La Universidad al servicio de los intereses de las grandes empresas: un modelo neoliberal que al mismo tiempo que expulsa a los estudiantes con menos recursos, acelera la injerencia de las empresas y la banca en cada poro de esta institución.
Marta Clar Barcelona | @MartaClar1
Lunes 22 de enero de 2018

El Estado español es el segundo país de la Unión Europea con la mayor tasa de desempleo juvenil. El paro afecta a un 40,5% de los jóvenes, y golpea de manera particular a las mujeres.
Mientras tanto, los ataques a la educación pública no dejan de profundizarse desde hace más de una década: el Plan Bolonia, la subida de tasas, la llamada “Estrategia 2015” o más recientemente, la aplicación del 3+2 forman parte del proceso de privatización de la universidad pública que obliga a cientos de miles de jóvenes a abandonar sus estudios, mientras que a otros tantos ni siquiera les permite pensar en poder sacarse una carrera universitaria.
Pero para que sea más ilustrativo, vamos a verlo en cifras: hace seis años, antes del tasazo del 2012, cursar cinco años de universidad, lo que se llamaba “una licenciatura”, costaba entre los 3.000 y los 4.500 euros. Actualmente, cursar estos mismos cinco años pero repartidos entre cuatro de grado y uno de máster en cualquier universidad pública del Estado español cuesta más del doble, entre 9.000 y 13.000 euros.
La transición de “licenciatura” a “grado y máster” que impuso el llamado Plan Bolonia coincidió con la proliferación de másters oficiales y no oficiales, la mayoría de ellos privados pero obligatorios para completar la formación del grado y que pueden llegar a costar entre 3.000 y 7.000 (o incluso más, por ejemplo, en el caso de los estudiantes de fuera de la UE, que llegan a pagar 4 veces más)
Esto significa, que en total, sumándolo todo, el precio de algunas carreras universitarias puede ascender a más de 20.000 euros (contando únicamente el gasto en matrículas y tasas universitarias). ¿Cuál es el resultado de esto? Más de 127.000 estudiantes menos en la Universidad.
Desde el inicio de la crisis hasta día de hoy, el número de estudiantes se ha reducido drásticamente, tanto es así que 1 de cada 5 titulaciones tiene menos de 40 alumnos.
Pero... si los jóvenes universitarios pierden, más aún la juventud de clase trabajadora y con menos recursos, ¿quién gana con el gran negocio de la privatización? De un lado la banca, las grandes empresas y la patronal; del otro, rectores y catedráticos que ven cómo a cambio de aplicar estas reformas, su bolsillo aumenta considerablemente.
Todos ellos, en conjunto, constituyen lo que llamaremos como “casta universitaria” que vela por extender y resguardar la Universidad Empresa, es decir, aquella universidad neoliberal desde sus cimientos, antidemocrática y pensada para el beneficio de unos pocos.
¿Cómo funciona este negocio? Los másters propios que ofrece cada universidad pública son el nido de los beneficios económicos de esta “casta universitaria”. Como ya señalábamos en otro artículo.
“Estos másters cuestan el doble que los oficiales y al no estar sometidos a la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA), entidad dependiente del Ministerio de Educación, tienen mayor posibilidad de estar ligados con los intereses de las empresas privadas”.
Vamos a elegir un ejemplo al azar, para que pueda entenderse mejor cómo funcionan los vínculos de los que estamos hablando y para ver de manera clara y directa, a qué nos referimos cuando hablamos de “Universidad-Empresa” o de “la injerencia de las empresas en las universidades”.
Elegimos una universidad pública cualquiera, por ejemplo, la Universitat de Barcelona (UB). Vamos a su listado de másters y posgrados propios. Y elegimos uno cualquiera, “Administración de negocios en Internet (E-Business)” de un año de duración, semipresencial y que cuesta un total de 3.940 euros. ¿Quién es el director? Víctor Francisco Cotorruelo, director de la empresa REEXPORTA que se dedica a la elaboración de planes de marketing digital para empresas de diferentes países.
Si no nos basta con un ejemplo no importa, hay cientos más. Elegimos otro máster, esta vez el de Finanzas Corporativas, de un año de duración, a distancia y con un precio de 5.500 euros. ¿Quién es el coordinador? El mismísimo Lluis Sust Híjar cofundador del grupo financiero Addenda que se dedica a la gestión del patrimonio de empresas y familias. Entre sus destacados profesores encontramos por ejemplo nombres como el de Francismo Illueca Martínez, Director Financiero de la empresa Fersa Energías Renovables SA. Ejemplos como estos, encontramos miles repartidos entre el conjunto de las universidades del Estado Español.
Ahora bien, ¿qué asegura que este modelo funcione? Una estructura organizativa rígida, vertical y antidemocrática, este es el secreto. El Consejo Social se define como el órgano de “participación de la sociedad en la Universidad”. Aunque traducido al lenguaje que a nosotros nos interesa significa simple y llanamente que es el órgano en el que participan las empresas, los bancos, la patronal, catedráticos y el equipo rectoral de la universidad pública.
¿Qué funciones tiene el Consejo Social? Funciones tan importantes como aprobar el presupuesto anual de la universidad, la programación anual o las cuentas anuales de las entidades y empresas que dependen o participan en el capital de la universidad.
¿Qué nombres están en la lista del Consejo Social de la Universitat de Barcelona (UB)?, dándole un ojo rápido podemos ver el de Josep Mateu Negre, presidente y CEO de la empresa RACC que factura millones de euros al año.
También destaca el de Francesc Boada Pallerés, presidente de la empresa catalana de ingeniería ABANTIA. No es ninguna exageración afirmar que el sistema universitario se está convirtiendo de forma acelerada en un nicho de beneficios económicos para grandes empresas.
Mientras tan solo unos pocos se benefician de esto, son el conjunto de los y las estudiantes quienes salen perjudicados. Y es por eso mismo, que la pelea por una universidad radicalmente democrática, verdaderamente pública, gratuita y sin precariedad se convierte en una exigencia de primera necesidad en los tiempos que corren.
Para realizarlo es necesario que vuelva a emerger un movimiento estudiantil anticapitalista y combativo con la finalidad de expulsar las empresas de la universidad pública, democratizar los organismos de gobierno de las universidades y que ésta deje de estar controlada y gestionada por los grandes capitalistas y pase a estar bajo el control de los estudiantes, profesores y el conjunto de trabajadores y usuarios.