Se cumplen 13 años del asesinato por el ejército de Estados Unidos del periodista José Couso en Bagdad. Entrevistamos a su hermano, David Couso, que denuncia la trama de impunidad.

Josefina L. Martínez @josefinamar14
Viernes 8 de abril de 2016
El 7 de abril del 2003 las empresas del Ibex 35 que cotizaban en la bolsa española alcanzan su nivel más alto, acompañando con júbilo el ingreso del ejército norteamericano en Bagdad.
“El eco de los blindados entre los edificios bagdadíes y el rumor de sus cañones en el recinto presidencial del régimen de Sadam, lleva a los mercados europeos a un alza espectacular” decía ese día el periódico El País, compartiendo el triunfalismo de los especuladores financieros ante la ocupación de Irak por la coalición militar liderada por Estados Unidos.
Ese mismo día, George Bush y Tony Blair se reunían para definir el futuro de Irak después de la caída de Sadam. Bush anunciaba que Estados Unidos iba a “reconstruir de arriba abajo” el país, transformándolo en un “modelo ejemplar”.
Al día siguiente, el 8 de abril, las tropas norteamericanas avanzaban posiciones para lograr el control total de la capital. Como parte de las operaciones, un blindado de Estados Unidos apuntó y disparó hacia el Hotel Palestina, donde se alojaban decenas de periodistas internacionales. Murió asesinado en el acto un periodista ucraniano y poco después fallecía en el hospital el cámara español José Couso, enviado de Telecinco.
13 años después, sus hermanos, familiares y amigos siguen luchando contra la impunidad, denunciando su asesinato como un crimen de guerra y visibilizando las consecuencias trágicas de la guerra de Irak.
“Después de 13 años nos encontramos con que debido a la mayoría absoluta del PP sufrimos una modificación en la ley orgánica del poder judicial que supuso que se archivasen todas las causas que estaban abiertas en el concepto de jurisdicción universal. Y supuso legitimar la impunidad, yendo en contra de las Convenciones de Ginebra, del tratado de Viena y de numerosos protocolos que forman parte del ordenamiento jurídico de este país”, explica David Couso, portavoz de la Asociación de Hermanos, amigos y compañeros de José Couso.
A pesar de que tres militares norteamericanos han sido identificados como responsables del asesinato de Couso y procesados, la causa de mantiene en la impunidad, después de varios intentos de archivarla.
David Couso explica cómo sigue la pelea judicial: “Actualmente el equipo de abogados ha presentado un recurso de casación, en enero de 2016, frente a la sala segunda en lo penal de la Audiencia Nacional y estamos esperando a que se pronuncie. Pero debido al papel de legitimación de la impunidad que ha llevado adelante esta sala, no nos sorprenderá que lo vuelvan a archivar. Pero en principio la causa está abierta, porque no se ha pronunciado todavía el Tribunal Supremo, y nosotros continuamos con la lucha como vamos a hacer este domingo.”
La trama de impunidad que se ha mantenido durante estos trece años incluye al ejército norteamericano, Interpol, el poder judicial español, al Partido Popular y también el PSOE. En el año 2014 el PP modificó la Ley Orgánica del poder judicial para “cargarse” el principio de la “justicia universal”, en medio de presiones diplomáticas de China por otra causa. Esta modificación dejó en el aire la investigación por la muerte de José Couso, aunque posteriormente fue recuperada por un juez mediante un auto judicial.
“Para entender lo que ocurrió en estos 13 años hay que recordar que el Estado no actuó de oficio para apoyar a un ciudadano español, ni tampoco inició los trámites para investigar el asesinato de José. Tuvimos que iniciar nosotros una querella criminal, el 27 de mayo del 2003. Desde ese momento hemos sufrido dos intentos de archivación por parte de la Fiscalía del Estado. Se ha ordenado la búsqueda y captura de los militares a los que acusamos de ser asesinos de José, se ha procesado a tres de ellos, y por primera vez en el curso de la historia se niega la Interpol a cursar la segunda orden de búsqueda y captura. En el año 2009 nos encontramos una de las primeras modificaciones de la Ley Orgánica del Poder Judicial llevada a cabo por el Partido Socialista que se suma a la del año 2014 por parte del Partido Popular que ha supuesto el cerrojo al concepto universal…”
Un crimen de guerra para ganar la "batalla de la información"
“Nosotros analizamos lo que ocurrió en la mañana del 8 de abril y nos fijamos en la campaña de control de la información que había llevado adelante la administración norteamericana, retomando la figura del “periodista empotrado” en sus unidades militares”, relata David.
Desde la Asociación de hermanos y amigos sostienen que se trató de un crimen de guerra: “Hemos llegado a la conclusión de que fue un ataque coordinado y deliberado, bastante bien planificado que ataca las tres señales que emiten en directo. Un caza bombardero norteamericano dispara un misil contra la sede de Al Jazeera en Bagdad, asesinando al productor. Ametrallan la sede de Abu Dabi televisión desde un carro de combate M1 Abrams con su ametralladora coaxial, por suerte ahí no hay fallecidos, pero se producen decenas de heridos. Dos carros de combate giran su torreta -en ausencia de combate-, apuntan durante diez minutos al hotel Palestina y disparan a la altura de la planta 15 donde se encontraba el camarógrafo ucraniano de la agencia Reuters. Él muere asesinado en el acto y le tocó la pedrea a mi hermano José que estaba justo debajo.”
El control de la prensa y de la información como objetivo militar ha crecido desde la guerra de Irak y la lucha “contra el eje del mal”, fortaleciéndose desde los atentados del 2001 y apuntalado por múltiples leyes “antiterroristas” y de “seguridad nacional”.
David explica cómo se orquestó esta “guerra por la información” durante la ocupación a Irak: “Nosotros lo calificamos como un acto para retomar el control de la información. Desde el comando central de Doha, del Pentágono y del Estado Mayor de Estados Unidos, deciden que están perdiendo la guerra de la información, pues estaban apareciendo imágenes con un desfase de dos segundos del movimiento de sus tropas, y sobre todo, estaban apareciendo también imágenes de bombardeos sobre áreas civiles, sobre hospitales, y eso incomodaba bastante a la coalición angloamericana.” Querían mostrar, dice David que “Sadam era el malo maloso y ellos eran los buenos, en esta imagen en plan Hollywoodense donde los norteamericanos son siempre los buenos.”
“Nosotros lo hemos calificado como un claro crimen de guerra porque se ataca sedes periodísticas y un edificio civil como es un hotel que albergaba numerosos periodistas. Y sobre todo un ataque coordinado porque se atacan tres señales que emitían en directo”, explica claramente.
David cuenta que la figura del “periodista empotrado” se retomó desde la guerra de Irak, como una forma de control de la información. “Esta figura no se utilizaba desde la guerra de Vietnam. Y van empotrados dentro de sus unidades militares, no existe una libertad de expresión y de información total -explica-. Los periodistas no van en una vanguardia, sino que van en una tercera o cuarta remesa detrás de las tropas y siempre tienen controlado lo que emiten, lo que graban, lo que envían, cuándo utilizan el teléfono satelital.”
“El control de la información es algo que preocupa mucho a la administración norteamericana. En una comparecencia de Hilary Clinton ante el congreso decían que estaban perdiendo la batalla de la información. Como cifra, en el año 2010 se destinaban unos 4700 millones para vender que eran los ‘buenos’”.
13 años después, la lucha sigue
“Nosotros empezamos a luchar, a salir a la calle, ya que transformamos las lágrimas en lucha, y nos planteamos esta lucha en tres frentes: uno fue el frente judicial, otro el frente institucional, acudiendo a los ayuntamientos y diputaciones, porque no había condenado el gobierno el ataque al hotel palestina ni el asesinato de José. Y el tercero de esos frentes ha sido el activismo, concentrarnos en la calle. Este domingo como hacemos anualmente vamos a concentrarnos frente a la embajada de Estados Unidos con gente del ámbito de la cultura, escritores, poetisas, grupos de música.”
El “sueño imperial” de reconstruir Irak de “arriba abajo” y transformarlo en un “modelo ejemplar” dio lugar a una barbarie extrema para millones de personas, con cientos de miles de muertos, y millones de desplazados y refugiados, con consecuencias reaccionarias que siguen repercutiendo en la región hasta el día de hoy, sumida en guerras y conflictos como en Siria e Irak.
La lucha de la familia y amigos de José Couso apunta contra esos “crímenes de guerra” y exige terminar con la impunidad. Más de una década después de aquel 8 de abril de 2003, la lucha continúa. Este domingo 10 de abril, convocan una nueva concentración frente a la embajada norteamericana en Madrid. #13añosconCouso y la lucha sigue.
#YoConfieso que el domingo 10 de abril a las 12h frente a la embajada de los eeuu gritaremos Couso crimen de guerra pic.twitter.com/lWk7oPr4HZ
— David Couso (@crudo8) 7 de abril de 2016

Josefina L. Martínez
Nació en Buenos Aires, vive en Madrid. Es historiadora (UNR). Autora de No somos esclavas (2021). Coautora de Patriarcado y capitalismo (Akal, 2019), autora de Revolucionarias (Lengua de Trapo, 2018), coautora de Cien años de historia obrera en Argentina (Ediciones IPS). Escribe en Izquierda Diario.es, CTXT y otros medios.