El presidente asume un nuevo mandato enfrentando un creciente descontento popular ante las medidas oficiales. Estados Unidos y la derecha regional buscan sacar al gobierno venezolano.
Jueves 10 de enero de 2019 13:54
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro juró este jueves, para un segundo período de Gobierno hasta el año 2025, en medio del creciente descontento popular por la situación del país y con una creciente ofensiva de la oposición derechista apoyada por Estados Unidos y varios gobiernos de la región.
El mandatario tomó juramento ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), en Caracas, acompañado por otros seis jefes de Estado, entre los que destacaban el boliviano Evo Morales, el nicaragüense Daniel Ortega, el cubano Miguel Díaz-Canel y el salvadoreño Salvador Sánchez Cerén.
También acudirá a la ceremonia el vicepresidente de Turquía, Fuat Oktay, representantes del Partido de Trabajadores de Brasil y el presidente del Senado ruso, Ilías Umajánov.
El nuevo mandato de Maduro surge de un cuestionado proceso electoral y luego de una profundización del giro bonapartista del gobierno.
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Ante un creciente descontento popular y una situación económica catastrófica el gobierno violó la propia Constitución venezolana para garantizar la continuidad en el poder. Para ello se hizo erigir una fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente, que se autodeclaró plenipotenciaria y supraconstitucional, recurriendo a los métodos más irregulares posibles, que incluso no llegó ni a tolerar a sectores del ahora llamado “chavismo disidente”.
A través de esa “Constituyente” se decidía qué partido era legal o no, impidiendo la participación electoral tanto de partidos de la oposición de derecha como del propio chavismo crítico o disidente, diseñando elecciones a la medida del gobierno.
Maduro asume su nuevo mandato elegido con un 28% de los votos, en una elección con niveles de abstención nunca vistos en los últimos 20 años, expresión de un hartazgo con la situación económica.
El gobierno de Maduro ha avanzado hacia un bonapartismo reaccionario y represivo, cuyo principal sostén es la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), prácticamente cogobernando con las mismas.
Aumenta la injerencia imperialista con el apoyo de la derecha regional
El Gobierno estadounidense no reconocerá la "toma de posesión ilegítima de la dictadura" del presidente Nicolás Maduro, y mantendrá su presión contra el gobierno venezolano, afirmó hoy John Bolton, asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca.
The US will not recognize the Maduro dictatorship’s illegitimate inauguration. We will continue to increase pressure on the corrupt regime, support the democratic National Assembly, and call for democracy and freedom in Venezuela.
— John Bolton (@AmbJohnBolton) 10 de enero de 2019
Los gobiernos de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía en una declaración que viola la soberanía venezolana instaron a Maduro a no asumir la Presidencia.
El llamado Grupo de Lima, creado en agosto de 2018 ante la imposibilidad de aprobar resoluciones contra Venezuela en la Organización de Estados Americanos (OEA), ha redoblado su agresiva política cuyo objetivo declarado es ejercer presión, de la mano de los EE.UU., para sacar de la presidencia a Maduro.
El ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, Jorge Faurie, ofició de vocero de ese grupo al declarar en la mañana de este jueves que en "Venezuela no hay democracia" y que el objetivo del Gobierno es "luchar para que Venezuela y los venezolanos recuperen la democracia". Una posición muy diferente a la adoptada por el gobierno argentino durante el proceso de golpe intitucional en Brasil, de hecho el presidente Mauricio Macri fue el primero en recibir al golpista Michel Temer.
Horas antes de la asunción varios gobiernos reiteraron las declaraciones injerencistas contra Venezuela. La Unión Europea (UE) se sumó este jueves al Grupo de Lima en su repudio a la investidura de Nicolás Maduro.
"La UE y los Estados miembros no participarán en la sesión de investidura presidencial hoy", destacó la portavoz de Exteriores del bloque europeo, Maja Kocijancic y añadió que "todos los llamamientos de la comunidad internacional, incluyendo de la Unión Europea, para que haya nuevas elecciones en conformidad con los estándares internacionales", en un claro mensaje de apoyo al reclamo de la oposición derechista venezolana.
Quienes también se sumaron al coro injerencista fueron los miembros de la Conferencia Episcopal Venezolana. "La pretensión de iniciar un nuevo período presidencial el 10 de enero de 2019 es ilegítima por su origen y abre una puerta al desconocimiento del Gobierno porque carece de sustento democrático en la justicia y en el derecho", dijeron los obispos en su exhortación.
Venezuela vive "un régimen de facto, sin respeto a las garantías previstas en la Constitución", en el que la Asamblea Nacional (AN, Parlamento) "es el único órgano del poder público con legitimidad para ejercer soberanamente sus competencias", afirmaron las autoridades de la Iglesia católica venezolana, en una clara posición favorable a la oposición de derecha de ese país.
Maduro asume un nuevo mandato perpetuándose en el gobierno mientras crecen las demostraciones de los trabajadores y el pueblo en rechazó a las calamidades a las que los ha venido sometiendo. La oposición de derecha busca sacar provecho de ese descontento para imponer en el país un plan de mayor sometimiento a los designios del capital financiero y las potencias imperialistas.