El documental ’Coca-Cola en lucha’, de Georgina Cisquella y Pere Joan Ventura, recoge los tres años de batalla contra el ERE de 2014 en Casbega, Fuenlabrada. Se presentó en el Centre Cívil Borell en Barcelona, el sábado 5 de noviembre.

Andrea Villa Barcelona | @AndVilla_
Miércoles 9 de noviembre de 2016
Foto: Antonio Litov
El documental muestra la experiencia de las trabajadoras y los trabajadores en una lucha sin cuartel contra la multinacional imperialista Coca-Cola Iberian Partners cuando de la noche a la mañana la empresa Casbega presentó un ERE: “Se te viene el mundo abajo porque tú piensas que has entrado en una buena empresa, que tienes un futuro. No puede haber crisis con esta marca. Todo el mundo bebe Coca-Cola”, explican los trabajadores.
“Teníamos el mejor convenio y las mejores condiciones. A pesar de eso, éramos los más productivos. El objetivo y fin último de esta nueva directiva era frenarlo y acabar con ello porque podría ser el espejo donde se podrían mirar el resto de trabajadores.”
Los trabajadores se organizaron desde el comité de empresa e iniciaron una huelga indefinida por el mantenimiento de sus puestos de trabajo. “No queríamos el dinero. Eso lo teníamos claro desde el primer momento.” Defendieron la dignidad de pertenecer a la clase obrera contra la lógica de rentabilización empresarial, pero también contra la hecatombe de una reforma laboral “diseñada para que este tipo de empresas puedan hacer un ERE aunque tengan beneficios. Por qué? Porque en el resto de empresas ya hay precariedad.” Ganancias que para Coca-Cola ascendían a 6.622 millones de euros en 2015.
En el documental se realizan varias entrevistas desde el campamento que montaron a las puertas de la embotelladora, que pronto se convirtió en “un gabinete psicológico, 24 horas al día.”
Los trabajadores explican cómo hicieron frente al silencio mediático realizando cientos de manifestaciones, volcándose también en las redes sociales, llamando al boicot del producto en las calles.
Enfatizan el rol fundamental que están teniendo las mujeres como transmisoras de fuerza y combatividad, que organizadas desde un grupo de whatsapp, han estado en primera línea siendo parte activa de las actividades diarias: “Sin el apoyo de las mujeres esto no habría salido adelante.”
“Este conflicto ha hecho que me sienta mucho más cerca de las personas que están pasando por situaciones similares. Me ha despertado a la lucha.” Los trabajadores explican cómo su lucha pasó de ser un simple combate por el puesto de trabajo a tomar conciencia de la necesidad de unir fuerzas con el resto de la clase obrera -como son Telefónica-Movistar, Correos, Indra, Bankia y otros colectivos obreros y sociales- contra un sistema que apoyado en reformas laborales y tratados, como el TTIP, están maniatando, precarizando y esclavizando, nuestro futuro.
Por hacer valer la ley
Las y los espartanos comenzaron llevando adelante un lucha económica que pronto se transformó en rabia e indignación contra un sistema político y judicial al servicio del gran capital. “La justicia en este país no es verdadera.”
En enero de 2015 la Coca-Cola hizo pública la intención de no cumplir la sentencia de la Audiencia Nacional, que declaró el ERE nulo, queriendo reabrir Fuenlabrada como un gran centro logístico. Dos concejales del PSOE en en el Ayuntamiento de Leganés incumplieron el compromiso que los trabajadores habían arrancando con su lucha y “dejaron correr” el proyecto.
A pesar de haberse dictado cinco sentencias favorables a los trabajadores en la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo, la empresa comenzó a desmantelar la fábrica “en furgonetas blindadas y encubiertas por la Policía Nacional” frente a los ojos de los trabajadores, que finalmente fueron reprimidos por “un servicio público al servicio de todos los ciudadanos pero que está, en este caso, al servicio de una multinacional.” Algunos trabajadores aún están enfrentando causas penales por exigir el cumplimiento de la sentencia del Tribunal Supremo al propio sistema judicial garante de la propiedad privada.
Desde la reapertura en septiembre de 2015, los trabajadores se encuentran realizando funciones típicas “de 20 años atrás”, compartiendo el escaso trabajo que la empresa les otorga, enfrentando una dura guerra psicológica. “Nosotros estamos ahí dentro viendo y sufriendo como se llevan la maquinaria. Saben que si en este tiempo que llega la apelación sacan la maquinaria, no va ha haber un juez que tenga potestad para obligarles a volver a meter dentro la maquinaria.”
Además sufren un control constante por parte del personal de seguridad privada que los sigue a cada paso. “Te siguen si vas de un pasillo a otro, te siguen si vas al baño. Estamos en una cárcel. Y esto supone una vulneración de los derechos laborales.”
Sin embargo, maniobra tras maniobra, en octubre del 2015 un repentino cambio de jueces resolvió aceptar las condiciones de readmisión irregular en la planta de Fuenlabrada impuestas por la empresa, vulnerando sus propios dictámenes, y afirmado que le parece “razonable” la decisión del cierre de las fábricas. Un verdadero pucherazo.
La lucha espartana continúa
Durante la presentación del documental en Barcelona, una trabajadora sintetizó: “Cuando de repente te declaran la guerra, te obligan a comenzar la lucha. Y al final ya no sabes por qué empezó, pero ya no eres la misma persona.”
“Nosotros tuvimos que luchar desde el primer día contra todo. Contra la Federación Agroalimentaria de CCOO, contra el Ayuntamiento de Leganés, contra un gobierno de derechas, contra los partidos que se dicen de izquierda, contra la justicia a fin. Y lo que hemos demostrado es que se puede y se debe luchar. Y tenemos claro esto no acaba aquí. Nosotros vamos a continuar defendiendo nuestra dignidad, porque sabemos que con la organización, la unidad y la movilización de la clase obrera podemos enfrentar lo que nos están haciendo.”
También huelguistas de Panrico-SantaPerpetua hablaron del nefasto rol jugado por las burocracias sindicales en ambos conflictos, de la importancia de la unión forjada entre ambas luchas, sellada bajo el lema “Panrico y Coca-Cola la lucha es una sola”, que marcó un hito en la lucha de clases del Estado español y que debe retomarse como camino para luchar por sindicatos antiburocráticos y para la coordinación democrática y unitaria de las luchas obreras y con el resto de sectores en lucha, de la juventud, los parados, de las y los estudiantes, etc.