La pandemia dejó al descubierto que el sistema de salud público en el país está en decadencia, y que son las y los trabajadores quienes lo sostienen. Reflexiones y desafíos para enfrentar el ajuste y la precarización.
Domingo 22 de noviembre de 2020 13:17
Desde el inicio de la cuarentena, como corriente de salud del PTS, reclamamos en reiteradas oportunidades la falta de medidas urgentes que acompañen el Aislamiento Social que había decretado el Gobierno: desde la distribución de los equipos de protección personal en tiempo y forma, las medidas necesarias de cuidado e higiene para todo el personal, las licencias por riesgo, hasta la necesidad de un presupuesto acorde a la emergencia sanitaria, y la urgente centralización del sistema de salud, en manos del Estado y con control de trabajadores y la comunidad, para que todos los recursos disponibles, públicos y privados, estén en función de combatir la pandemia.
La posibilidad de enfermarse y morir por coronavirus está profundamente ligada a las condiciones de vida, como lo mostró el emblemático caso de Ramona, vecina de la villa 31, una muerte que podría haber sido evitada. El lema del gobierno “quedate en casa”, ocultó que hay miles que no tienen casas donde “quedarse” y otros tantos que viven sin derechos básicos elementales como el acceso al agua potable. Por eso también desde el primer día, denunciamos la necesidad de un plan de emergencia que dé respuesta de conjunto a las necesidades de los que menos tienen.
Año tras año y gobierno tras gobierno, el sistema de salud público ha sido fuertemente desfinanciado. El Ministro de Economía Guzmán, no quiere ser la excepción y proyectó un presupuesto para el 2021 con un recorte del 9.4% en lo destinado a salud, a medida de los planes de hambre del FMI. Pero no es sólo un problema de presupuestos, ya que desde los ’90s, con la descentralización hospitalaria y las privatizaciones de áreas enteras (como limpieza, cocina y lavadero), ha sido la lógica de mercado la que ha ganado terreno. El Plan Federal de Salud de González García y Néstor Kirchner, impuso los programas focalizados del BID y el Banco Mundial, contra una política de salud integral, luego reforzado por la adhesión a la Cobertura Única de Salud (CUS), ya con el anti derechos Juan Manzur como Ministro de Salud. El sector público fue desfinanciado sistemáticamente, mientras el sector privado no dejó nunca de crecer en infraestructura y ganancias. El macrismo fue un continuador de esta política vaciadora a través de avanzar sobre la aplicación de la Cobertura Universal de Salud.
Cómo hemos reflejado en reiteradas oportunidades en este medio, en lo que va de la pandemia, vimos cómo a lo largo y ancho del país, las y los “esenciales” sufrieron un gran deterioro en sus condiciones laborales: desde largas y extenuantes jornadas de trabajo, que en algunos casos se genera también producto del pluriempleo para poder llegar a fin de mes, hasta los magros sueldos que están muy por detrás de los $47.216 que según datos del INDEC midió la línea de pobreza, por ingresos en el mes de octubre, para una familia tipo; y a kilómetros de distancia de los $72.000 en los que se ubica la canasta familiar.
En algunos sectores, los mismos "esenciales" siguen precarizados con contratos y becas, pese a las promesas de pase a planta permanente. O recientemente contratados como becarios y nuevos residentes, que laburan a destajo y pasan meses sin cobrar.
Asimismo, mientras la inflación para el año que viene se prevé en un 29%, la paritaria nacional dada por el gobierno y aprobada por UPCN para los trabajadores de salud estatales es de un mísero 7%. Y en la provincia de Kicillof la última fue de 14% en tres cuotas, celebrada por ATE, SSP y UPCN.
La precariedad laboral sostenida por el Gobierno no se resuelve con aplausos. Esta situación, denunciada en múltiples oportunidades por los trabajadores, sólo es posible mantenerla encorsetada por el rol de la burocracia sindical, que se encargó de dividir los reclamos y los sectores para que no se vea el peso y la fuerza con la que contamos. Parte de la burocracia está directamente integrada al Frente de Todos que cuenta con dirigentes en la CGT y la CTA. A más de 8 meses de iniciada la pandemia, no ha habido un solo paro general de todos los trabajadores de la Salud que permita amplificar nuestra pelea!
Otros sindicatos, como Cicop y Fesprosa, que vienen convocando a acciones de lucha, no se han propuesto ser un canal para la bronca y descontento que hay por abajo. Poner por delante sus internas los ha llevado en más de una oportunidad a dividir en diferentes jornadas de lucha, la voluntad de los trabajadores de enfrentar las pésimas condiciones laborales en medio de la pandemia.
La conducción de Cicop se encuentra en una encrucijada: o ganan más peso los sectores afines al gobierno (PG y el PCR) que lograron imponer en mayo la firma al conjunto de la conducción de una paritaria a la baja, y pretenden adormecer los reclamos; o reforzamos un polo independiente de los gobiernos, que junto a la izquierda que tiene mucho peso en el gremio, fortalezca el camino de la lucha, la unidad con todos los trabajadores de la salud y otros sectores y la coordinación con la comunidad.
Los esenciales unidos en la primera línea de lucha
Si algo mostró esta pandemia, es que el sistema de salud público en el país está en decadencia, y que son las y los trabajadores los que lo sostienen poniéndole el cuerpo todos los días. Hay sentimiento de bronca e indignación que se expresaron en diversas acciones como en el caso de los trabajadores de Chubut que realizaron durante agosto paros y movilizaciones exigiendo al gobierno de Arcioni el pago de sus sueldos que desde mayo no percibían. O el caso de los trabajadores de Posadas, Misiones, que realizaron un acampe frente al Ministerio Provincial por mejoras laborales y mayor presupuesto, el cual fue violentado por una patota y luego amenazado reiteradas veces con ser desalojado con grandes operativos policiales. O como sucedió con las reiteradas movilizaciones de las y los enfermeros de CABA y La Plata por la exigencia de reconocimiento de la carrera profesional y mejores condiciones, que llegó incluso a ser reprimida en la Legislatura por la policía de la ciudad.
La unidad hace a la fuerza! Mientras los gobiernos nacional y provinciales dan como respuesta a nuestros reclamos la amenaza de represión y más ajuste, los sindicatos permanecen inmóviles y pasivos; o no hacen una convocatoria de acción unitaria que aúne todos los reclamos urgentes que tenemos los trabajadores de la salud del país, porque han decidido (no importa cuando leas ésto) convertirse en la rueda de auxilio de un gobierno, que ya anticipa con el presupuesto 2021 un curso de ajuste.
Ellos no son los que diariamente arriesgan su salud y la de sus familias yendo a trabajar al hospital, o los que tienen más de un trabajo para poder llevarle la comida a sus hijos. No va más! Tenemos que recuperar esos organismos y ponerlos al servicio de los intereses de todos los trabajadores. Con métodos democráticos y espacios de debate. No va más que decidan en nuestro nombre!
Organicemos toda la bronca que hay por debajo en asambleas por hospital, coordinados entre todas las entidades de salud y preparemos una gran movilización donde los esenciales estemos en la primera línea! Mostremos el peso que tenemos para que los dirigentes sindicales salgan de su inmovilidad. Exijamos un gran paro nacional de Salud, para mostrar que las vidas trabajadoras importan!
Los trabajadores de la salud y nuestros pacientes: una misma clase obrera
Desde la corriente del PTS salud no solo peleamos por nuestras reivindicaciones. También levantamos las banderas de nuestros pacientes, que son los usuarios del hospital público. La de quienes en plena pandemia se quedaron sin trabajo, mientras el gobierno nacional recorta el IFE y subsidia empresarios; quienes tuvieron que elegir entre darle de comer a sus hijos o pagar el alquiler; o quienes tuvieron que irse de sus casas por situaciones de violencia de género, para quienes el gobierno solo destina migajas.
Por nuestros pacientes, que viven en zonas fumigadas con agrotóxicos o en zonas afectadas por la megaminería o el fracking, cuyas consecuencias recaen en sus cuerpos y son las vemos todos los días: desnutrición infantil en provincias como Salta o Chaco, cáncer en los campos fumigados de Santa Fe y Entre Ríos, contaminación por plomo, contaminación de los ríos que causa retrasos en el desarrollo como en el Conurbano de Buenos Aires y los barrios de emergencia en CABA. O el aumento de pacientes con Tuberculosis y Dengue producto de la falta de viviendas dignas en condiciones y en ambientes sanos sin contaminación y acumulación de grandes basurales. Peleamos juntos a las y los trabajadores que serán los afectados por las mega granjas porcinas que quiere instalar el Gobierno Nacional. Peleamos por un medioambiente libre de contaminación, porque el capitalismo está destruyendo al mundo.
Luchamos por el derecho a la salud integral, que no se puede alcanzar sin acceso a los servicios esenciales como agua potable, correcta alimentación y el acceso a una vivienda digna. Son 4 millones de personas con problemas habitacionales, con necesidades básicas insatisfechas, en condiciones que favorecen enfermedades prevenibles. Por eso acompañamos las tomas de tierras como forma de miles de trabajadoras y trabajadores de tomar en sus propias manos la resolución de este derecho postergado, mientras exigimos al Estado, un plan de obras públicas, que contemple la construcción de viviendas, con control de los trabajadores y las organizaciones sociales y de vecinos, que enfrente el drama del déficit habitacional que sufren millones de familias trabajadoras. Hay que terminar con el mega negocio de la especulación inmobiliaria. La tierra y la vivienda son un derecho, no un negocio! En la toma de González Catán, en Jujuy, en Tucumán, en los Hornos de La Plata, en Neuquén. Allí donde el Ministerio de Salud no llega instalamos postas sanitarias, poniendo nuestra profesión para asistir a los niños, mujeres y pibes. Pero junto con la atención de salud, nos organizarnos con ellos para fortalecer la pelea por un pedazo de tierra para vivir. Como en Guernica que resistimos con las familias el desalojo del Gobernador Kicillof y su ministro carapintada Berni, donde por horas quemaron las casitas y también nuestra posta sanitaria. Con la Asamblea de Vecinos y con la Comisión de Mujeres seguimos en pie de lucha!
Por el derecho a decidir, al aborto lo conquistamos en las calles
Las trabajadoras de la salud del PTS somos parte de la agrupación Pan y Rosas junto a otras trabajadoras, jóvenes y estudiantes. Hemos sido partícipes, junto a millones de mujeres en todo el país, de la enorme marea verde que tiñó de lucha las calles y puso en primer orden de la agenda política el reclamo urgente por conquistar el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. Impulsamos el desarrollo de comisiones de mujeres y la diversidad en todos nuestros lugares de trabajo y de estudio. El proyecto de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, junto a miles de firmas y adhesiones de diferentes agrupaciones, corrientes y personalidades que bregan por el derecho a decidir de las mujeres, se presentó 9 veces y el año pasado, gracias a la enorme pelea, consiguió media sanción en diputados. Sin embargo, con el paso de la pandemia, este reclamo tan elemental para la salud de las mujeres no fue tenido en cuenta por el gobierno nacional hasta hace pocos días.
La conquista de este derecho, que es urgente y es esencial, no será sino producto de seguir movilizadas y en las calles, confiando en nuestras propias fuerzas y no en el Parlamento, ese mismo que hace apenas dos años votó a favor del aborto clandestino.
Necesitamos cuanto antes que se apruebe la ley por el aborto, porque es un problema de salud de todas las mujeres y personas gestantes, porque ni la Iglesia ni el Estado deben meterse en nuestras decisiones. Que su implementación sea en todos los hospitales y centros de salud públicos y privados, con el post acompañamiento necesario para la salud integral de la mujer, para que no tengan que pasar por situaciones de violencia. Seguiremos dando la pelea en todos nuestros lugares de trabajo y en las calles. ¡Porque sabemos que ningún gobierno nos regalará nada sin pelear por nuestros derechos!
Por una gran corriente nacional de salud de y para los trabajadores y el pueblo pobre
La corriente de salud del PTS la conformamos trabajadoras y trabajadores de la salud de todo el país que también somos parte del PTS en el Frente de Izquierda Unidad. En los últimos meses varios compañeros de hospitales, centros y salitas de salud se han sumado a la militancia junto a nosotros, al calor de la legítima bronca y descontento por las condiciones laborales, los problemas salariales, la precarización laboral, la pasividad de los sindicatos, que en vez de ser la voz de nosotros se pone al servicio de los gobiernos de turno.
Venimos de realizar una enorme Asamblea Nacional de trabajadorxs de la Salud con más de 600 compañeros y compañeras.
También se han sumado trabajadoras y trabajadores que han puesto en pie junto a nosotros las postas sanitarias en las tomas de Guernica, González Catán, Jujuy, etc., porque entendemos que con la unidad y el apoyo entre los trabajadores nuestros reclamos tienen más fuerza.
Tenemos que levantar un programa para enfrentar la crisis que ya está en curso y amenaza con profundizarse, como ya lo anticipa el presupuesto 2021 de ajuste, a la medida del FMI, impulsado por el gobierno y acompañado por la oposición de derecha de Cambiemos. Empenzando por rechazar la creciente mercantilización de la salud, donde los únicos que ganan son los grandes empresarios, como los laboratorios y farmacéuticas, personajes nefastos como Monsanto, que hacen grandes negociados a costa de la salud del pueblo trabajador, los terratenientes que utilizan las tierras del país para expandir la frontera sojera o para negociados como la construcción de countries, mientras miles tienen la necesidad urgente de tierra para vivir.
Mientras la irracionalidad capitalista arroja a la pobreza extrema al 62.9% de los niños y niñas de nuestro país, nosotros peleamos por construir una sociedad por y para los que hacemos mover al mundo, los trabajadores y sus familias! Pero para eso, necesitamos ser miles en todo el país organizados hacia ese enorme desafío. Por eso mismo, te invitamos a hacer una experiencia militante junto a nosotros. Para que de una vez por todas la salud integral sea entendida como el acceso a todas las necesidades básicas esenciales, a una vivienda digna, alimentación adecuada, medioambiente libre de contaminación, educación y trabajo con derechos. Sólo un sistema social que termine con el lucro en la salud, con la ganancia capitalista y disponga de la riqueza, el desarrollo científico y tecnológico para el bienestar común, podrá brindar el derecho universal y de calidad a la salud para las enormes mayorías. A esta gran pelea te invitamos!!
Este jueves 26, a un mes del desalojo y represión en Guernica, las familias junto a los jóvenes y la comisión de mujeres realizarán un corte en el Puente Pueyrredón para continuar su pelea por tierra para vivir. Seamos miles, aunando las luchas en curso y mostrando el enorme peso y fuerza que tenemos los trabajadores formales, precarizadxs, y desempleados, porque somos una misma clase!