Sigue la “guerra” Gobierno – Clarín. Operaciones políticas con comunicados que dicen y desdicen. Los peritos de Arroyo Salgado. La brasa caliente de una denuncia endeble. AMIA: la impunidad incólume.
Mirta Pacheco @mirtapacheco1
Miércoles 4 de febrero de 2015
Como en una jugada de ajedrez, el domingo Clarín movió su pieza anunciando que en el departamento de Nisman, en el tacho de basura - alegórico lugar si se tienen en cuenta los implicados tanto en la causa Nisman como en la causa AMIA: gobiernos, servicios de inteligencia, Poder Judicial - se habrían encontrado borradores de la denuncia que el fiscal presentó contra Cristina Kirchner, el canciller Timerman, Larroque, etc. En esos borradores Nisman pedía la detención de la Presidenta, además de la del Canciller y la del dirigente de La Cámpora (previo pedido de juicio político, remoción o desafuero). Pedido de detención que no consta en la denuncia final que presentara Nisman.
Ante esto el lunes, Jorge “Coqui” Capitanich en su conferencia de prensa rompe las páginas del diario diciendo “esto es basura”, desmintiendo la existencia de tal borrador. Este gesto habla a las claras del nerviosismo del gobierno nacional por la crisis abierta luego de la muerte del fiscal.
Crisis porque esa dudosa muerte destapó tanto el prohijamiento del gobierno respecto de esa verdadera cloaca estatal que son los servicios de inteligencia. Recordemos que Stiusso, antes de ser “renunciado” a fin del año pasado, era jefe de la ex SIDE y estuvo en ese organismo desde 1972, sirviendo en la última dictadura militar y todos los gobiernos constitucionales. Y que luego continuó la guerra desatada entre los servicios de la ex SIDE y los servicios del ejército a cargo del teniente general Milani, hoy acusado de desaparecer a un soldado en la dictadura militar, además de la complicidad en la impunidad de la causa madre: la masacre de la AMIA.
Comunicados que dicen y desdicen
Luego vino el comunicado de la Procuraduría General de la Nación, a nombre de la fiscal Fein, que en consonancia con las declaraciones de Capitanich desmentían la existencia de esos borradores: “La fiscal Viviana Fein quiere aclarar que, ante versiones periodísticas publicadas durante el fin de semana, en el departamento del fiscal no fue hallado ningún borrador de la denuncia oportunamente presentada por Nisman”.
A esta altura sería ingenuo suponer que la fiscal Fein no está en el medio de fuertes presiones. Pero ayer martes luego del medio día salió a explicar que se trató de un “error involuntario” y en declaraciones emitidas a la radio Vorterix planteó que "la palabra que yo hubiera usado es: “me consta que hubo borrador. Fue un error de interpretación no imputable a la oficina de prensa del Ministerio Público". Así desligaba de ese "error" que suena más a “operación política” a la jefa de los fiscales, la procuradora general Alejandra Gils Carbó, que responde al gobierno.
Una mención especial merece Aníbal Fernández, que hoy ocupa el mismo cargo (Secretario General de la Presidencia) que ocupaba en el gobierno de Duhalde, allá por el 2002 cuando la Policía Federal asesinaba a Kosteky y Santillan. Por ese entonces, cuando todo el país pudo observar mediante fotografías que registraron cómo fusilaron a los dos jóvenes militantes populares, él seguía afirmando que tenían información sobre “un plan lucha armada de los piqueteros”. Pero volvamos al presente: el inefable Aníbal, justificando el gesto de Capitanich dijo con su mejor cara: "no es delito quemar la bandera de Estados Unidos, no le demos valor a romper la hoja de un diario".
Continuaban las operaciones mediáticas con la Corpo lanzando la versión de que a la fiscal querrían apartarla de la causa. Ella misma desmintió esa versión y anunció que del 18 al 5 de marzo tomará vacaciones. Su jefe inmediato, el fiscal de cámara Ricardo Saenz, salió a apoyarla.
Lo cierto es que por estos días, ante estos traspiés de un gobierno que venía tomando cierta iniciativa política intentando capear esta crisis, el grupo Clarín se está haciendo una panzada convertido él mismo en el partido de la oposición de derecha, tratando de esmerilar al gobierno kirchnerista que a nueve meses de la finalización de su mandato se le fueron cayendo casi uno a uno sus relatos “nacionales y populares”.
Arroyo Salgado nombra a sus peritos
Ya siguiendo las novedades propias de la causa por la muerte de Nisman, hoy se conoció que la querella, en la persona de la jueza Sandra Arroyo Salgado que fuera la ex mujer del fiscal, nombró a sus peritos de parte. Estos son: Julio Ravioli, médico legista; Osvaldo Raffo, catedrático y Daniel Salcedo, ex jefe de la Bonaerense (maldita policía) entre 2007 y 2009. Esta designación también pone en evidencia las relaciones “íntimas” del poder judicial con las fuerzas de seguridad del Estado.
La denuncia de Nisman contra el gobierno no encuentra juez
Continuando con el capítulo de la denuncia que hiciera Nisman contra la Presidenta y otros miembros del gobierno, ayer también se conoció que los juzgados se están pasando esta brasa caliente y todavía no se conoce qué magistrado se hará cargo de esa investigación.
Brasa caliente no tanto por los argumentos que sostienen esa denuncia, porque en honor a la verdad son bastante endebles y sin pruebas suficientes. Sino porque es parte de la crisis que por estos días golpea al gobierno y de la cual se vale tanto la oposición de derecha, como la centro izquierda para hacer campaña. Aprovechando el marco internacional de islamofobia, luego de la masacre de Charlie Edbon en Francia.
Fue también el lunes que se conoció que el juez federal Ariel Lijo, donde había recaído la denuncia y que ya en enero Servini de Cubría, jueza subrogante, había desestimado levantar la feria judicial para tratarla porque estaba floja de pruebas, la envió a sorteo. Terminó recayendo en el juzgado federal N° 3 de Daniel Rafecas que se encuentra de licencia, pero ya trascendió que le indicó a su subrogante Sebastián Ramos, que se declarará incompetente para tratar esa denuncia y volverá a la Cámara Federal para que sea ella quien decida a qué juez le dan esa brasa que quema. Rafecas había sido apartado del caso Ciccone, donde el vicepresidente Amado Boudou está acusado de lavado de dinero.
Como vemos la justicia, el gobierno y la oposición son todos “amigos o enemigos” según su propia conveniencia política. Pero mantienen un gran acuerdo: preservar, más allá de cambios de personal, o de nombres, las fuerzas de seguridad y espionaje.
Por eso no hay posibilidad de llegar a la verdad ni en la causa de la muerte de Nisman, ni en el atentado de la mutual judía con estas instituciones. Esa es la razón por la cual desde la izquierda venimos levantando la necesidad de una comisión investigadora independiente del poder y sus instituciones, de la mano de la apertura total de todos los archivos de los organismos de inteligencia.