena enérgicamente el recorte al presupuesto en materia educativa y tampoco dice nada cuando de cada 10 aspirantes que presentan su examen a la universidad sólo se acepta a 1.

El rector no critica a las empresas nacionales y trasnacionales con las que tiene convenios educativos y financieros, donde la generación de conocimientos está puesto al servicios de los intereses, exigencias y ganancias del mercado. Esas mismas empresas que tienen sueldos de miseria para la juventud.

Al finalizar su comunicado el rector dice que “ellos viven en mundos ajenos a los nuestros”. Le contestamos que nosotros vivimos en ese mundo donde se nos acusa de ser narcomenudistas por ser consumidores. Existe siempre la posibilidad de ser asesinado o desaparecido por el Ejército, en los supuestos fuegos cruzados, en los retenes, etc, somos conocidos popularmente como “daños colaterales”.

El único ajeno a ese mundo es usted, no se nos olvida que es militante del dinosaurio PRIISTA, que su partido tiene ganancias millonarias, que ustedes viven esta guerra en la comodidad de su casa y con el escudo de su partido político, cabe recalcar, que el sexenio de Peña Nieto es el más violento y hostil con la población. Son la casta política y los empresarios los que viven ajenos a este mundo, porque nosotros lo transitamos cada día.

¿Y si legalizamos las drogas?

La campaña de la rectoría y de los sectores más conservadores se centra en atacar a los consumidores de drogas comparándonos con los capos de la droga. El discurso del derecho penal se centra en que si eres consumidor mereces ir a la cárcel. Las cárceles de este país están repletas de jóvenes consumidores de drogas que fueron presentados como narcomenudistas o grandes capos de la droga.

Como estudiantes de la UNAM nos oponemos a su campaña moralista y criminalizadora. El enemigo de la universidad es una silueta negra, con la cabeza rapada y el ceño fruncido, cualquier estudiante. Seamos serios en este debate, estamos cansados de ser asesinados, desaparecidos, criminalizados y encarcelados.

Centremos el debate, por primera vez, en la legalización de las drogas, como medida para acabar con el negocio ilegal, la violencia que desata y las millones de violaciones a derechos humanos cometidos por las fuerzas armadas y policiacas.

Partimos de que reivindicamos el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, somos completamente capaces de decidir qué tipo de sustancias podemos consumir. Las drogas son enunciadas como un problema de seguridad nacional, proponemos que sean tomadas como un problema de sector salud.

Los países que han legalizado las drogas tienen menor consumo por las campañas educativas y sin tabúes. En caso de generar una dependencia se pueden desarrollar programas desde el sector salud, pero lo más importante es que los jóvenes y las mujeres no son daños colaterales en guerras ficticias. ¡Legalización de las drogas!

Consideramos que para frenar la violencia es necesario la desmilitarización inmediata del país. Exigimos que los militares vuelvan a sus cuarteles, sabemos que actúan en complicidad con los grandes cárteles -como se evidenció con la desaparición forzada de los normalistas de Ayotzinapa- y son actores fundamentales en las peleas por nuevas plazas. También planteamos que es necesario abrogar la Ley de Seguridad Interior que permite al Ejército actuar en total impunidad y legaliza la desaparición forzada.

Asimismo, exigimos que los militares y marinos que toman clases en la UNAM regresen a sus colegios y cuarteles. Exigimos que se eche atrás el Convenio General de Colaboración Sedena-UNAM, que permite a las fuerzas armadas estudiar en nuestras aulas. Ser críticos en nuestras clases constituye un riesgo porque sabemos de las atrocidades que pueden cometer.

Es importante fortalecer la autoorganización entre estudiantes, profesores y trabajadores independiente a la de rectoría y los partidos del régimen para decidir cómo enfrentar la violencia generada en la universidad, pero también en todo el país.