El giro del Gobierno con sus guiños a empresarios y la derecha, los envalentonó para imponer su política: dejar en nada la reforma tributaria aprobada, la reforma laboral en discusión, poner una agenda “pro-Carabineros” coincidiendo con la DC desde dentro del Gobierno. Para este giro a derecha, golpean al PC, que solo responde con titulares.
Nicolás Miranda Comité de Redacción
Lunes 27 de julio de 2015
A la espera del cónclave
El 3 de agosto será el cónclave de la Nueva Mayoría con Bachelet, cuando todos esperan se fijen los alcances de la nueva orientación del Gobierno con su “realismo sin renuncia”.
Mientras tanto, todo se ha reducido a negociar en los márgenes como informamos en La Izquierda Diario aquí (http://www.laizquierdadiario.cl/El-giro-del-Gobierno-se-vienen-dias-de-negociaciones-en-los-margenes). Aceptando estos términos, el PC se reduce a advertir, y a disputas de papel.
Disputas de papel
El PC se mantiene dentro del Gobierno que es responsable político de una conducta de Carabineros ya instalada (Rodrigo Aviles, los estudiantes torturados de la UTEM son solo algunos de los casos de mayor relevancia pública).
Y se dedica a disputas de papel. Con la DC, el partido de “la cocina del Senado” de Andrés Zaldívar, de los “matices” de Ignacio Walker, de la limitación de la reforma laboral de Jorge Pizarro. El PC realiza advertencias. Por los medios de prensa. Críticas irrelevantes. Camila Vallejos en una entrevista declaró ante una pregunta sobre la DC que “algunos no están plenamente convencidos, hay muchos elementos del programa que les incomodan, como la reforma a la educación superior, la gratuidad, el aborto … Me preocupa la incapacidad de la Nueva Mayoría de actuar como mayoría y hacer valer los compromisos programáticos y que, por su desorden y porque algunos no están convencidos, volvemos a entregarle el poder de veto a la derecha”. Diputados DC le respondieron que se trataba de críticas “inaceptables e injustas”. Guillermo Teillier también estuvo en mutuas críticas con Gutenberg Martínez.
Todas disputas de papel. En la prensa. Mientras que en la calle, desmovilizan, como con la lucha de los profesores. Como ahora con la lucha de los contratistas, aún con un obrero asesinado.