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Red Internacional
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Tradiciones mexicanas. Cuando los muertos visitan a los mexicanos

El Día de Muertos o de Todos los Santos y Fieles Difuntos es una tradición que ha cambiado a lo largo de los siglos, desde la colonia española hasta el México independiente, pasando por la Revolución y se ha consolidado como parte de la identidad nacional

Martes 1ro de noviembre de 2016

La celebración del Día de Muertos es un referente sobre lo que significa “ser mexicano”. Es producto del mestizaje cultural que surgió con la colonización española.

Su raíz indígena está asociada a la celebración de los muertos y a la época de la cosecha del maíz y de la calabaza, e incluye una concepción cíclica de la vida y la muerte.

Cuando se da la "conquista espiritual", en el siglo XVI, con la evangelización, la Iglesia católica impuso su dios y sus ritos sobre las culturas prehispánicas.

Es así que la Iglesia católica impuso el Día de Todos los Santos y los Fieles Difuntos, como se lo conoció en la época colonial, en lugar del Día de Muertos. Pero así como hubo indígenas que asimilaron el culto a Tonantzin a la Guadalupe, tras la fiesta impuesta por los conquistadores españoles mantuvieron elementos de sus ritos ancestrales.

El Día de Muertos es producto de la combinación de ambas tradiciones, con predominancia de lo occidental, aunque no ha podido eclipsar el encendido cempasúchil, ni la forma de huesos que aparecen en el delicioso pan de muerto, ni las calaveritas de azúcar, chocolate o amaranto.

Esta celebración fue declarada por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, esto en gran medida impulsado por intelectuales mexicanos y extranjeros, especialmente el Nobel de Literatura, Octavio Paz.

La festividad abarca dos días: el de los muertos chiquitos dedicado a los niños fallecidos -de Todos los Santos para los católicos tradicionalistas-, el 1 de noviembre, y el Día de Muertos -los Fieles Difuntos en el catolicismo-, 2 de noviembre, para los difuntos mayores. Se trata de una celebración para recordar a quienes ya no están.

Pero las celebraciones no son homogéneas en el país, varía entre el norte, el centro y el sur. En este último es donde está más arraigado, pero incluso varía de un estado a otro y por regiones. Por ejemplo en Michoacán, en Pátzcuaro y Janitizio los dolientes visitan las tumbas de sus seres queridos las cuales colman de ofrendas y flores.

En el Estado de Guerrero en Taxco e Iguala se hacen las ofrendas nuevas para los fallecidos en el último año. En la Ciudad de México el pueblo de San Andrés Míxquic es el más famoso por el colorido de las ofrendas y la verbena popular que se organiza.

Con el paso de los siglos las costumbres han cambiado, por ejemplo en el México independiente de 1821 se visitaban las iglesias el Día de Todos los Santos y Fieles Difuntos, además que se celebraba una verbena popular que duraba por semanas.

Tras la pandemia de cólera de 1833 que asoló la ciudad se ordenó crear los cementerios fuera de ésta, por lo que el culto a los muertos se desplazó también, “…la gente llegó hasta los nuevos panteones se encontró agotada, hambrienta y sedienta. Entonces, junto con las flores y los adornos de las tumbas, sacaron y consumieron la comida y la bebida”.

Parte de la tradición es poner altares con los objetos que eran del agrado de los muertos -comida, bebida y objetos que los recuerden-, fotografías de los difuntos, pan de muerto, veladoras, papel picado -guirnaldas con motivos alegóricos-, naranjas.

Pero también se acostumbra ir al panteón a adornar la tumba de los seres queridos y llevar todo para celebrarlo allí, con música, baile, deliciosos platillos y bebidas.

Las tradiciones se modifican con el paso del tiempo y el surgimiento de otras costumbres o la introducción de otras provenientes de otras culturas.

Tomar en cuenta esta evolución es importante cuando existe un debate sobre la convivencia del Día de Muertos con el Halloween, o la incorporación de un desfile tipo la película 007 SPECTRE organizada por el gobierno de la Ciudad de México, las tradiciones están en constante cambio, pero debemos tener claro de dónde vienen.