Aguafuertes desde París. Los argelinos, el "hecho maldito" de la república imperial.
Miércoles 5 de noviembre de 2014 00:00
Finalmente me ubiqué y me dí cuenta de que París no se parece a Buenos Aires. Hay zonas de Buenos Aires que son calco y copia de París, principalmente por los edificios a lo Haussmann y las veredas amplias arboladas, que asociamos con nuestra Avenida de Mayo.
No recuerdo quién, en una suerte de "tres fuentes y tres partes integrantes de...", había dicho que la oligarquía argentina había optado por la trilogía "comercio inglés, ejército prusiano y cultura francesa", pero tenía razón.
Esto genera una extraña familiaridad con París que hace por ejemplo que al almorzar con los amigos en el Chartier (lugar que reúne las excepcionales condiciones de ser tradicional y no muy caro al mismo tiempo), podamos sentirnos como en los 36 Billares o el Café Tortoni.
Pero así como Paris no es Buenos Aires y Francia no es Argentina, Francia tampoco es una sola Francia. "Siempre hay dos Francias. Una Francia solidaria y una Francia hija de p..." me dice el politólogo under argento en una pizzería en la que se hace pizza de San Pablo (otra rareza parisina). Y también me dice un brasilero/argentino instalado hace rato por acá: "Nunca vas a ver en las postales a los pakistaníes que venden choclo asado o a los negros que venden choclo hervido aunque son una marca distintiva de las calles de París".
Pero el "hecho maldito" de la república imperial más que los negros son los argelinos. Según datos oficiales hay en Francia más de 700 mil inmigrantes argelinos y un millón de descendientes de inmigrantes, además de los de "tercera generación". Como en "Las Hormigas" de Calle 13, los muchachos van conquistando tierras enemigas...
Para el mal procesado ex colonialismo francés, cada argelino que pretende "ser también Francia" (aunque no necesariamente "francés") es una afrenta que camina. Y así como la guerra de Argelia es el Vietnam de los franceses (que tuvieron su Vietnam también pero estaba más lejos), la presencia de los argelinos en la cotidianidad francesa se vuelve sumamente inquietante para los sectores conservadores y reaccionarios.
No casualmente la líder del Frente Nacional Marine Le Pen llamó durante el último Mundial jugado en Brasil a los argelinos de Francia a elegir entre "ser franceses o argelinos". Para no ser menos, el alcalde de Niza Christian Estrosi, un ex motociclista profesional que cada tres palabras dice "De Gaulle", en las vísperas de los partidos de Francia con Nigeria y de Alemania con Argelia prohibió por decreto la "exhibición ostentosa de banderas extranjeras".
Como recitaba Rafael Alberti: Es la Francia de la Liberté...

Juan Dal Maso
(Bs. As., 1977) Integrante del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 1997. Autor de diversos libros y artículos sobre problemas de teoría marxista.