Después de viajar a MadyGraf, desde Mendoza, junto a la mitad de la Comisión Interna de la Empresa Cuyoplacas, las ideas y la visión de la relación Patrón-Obrero, que ya se venían poniendo sobre el tapete en nuestro ámbito laboral, cobran una nueva dimensión, con ansias de ser explorada.
Edgardo Videla Delegado Comisión Interna de Cuyoplacas | Mendoza
Martes 7 de octubre de 2014
* El autor es miembro de la Comisión Interna de Cuyoplacas (Mendoza)
Gracias a la gestión realizada por el PTS Mendoza, el pasado 27 de septiembre, viajé a Buenos Aires junto a mis hermanos obreros de la comisión interna de la Empresa Maderera de Mendoza, Cuyoplacas S.A., (de la cual soy parte), y junto al Concejal de Las Heras, Ulises Jimenez.
Si bien en la medida de lo posible, dentro de los comedores de la fábrica en que trabajo, los Delegados Gremiales, instalamos e incentivamos al debate entre compañeros, de temas vinculados a lo laboral, lo político y las relaciones entre el Poder y la Clase Obrera, y por esta razón conocíamos la experiencia de Donnelley, la llegada al Parque industrial de Zona Norte, estaba colmada de expectativas, y de curiosidad, de mi parte, y de parte de mis compañeros.
La sensación de que algo bueno estaba, y está, pasando en la Ex Donnelley, hoy MadyGraf, comenzó a hacerse tangible en el momento que nos paramos frente al portón de entrada, y vimos ondear, junto a la bandera Argentina, una bandera de la Comisión Interna, todo un símbolo. Enseguida nos hicieron pasar, y se presentaron algunos operarios que estaban cumpliendo tareas de seguridad, esas guardias de fin semana, que en cualquier Empresa son odiadas por los trabajadores y por las familias de los mismos, pero que aquí, en lo personal, me dio la impresión de un grupo de amigos compartiendo una ronda de mate, y discutiendo sobre equipos de fútbol, solo que estos operarios de Donnelley, discutían acerca de las próximas acciones en cuanto a la organización del trabajo, y los trámites administrativos con la Justicia, que realizarían al comenzar la semana. En definitiva, un grupo de obreros, discutiendo sobre como encaminar su futuro, algo que muy pocos obreros tenemos la posibilidad de decidir, ya que normalmente, el futuro de un laburante está en manos de su patrón.
Después de registrar nuestras firmas en el libro de visita, ubicado en una recepción con algunas de cajas de mercadería conviviendo ordenadamente con los bombos de lucha, se presentó René, uno de los Delegados, quien comenzó a guiarnos en un recorrido por la fábrica.
Como ocurre usualmente, seguido a la recepción de una fábrica, aparece el sector administrativo, en donde dos cosas llamaron mi atención, primero, que donde hasta hace unas semanas atrás funcionaba la oficina de Recursos Humanos, estaban pegadas, en sus paredes de vidrio, fotos de las familias de todos los trabajadores, René nos explicó, que al tomar la fábrica, los obreros decidieron usar estas imágenes para recordar que la lucha que se está dando es, justamente, por amor a sus familias. Y recodé todas las veces que algún compañero decide no reclamar sus derechos, excusándose con que tiene hijos que alimentar, en MadyGraf, los hijos son el motor de la lucha.
La segunda cosa que llamó mi atención, fue una pequeña oficina, al final de las otras más lujosas, y ubicada justo al comienzo de los sectores de producción, era la Oficina Gremial, un pequeño bastión obrero, dentro de una fábrica. Cargada de afiches y fotos relacionadas con la lucha obrera, las históricas y las actuales.
Los Delegados de Cuyoplacas, acribillamos a preguntas a René, una de ellas fue sobre la posición del Sindicato de Gráficos, nos explicó que si bien, el Sindicato no tenía un gran poder de convocatoria, no había manifestado voluntad de ayudar a los obreros en el conflicto, es más, les habían cortado el acceso a la obra social.
En este momento del recorrido, René cambió su lugar con otro Delegado, Hugo, quien llegó acompañado de dos trabajadores despedidos de autopartistas, luchando por su reincorporación, Roby de Gestamp, y “El Gringo”, de Volkswagen, que venían de visita. Con Hugo como guía, recorrimos los talleres, y es imposible no sentir empatía con los procesos de producción, los sistemas mecánicos son muy parecidos unos a otros. Con algunas diferencias de proceso, en MadyGraf producen revistas y libros, en Cuyoplacas, producimos aglomerado de madera y muebles. Lo que sí puede resaltarse como coincidencias medulares, son los tiempos exigentes de una línea de producción continua, y la internalización del proceso que tanto los trabajadores de una y otra Empresa, llevamos a cuestas, casi, hasta inconscientemente. Esas “mañas” que solo conocemos los trabajadores que pasamos horas frente a la máquina.
Hugo nos habló con pasión de su laburo, que es lo mismo que haríamos los trabajadores mendocinos, si tuviéramos que explicar el nuestro. Una pasión que nace de dominar un mecanismo, y optimizar su funcionamiento. Una pasión, que jamás sentirá un patrón, ya que un patrón no ve en las líneas de producción una maquinaria que hace un bien de uso para la sociedad, sólo ve un proceso continuo de generar ganancias. El desafío de los trabajadores de MadyGraf, hoy por hoy, más allá de gestiones legales y administrativas, pasa por ese razonamiento, y combinando el amor al trabajo, con un reparto equitativo de ganancias, es prácticamente imposible que a un laburante le vaya mal.
Finalizada la recorrida, se armó una buena mateada en el comedor de la fábrica, comedor que dejó perplejos a los Delegados de Mendoza, (el de Cuyoplacas es mucho más humilde, y sin cocina propia),allí, todos expusimos nuestras vivencias, nuestras ideas, y nuestro compromiso con la lucha obrera. Entendimos, los mendocinos, que los trabajadores de Donnelley, fueron empujados a la situación en la que se encuentran, pero que de ninguna manera, estarían en un proceso de ocupación temporaria, reconocidos como cooperativa, y exigiendo la expropiación definitiva, si esta huida de la patronal, no los encontraba con un altísimo nivel de organización y conciencia de clase. Sobre todo, ideas de avanzada, con respecto a la convivencia dentro la fábrica, y la relación con los patrones. Un ejemplo de esto, es una anécdota que ya conocíamos pero que fue confirmada por Hugo: Hace unos años un compañero de trabajo de Donnelley, encontró su identidad sexual, y se convirtió en una chica. No solo fue sostenido por sus compañeros ante la patronal, fue integrado, se exigió y se consiguió, la construcción de un baño exclusivo. A su vez, esta compañera, comenzó a incentivar a las esposas de los trabajadores para crear una Comisión de Mujeres , comprometidas desde su origen en generar conciencia y compromiso, ante la comunidad y ante trabajadores de otras fábricas del Parque Industrial, de hecho, hoy la Comisión de Mujeres de MadyGraf, está invitando al Encuentro de Mujeres a realizarse en Salta. Y en base a este ejemplo, de padres y madres luchadoras, los hijos, aún chicos de primaria, han formado su agrupación “Pequeños de Pie”, toda una promesa de un futuro mejor.
Terminamos la visita, como debe ser, con emotivos abrazos nacidos de la conciencia de pares, fotos, e invitaciones a profundizar el vínculo. Pasamos un día más con compañeros de otras fábricas de Buenos Aires, Lear, Gestamp, y Volkswagen, con asados, brindis, y un importante intercambio de experiencias.
Emprendimos el regreso, procesando todo los conocimientos incorporados. Sabiendo que en nuestra provincia, los trabajadores estamos bastante por debajo en cuanto organización obrera, si nos comparamos con la Zona Norte de Buenos Aires, pero reconociendo que el camino ya ha sido iniciado, y se está construyendo día a día. La diferencia, el antes y después del viaje de la Comisión Interna de Cuyoplacas, es saber que se deben replantear los objetivos del activismo sindical. Nos vemos en la obligación, los Delegados, de transmitir a nuestros compañeros, que otra realidad es posible, que no basta, con tener el valor de hacer valer sus derechos, o de apoyar algún reclamo justo, que se puede construir un sistema de producción en donde se dé prioridad al trabajador como ser humano, y la ganancia, la rentabilidad, pasen a segundo plano, y sea repartida de un modo más justo.
Como lo hizo Zanón en su momento, hoy orgullosamente Fasinpat, los trabajadores de Donnelley, hoy MadyGraf, nos muestran el camino, demostrando ante todo el mundo, que la riqueza de un país se puede generar perfectamente sin la participación parasitaria, de empresarios y patrones, pero jamás se podrá generar riqueza, sin trabajadores.