A días de cumplirse un año del estallido que cambiará para siempre la conciencia de millones en el país, mostrando el camino de la lucha a décadas de indignación, revisamos el accionar del gobierno de Sebastián Piñera en contra de la protesta.
Miércoles 14 de octubre de 2020
Tan sólo cuatro días son los que faltan para el aniversario del denominado “estallido social”, aquel proceso social, político y cultural que con la consigna “No son 30 pesos, son 30 años” encendió como una llama la furia de millones de personas en todo el país, quienes indignadas por décadas de abuso empresarial, hicieron sonar sus cacerolas de un rincón otro, y tomándose las calles, dieron un ejemplo internacional de lucha contra este gobierno criminal.
Aquel preludio abierto por jóvenes secundarios que saltaron los torniquetes rebelándose contra el usurero aumento de la tarifa del metro, veía así su enorme potencial que se extendió durante meses exigiendo la renuncia del presidente Sebastián Piñera, y que cuestionó los pilares de la dictadura, expresados en la privatización de nuestros derechos sociales como pensión, salud, educación y vivienda, y en condiciones laborales y de vida cada vez más precarias para el pueblo trabajador.
Sin embargo, como era de esperarse, el gobierno mostrando su rostro más asesino y sanguinario, no dudó en utilizar todo su arsenal represivo y persecutorio con el objetivo se sofocar el clima de protestas, lo que significó una violencia sin precedentes por parte de Carabineros y Fuerzas Armadas en contra de manifestantes. Una de estas expresiones fue línea política de criminalización a la denominada “primera línea” aquel sector que jornada tras jornada se enfrentaba a la violencia policial y en defensa de la protesta, generando una enorme simpatía y apoyo en amplios sectores de la población. Esto en el marco de toques de queda dispuestos en distintas regiones del país.
Tal situación significó la violación sistemática de los Derechos Humanos por ambas instituciones, en métodos de crueldad y violencia sin precedentes durante las últimas décadas.
Mutilaciones oculares, violaciones a los derechos humanos y muertes en contexto del “estallido social”
De acuerdo a los datos entregados por el Ministerio Público desde Octubre de 2019 se reportan 8.575 víctimas de violaciones a los derechos humanos, habiendo 919 imputados conocidos y cerca de 7.000 desconocidos.
En lo que refiere a las mutilaciones oculares, las cifras entregadas por el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), señalan que 460 personas resultaron con traumas oculares en el contexto del “estallido social”, de las cuales 35 perdieron la visión total de uno de sus ojos.
Los casos más bullados fueron los de Gustavo Gatica y Fabiola Campillay quienes perdieron la visión de total de sus ojos. El primero en el marco de una protesta, en la que pudo contar con el auxilio de los manifestantes que los resguardaron tras el hecho, y en el caso de la segunda recibiendo el impacto de una bomba lacrimógena por parte de Carabineros mientras se trasladaba del trabajo a su hogar.
Los muertos en el contexto del “estallido social” corresponden a 36, de los cuales en diversas situaciones son responsabilidad directa de las “fuerzas del orden”, Carabineros y Fuerzas Armadas. Como el caso de Alex Nuñez asesinado por una golpiza de Carabineros en la comuna de Maipú; Abel Acuña quien sufre un infarto, el cual no consigue ser atendido a tiempo por el servicio de salud por el accionar de carros lanza aguas, o Romario Veloz, joven ecuatoriano quien recibe disparos de militares en La Serena.
Los presos de la rebelión y mapuche
En materia de las presas y presos políticos de la rebelión de Octubre, son 2.500 aproximadamente quienes fueron privados de libertad de manera preventiva, entre ellos menores de edad, como el caso de Benjamín de 16 años, a quien tras ser apresado por la Policía de Investigaciones (PDI), el Estado busca condenarle a 10 años de cárcel, y llevando ya más de 9 meses de detención.
La situación resulta realmente preocupante, en un contexto político de rechazo a las Fuerzas Represivas del Estado. Expresión de esto, es que se ha reactivado el repudio generalizado a Carabineros después del acto criminal de Carabineros en contra del joven de 16 años A.A, quien fue empujado del Puente Pio Nono, cayendo al Mapocho.
La disolución de una institución criminal como Carabineros se ha vuelto a poner a la orden del día, a lo que también debe sumarse la solidaridad con los presos de la revuelta de Octubre, y los presos políticos mapuches, quienes siguen siendo sistemáticamente criminalizados, mientras el gobierno se arregla los bigotes con el gremio de camioneros que sólo buscan mayor represión en la Araucanía, y la indeminización de sus flotas de camiones.
¡Basta de impunidad de este gobierno criminal y sus instituciones! ¡Libertad a los preso políticos mapuche y de la revuelta! ¡Juicio y castigo a los responsables de las violaciones a los DD.HH!
Es por tanto que resulta fundamental en la recta final a un año de la rebelión de Octubre, que significó cientos de miles en las calles contra el régimen podrido y el gobierno asesino, volver a retomar el camino de la movilización para imponer nuestras exigencias.
Aunque el gobierno y sectores de la centroizquierda llamen a vaciar las calles prendiéndole velitas al plebiscito constituyente del 25 de Octubre, lo cierto es que le verdadero terror del gobierno y el régimen no está en el voto, sino en la fuerza de las calles, como se mostró en la gran huelga del 12 de Noviembre del 2019, que puede abrir la perspectiva para pelear por una Asamblea Constituyente verdaderamente Libre y Soberana.
Es la única forma de terminar con la impunidad de este gobierno de empresarios y genocidas, cuya justicia falla con perdonazos millonarios a magnates como Ponce Lerou, y mete en las cárceles a quienes protestan contra este sistema de explotación y opresión.
Por la libertad de los presos políticos mapuche y de la revuelta, por los asesinados y mutilados por el gobierno y las instituciones represivas del Estado, exigiendo juicio y castigo ¡Fuera Piñera! ¡Retomemos el camino de la movilización en perspectiva de una huelga general!