Indignación y repudio generó la última alza en el pasaje de Metro que actualmente llega a $740 en horario punta. Distintas manifestaciones se han realizado estos días, donde cientos de personas han llamado a la “evasión” y a organizarse contra este nuevo abuso. ¿Cuál es el verdadero valor de un pasaje? $350, sin embargo, el pueblo trabajador debe costear $390 más para que empresarios gocen de millonarias ganancias.
Viernes 19 de febrero de 2016
Rabia, indignación, repudio. Y es que cada año, cada mes de febrero en plenas vacaciones, las autoridades y empresarios del transporte anuncian alzas en las tarifas, esta vez en el valor del pasaje de Metro. Mientras en Chile millones de personas obtienen a fin de mes un “mini salario mínimo”, el gasto mensual del transporte bordea el 15% del salario (cerca de $30 mil, contabilizando a sólo una persona), esto sin integrar otros costos extras en locomoción, ni que estudiantes y adultos mayores también deben pagar, aumentando la cifra que deben desembolsar las familias chilenas.
Chile es el país de Latinoamérica donde el pasaje en Metro sale más caro, pero esto al Gobierno y los empresarios no les interesa, pues sus vidas están totalmente alejadas del día a día de la mayoría del país. ¿Cuál fue la justificación- porque siempre la hay- esta vez para implementar el aumento en el pasaje? Según el presidente del Directorio de Transporte Público Metropolitano (DTPM), Guillermo Muñoz, sería supuestamente para costear la rebaja en la tarifa para los adultos mayores, la que quedaría en $210. Una gran mentira.
Por su parte, el ex director de Metro, Louis de Grange aseguró que “el diferencial que se genera entre ambas tarifas se destina a costear los buses del Transantiago que no se financiarían sin la integración tarifaria. Y la tarifa técnica se usa para cubrir los costos operacionales de Metro y un tercio de la infraestructura del servicio, como las líneas 3 y 6”, es decir, para financiar a las empresas privadas del Transantiago.
Los trabajadores de Metro desmienten la justificación empresarial
Ante esta excusa de los empresarios, el sindicato de Metro denunció este abuso y aclaró el verdadero valor que le cuesta a la empresa solventar el pasaje de una persona: $349,25, también conocido como “tarifa técnica”, es decir, $390 menos que lo desembolsado cada vez que una persona utiliza este medio de transporte. Si en verdad el pasaje de Metro sale la mitad, ¿por qué cobran más del doble? O sea, además de que la clase trabajadora recibe sueldos de hambre, siendo el sector que produce todas las riquezas del país, debe laburar jornadas extensas, enfrentarse a la precarización laboral, al subcontrato, los empresarios de manera descarada abusan con un derecho básico como es el transporte.
Para Jorge Ávila, dirigente del Sindicato Unificado Metro, la excusa de la empresa que alude al beneficio que tendrían los adultos mayores con el alza de $20, que dejaría en $210 el pasaje para este sector, es “totalmente una falacia”, pues “el sistema de Metro perfectamente podría funcionar en base a la tarifa técnica de 350 pesos, no es necesario aumentar el pasaje y cobrarle más a los usuarios. Por otro lado, el supuesto beneficio hacia los adultos mayores es marginal, porque la mayoría de las personas precarizadas del país no tienen estaciones de metro cerca de sus casas, por lo que están obligadas a tomar micros, y el pasaje de los buses no disminuyó, así que una parte importante estaría pagando lo mismo”. Además, el dirigente denunció que el gran negocio detrás de este aumento recae en que las millonarias ganancias que se obtendrán serán destinadas, por parte del Estado, a empresas privadas del Transantiago como, por ejemplo, Alsacia.
En esta misma sintonía, el presidente del sindicato nº1 de Metro, Eric Campo, denunció el descaro de la empresa, aludiendo a que son ellos quienes deben “poner la cara” por las decisiones que toman autoridades, las que van totalmente en contra de los usuarios, alegando además que la empresa jamás toma en cuenta la opinión de los trabajadores de Metro, siendo que estos son el “actor clave” en este conflicto.
El abuso por parte de las empresas privadas y del Estado, no sólo es contra de los usuarios de Metro, sino que también perjudica a los trabajadores: 7 de cada 10 están bajo la subcontratación y durante el último tiempo han aumentado las desvinculaciones.
¿Qué hacer para enfrentar las alzas y el costo del transporte?
Tal como apuntan los dirigentes de los sindicatos de Metro, la unidad y participación de trabajadores y usuarios es clave para dar respuesta al aumento en el pasaje. En este sentido, es fundamental fortalecer la unión ante estos ataques, que no sólo se expresan en el aumento de las tarifas, sino que también en la fuerte campaña criminalizadora que impulsa el Estado contra las personas que evaden, traducida en multas que alcanzan los $60 mil, penas de cárcel y persecución.
Si bien, la evasión expresa un rechazo ante el costo del pasaje y una realidad material concreta que se traduce en que a gran parte del pueblo trabajador no le alcanza el dinero- lo que no debe ser utilizado como excusa para reprimir a las personas- es importante develar que es una respuesta individual y que lo fundamental para enfrentar estos abusos es la organización que puede surgir entre la unidad de los trabajadores del transporte, los usuarios, la juventud y organizaciones estudiantiles, sindicales y sociales. Por lo mismo, es imprescindible que los organismos que agrupan a distintos sectores den una respuesta ante esta problemática, utilizando sus tribunas para organizar y convocar a movilizaciones masivas.
Un buen paso sería que organismos estudiantiles como la Confech- liderada por la Izquierda Autónoma del diputado Gabriel Boric- y las Federaciones, coordinaran movilizaciones junto a los sindicatos de Metro, organizaciones políticas y sociales.
Esta unión, la misma que se dio en la “revolución de la chaucha” entre estudiantes y obreros, es clave para dar una respuesta contundente ante tanta prepotencia empresarial, para frenar las alzas y para luchar también contra el subsidio a las empresas privadas del Transantiago, avalado totalmente por el Estado y el régimen político. No es posible seguir permitiendo este favoritismo hacia la clase empresarial y el sector privado, el transporte debe ser totalmente estatizado y puesto bajo control de los trabajadores y los usuarios, mientras que la locomoción debería estar a precio costo ($350) en miras de un sistema totalmente garantizado por el Estado.