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Medio Ambiente. Cumbre del Cambio Climático en el estado de la devastación ambiental

En Guadalajara, capital de Jalisco, el segundo lugar a nivel nacional de contaminación por ozono este miércoles 31 de agosto y jueves 1 de septiembre se llevará a cabo la II Cumbre de Cambio Climático de las Américas. Contará con la presencia de 15 países y estará encabezada por el gobernador del estado, Aristóteles Sandoval.

Miércoles 31 de agosto de 2016

Desde hace algunas semanas el gobierno del estado de Jalisco ha salido a promocionar con mucho entusiasmo que la ciudad de Guadalajara, capital del estado, será sede de la II Cumbre de Cambio Climático de las Américas a realizarse este 31 de agosto y 1 de septiembre. La noticia contrasta con la realidad que vive el estado con el 80% de sus ríos contaminados y siendo la ciudad de Guadalajara el segundo lugar a nivel nacional por contaminación de ozono.

El gobierno priista del Estado de Jalisco busca aparecer como progresivo ante amplios sectores de la población mostrándose interesado en las problemáticas climáticas, pero durante su gestión no han existido una política congruente con este discurso. La contaminación del aire se produce debido a la nula regularización de las empresas que emiten gases tóxicos a la atmósfera y a los mantos acuíferos, el pésimo sistema de transporte que mantiene en circulación a miles de camiones viejos que contaminan el doble o triple que cualquier transporte en buenas condiciones.

Es ya conocido el ecocidio que realizan las grandes empresas nacionales y trasnacionales al arrojar sus desechos a los ríos que corren por el estado. El ejemplo más significativo es el tóxico Río Santiago -perteneciente a la cuenca Lerma-Chapala-Santiago- contaminado al grado de considerarse un río muerto. Esto porque no contiene oxígeno y sí contiene metales pesados como plomo, cromo, cobalto, mercurio y arsénico, el cual ha causado la muerte de varias personas que viven a las orillas y en otras más ha sido la causa de múltiples enfermedades respiratorias, de la piel, renales y hasta cáncer.

Un gobierno que protege las ganancias de las empresas

A Aristóteles Sandoval, quien impulsa la II Cumbre de Cambio Climático de las Américas, le importa más garantizar las ganancias de las grandes empresas que atender las necesidades básicas de la población, como por ejemplo no permitir que las empresas viertan desechos tóxicos industriales en el agua que cruza cerca de sus hogares, o generar una infraestructura adecuada para evacuar las aguas negras de las ciudades hacia las necesarias plantas de tratamiento que siguen siendo insuficientes.

Es por esto que no se menciona en ninguno de sus planteamientos con respecto a la situación medioambiental y el cambio climático el ponerle un freno a la inmensa contaminación que generan las empresas industriales, agropecuarias y las zonas urbanas. Por el contrario, el gobierno voltea la vista y hace oídos sordos ante las graves consecuencias de salud que traen a la población, principalmente a la de escasos recursos.

Y es que la aparente preocupación por el cambio climático se limita a sentarse a discutir con mandatarios de otros países y establecer lapsos de transformación eternos, pero nuestro planeta no resistirá mucho tiempo el grado de explotación al que está siendo sometido, no sólo en Jalisco sino en todo el mundo debido al modo de producción capitalista.

Un problema ligado al capital

Los principales países capitalistas han levantado un discurso en pro del planeta, preocupados según ellos por el cambio climático que nos afecta a todos. Pero lo que no dicen es que ese cambio climático y la gran devastación ambiental tienen su origen en el modo de producción capitalista y que se incrementó significativamente a partir del periodo neoliberal, en donde todo es válido para generar mayores ganancias.

El capitalismo utiliza los recursos naturales y la mano de obra para generar millonarias ganancias. El planeta es una mercancía más con la cual comerciar. El problema es que los recursos de nuestro planeta no son infinitos, la capacidad que tienen de reproducirse los recursos renovables ha sido rebasada, el nivel de contaminación generada por el modo de producción capitalista está matando mares y ríos amenazando a especies completas.

La manera de producir de este régimen es irracional, tanto que de no parar, en unos años podemos acabar con el planeta entero. Esto hace que la discusión entre los actuales gobiernos y los empresarios, a quienes no les importa el planeta y sólo piensan en sus ganancias sea irreal.

Para darle una verdadera salida al problema medioambiental y climático es indispensable realizar un control exhaustivo de las emisiones de contaminantes realizadas por las industrias instaladas en el estado. Esto lo pueden llevar a cabo los trabajadores de esas industrias, junto con especialistas que pongan su capacidad al servicio de los intereses de las mayorías y los habitantes de las zonas afectadas.

Esto en el camino de la lucha para acabar con este sistema capitalista de producción que no le importa nada más que sus ganancias, devora los recursos naturales y la fuerza de trabajo humana.

Es así que para ponerle alto al cambio climático y a la devastación ambiental será necesario cambiar nuestra manera de producir, cambiar nuestra forma de vivir y transformar nuestra manera de relacionarnos con el planeta que habitamos.

Será en la sociedad comunista donde se alcanzará ese objetivo, la cual, sostenía Marx en El Capital: "Considerada desde el punto de vista de una formación económica superior de la sociedad, la propiedad privada de algunos individuos sobre la tierra parecerá algo tan monstruoso como la propiedad privada de un hombre sobre su semejante. Ni la sociedad en su conjunto, ni la nación ni todas las sociedades que coexistan en un momento dado, son propietarias de la tierra. Son, simplemente, sus poseedoras, sus usufructuarias, llamadas a usarla como boni patres familias (buenos padres de familia) y a transmitirla mejorada a las futuras generaciones".