Que el gobierno y la oposición se vienen reuniendo no es ninguna novedad. Más allá de los altibajos las señales han sido más que claras que tales encuentros se realizan a puertas cerradas.
Milton D’León Caracas / @MiltonDLeon
Miércoles 14 de septiembre de 2016
Lo declarado este martes por el alcalde del municipio Libertador, Jorge Rodríguez, quien forma parte de la representación del chavismo en estas gestiones, que entre el Gobierno y la oposición aglutinada en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) avanzan hacia la instalación formal de un diálogo político no es primicia alguna, salvo el hecho que lo haya declarado públicamente.
"Se han dado dos reuniones preparatorias para el diálogo” enfatizó este Jorge Rodríguez, sosteniendo además que “creo que se ha avanzado para la instalación formal de ese proceso de diálogo", aunque sin precisar cuándo se celebraron estas reuniones.
Por su parte Nicolás Maduro anunciaba este martes por la noche que había recibido una carta del Papa Francisco a través de Ernesto Samper, actual secretario general de Unasur, expresando su apoyo al diálogo político en el país. Es que la Iglesia viene teniendo un papel importante en estas conversaciones que se vienen realizando con el auspicio de la Unasur, que designó como mediadores al expresidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero y a los exmandatarios de República Dominicana y Panamá, Leonel Fernández y Martín Torrijos, respectivamente.
En declaraciones para la televisora estatal Venezolana de Televisión (VTV), Jorge Rodríguez reveló que dirigentes de la coalición opositora solicitaron que esas conversaciones se mantuvieran en secreto, pero también el gobierno ha decidido mantenerlas en secreto. Ha sido el mismo Jorge Rodríguez quien declaraba en la primera semana de julio que se realizan “reuniones privadas, secretas, entre sectores de la derecha venezolana y sectores del Gobierno bolivariano”.
Más aún fue enfático al declarar que en estos últimos encuentros "avanzamos en el proceso de discusión de una agenda para la instalación del diálogo definitivo y en ese estado nos encontramos en este mismo momento". Esto coincide con lo sostenido por el ex presidente José Luis Zapatero, como parte de los mediadores internacionales, cuando declaraba el pasado 6 de septiembre a su llegada a Caracas que “el diálogo va avanzando es un proceso largo lo importante es que hay disposición”. Dicho sea de paso, en función que tales discusiones más directas entre el gobierno y la oposición se estaban desarrollando Zapatero se ha mantenido en Venezuela.
Jorge Rodríguez reveló además que, por parte del Gobierno venezolano, participan además la canciller Delcy Rodríguez, el diplomático Roy Chaderton y el diputado Elías Jaua, mientras que los opositores están representados por cuatro personas que, dijo, "no me corresponde a mí señalar quiénes son". Pero lo que no es claro aún si todos los sectores principales que componen la MUD estarían representados en esta mesa, tomando en cuenta las declaraciones diferenciadas entre ellos con respecto al diálogo mismo.
Pero en lo que dice respecto al tema del revocatorio, si partimos de las declaraciones tanto de representantes del gobierno y como de la oposición son dispares. El segundo vicepresidente del PSUV, Diosdado Cabello, afirmó que el oficialismo no se encuentra en negociaciones con la oposición para fijar una fecha del referéndum revocatorio. Desmintió y aclaró, que estas reuniones (de diálogo) no son para activar el referendo revocatorio: “Nosotros no fijamos fecha de revocatorio, eso no es un tema de conversación para nada”, aunque sostuvo que “se acordó con la MUD restablecer el diálogo, en conjunto con Zapatero”.
Para el presidente de la Asamblea Nacional, el derechista Ramos Allup, aseguró hoy que la única razón por la que hay conversaciones entre el Gobierno de Maduro y la coalición Mesa de la Unidad Democrática (MUD) es para exigir el revocatorio de Nicolás Maduro. Pero María Corina Machado, parte del sector más duro de la MUD ya ha denunciado que la oposición estaría negociando que el revocatorio se realice el año entrante. “Conmigo no cuenten si se acuerda el referendo revocatorio para el 2017” había declarado el pasado miércoles.
Pero lo que es claro que nadie revela a ciencia cierta lo que están negociando, más allá de la supuesta discordia pública en torno al revocatorio este año o no. De esta columna en este diario hemos venido siendo enfáticos que no es de descartar que en medio de las negociaciones que se realizan a puertas cerradas el propio proceso de referendo podría ser el terreno donde se busquen “consensos”. Es decir, que permita acuerdos básicos entre la oposición, sectores del chavismo y las Fuerzas Armadas, con apoyo de los mediadores internacionales, que pueda encauzar algún tipo de “transición” a un poschavismo más estable, funcional a las clases dominantes.
Este interés es lo que intenta reflejar a su manera uno de los mayores impulsores del diálogo, José Vicente Rangel que ya ejerciera como vicepresidente con Chávez: “Lo cierto es que la actual situación venezolana está bloqueada. El gobierno tiene serios problemas que no puede resolver en el marco de la confrontación diaria, y la oposición evidencia su debilidad estructural (…). La oposición está obligada a actuar con responsabilidad, al igual que el gobierno y el chavismo”.
Es por eso que, al contrario de lo que quieren hacer creer tanto desde el chavismo como desde la propia oposición, que “la madre de todas las batallas” en el diálogo es por el revocatorio, en verdad se están negociando cuestiones de más largo alcance dentro de una transición política. El revocatorio entraría para forzar posiciones en esas discusiones, y son factibles las negociaciones para los tiempos de su realización.
De realizarse el año entrante previo acuerdo, y perder Maduro el revocatorio, se estaría negociando un vicepresidente de consenso entre la oposición y el chavismo –surgido de las filas del oficialismo obviamente– para concluir el mandato que ordene una transición, aplicando un conjunto de medidas económicas y políticas frente a la crisis funcional a los sectores de las clases dominantes, garantizando estos acuerdos la Fuerza Armada Nacional que son arte y parte en los eventuales acuerdos. Pactos y acuerdos que en nada beneficiarán a los trabajadores y el pueblo pobre que ya sufren el peso de la agobiante crisis, y más aún serán impactados con más fuerza por las medidas económicas y políticas acordadas.