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IZQUIERDA CHILENA DEL SIGLO XXI. Debate acerca de las estrategias para enfrentar el régimen político heredado de Pinochet

Vicente Mellado

Vicente Mellado Licenciado en Historia. Universidad de Chile. Magíster © en Ciencias Sociales, mención Sociología de la Modernización. Universidad de Chile

Martes 2 de febrero de 2016

El año 2011 constituyó un punto de inflexión en la historia de Chile. Después de 21 años de democracia pinochetista, el movimiento estudiantil irrumpió en la escena imponiendo la agenda política al gobierno de turno. A partir de ese año los pilares fundamentales del régimen político heredado de la dictadura militar fueron puestos en cuestión. Hoy en día nadie es indiferente al problema social que implica el saqueo económico que realizan las grandes empresas en las áreas de educación, salud y vivienda. La legislación laboral heredada de la dictadura militar, la penalización del aborto, los derechos castrados a la diversidad sexual, el saqueo que realizan las transnacionales en la explotación de los recursos naturales, el modo de acumulación rentista de la economía chilena (exportación de materias primas) que hace eterno el subdesarrollo económico, entre otros aspectos, están profundamente cuestionados por un amplio sector de la sociedad chilena. La máxima expresión política que tiene este descontento es la impugnación a la Constitución de 1980, entramado legal que resguarda todos los aspectos más arriba cuestionados. Fue creada en la dictadura y legitimada por los gobiernos de la Concertación y la Derecha chilena.

El retorno de la estrategia

Si el 2011 retornaron los “movimientos sociales”, también lo hizo su infaltable compañero: las corrientes políticas de izquierda. Aprovechando la situación histórica de desgaste, crisis y debilidad del Partido Comunista de Chile (PCCh) —máximo referente de la izquierda chilena— se produjo la eclosión de múltiples organizaciones políticas que buscan convertirse en el nuevo partido o referente que ocupe el lugar que alguna vez ocupó el PCCh.

La estrategia es la elaboración de un plan de campaña militar para ganar una guerra. Todas las organizaciones políticas de izquierda tienen un enemigo común a quien vencer: el régimen político heredado de la dictadura militar. Pero cada una tiene una estrategia diferente para vencer al enemigo. Cada corriente planifica cómo actuar en las batallas que tendrá que dar contra la democracia neoliberal autoritaria. Ha retornado el debate de estrategias en Chile.

La emergencia de referentes de izquierda en Chile que se presentan como nuevas alternativas contiene mucho de viejas tradiciones políticas y proyectos históricos. Se han constituido tres espacios de construcción de proyectos estratégicos: el anti neoliberal, el populista anti capitalista y el de la independencia política de los trabajadores contra el capitalismo. En vista de la brevedad del artículo nos centraremos en el primero, por ser en este momento histórico el de mayor extensión.
El denominador común de las corrientes que participan del espacio político anti neoliberal es luchar por una democracia verdadera que supere al neoliberalismo. En su interior conviven —en orden de lo más conservador a lo más radical—, Revolución Democrática (RD), Izquierda Autónoma (IA), Frente de Estudiantes Libertarios (FEL) o Izquierda Libertaria, y la Unión Nacional de Estudiantes (UNE).

RD e IA constituyen las organizaciones políticas más exitosas de este espacio político. La razón es bien simple. Ambos tienen diputados en el Congreso Nacional —Giorgo Jackson (RD) y Gabriel Boric(IA). Ambas organizaciones han dirigido o dirigen las federaciones estudiantiles universitarias más importantes del país. Más aun, Jackson y Boric fueron catapultados como referentes políticos durante la lucha estudiantil de 2011. Jackson fue Presidente de la Federación de Estudiantes de la Pontificia Universidad Católica de Chile (FEUC) en 2011, y Boric fue Presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh) en 2012. En la actualidad, esta ha sido presidida por el autonomismo en 2013, 2015 y 2016.
Ambos se han presentado ante el movimiento estudiantil y algunos sectores de trabajadores organizados como la estrategia más plausible para enfrentar el régimen político heredero de Pinochet. La recepción de amplios sectores de las masas al discurso jacksoniano y autonomista es legítimo. Los diputados estudiantiles han utilizado sus tribunas parlamentarias y sus amplias redes mediáticas del ciber espacio para denunciar los elementos más irritantes del actual Estado de Chile: la corrupción, los elevados sueldos de los parlamentarios y sus estrechos lazos con los grupos económicos más repudiados por la ciudadanía (Luksic, Angelini, SOQUIMICh y Matte). En síntesis, el autonomismo de Boric y RD se presentan hoy como la estrategia alternativa más cercana para enfrentar las próximas elecciones municipales. Y porque no, las elecciones parlamentarias y presidenciales de 2018. No sabemos si ambas organizaciones constituirán en el futuro un bloque electoral común. Hasta el momento solo sabemos que Jackson es el mejor evaluado en las encuestas a la opinión pública .

Asamblea Constituyente, Parlamentarismo y Gobierno de Trabajadores

RD e IA han privilegiado como estrategia la presión parlamentaria al gobierno de la Nueva Mayoría (NM) por una Asamblea Constituyente (AC) que determine una nueva Constitución Política para Chile. Los mecanismos que han seguido para imponer la AC son las “consultas ciudadanas”, difusión por las redes cibernéticas, y el lobby parlamentario. Ante los ojos de millones de trabajadores y estudiantes, pareciera ser la estrategia correcta. Nadie más en las altas esferas del poder político se atreve a denunciar la corrupción y a proclamar el apoyo a todos los movimientos sociales. Sin embargo, la estrategia promovida por Jackson y Boric se reduce a la presión en las alturas del parlamento, sin integrar la lucha parlamentaria con la movilización en las calles, única forma de garantizar que la AC se lleve a efecto.

Queremos preguntar al estudiante universitario, al profesional emergente y al trabajador que observan a los diputados estudiantiles, ¿cómo imponer al gobierno de los empresarios la realización de una AC donde se discutan todos los problemas que afectan al país y que impugnan la desigual distribución del ingreso en Chile? ¿Esperaremos a que el parlamento corrupto y al servicio de las colusiones empresariales apruebe la realización de una AC? Y si se aprobara, ¿qué tipo de AC debe llevarse adelante para que garantice la participación de la mayoría de los explotados, descontentos y oprimidos de la sociedad chilena?
Queremos abrir este debate con todos los estudiantes, trabajadores, profesionales emergentes y pobladores que ven en los partidos de Jackson y Boric una alternativa. Desde la liga por un Partido de Trabajadores Revolucionarios (PTR) creemos necesario luchar por una AC basada en la movilización de todos los actores sociales involucrados, con participación directa de los sindicatos, centros de estudiantes, juntas de vecinos y otros gremios. Abierto a la participación de todas las organizaciones de izquierda que luchan contra este régimen democrático neoliberal y que están fuera del gobierno.

Para el PTR, el predominio de los organismos de trabajadores, ya sean sindicales o no, debe ser determinante al momento de discutir y deliberar en una AC el nuevo Chile que queremos. Algo que nos diferencia de RD e IA es que estos no le dan mayor relevancia a la clase trabajadora como potencial actor social y político constructor de una estrategia alternativa al neoliberalismo.

RD e IA luchan contra la democracia de la Nueva Mayoría y la derecha proponiendo una democracia “más justa” para las mayorías del país. El camino para esto es convocar una AC.

El PTR lucha contra la democracia de la NM y la derecha pinochetista proponiendo la construcción de un gobierno de los trabajadores, que permita avanzar en superar no solo el neoliberalismo, sino la forma económica de producción que le da sustento, el capitalismo. Uno de los caminos para lograrlo es una AC, basada en la movilización de los organismos de trabajadores y grupos populares con plena independencia del Estado, sus partidos y los gremios empresariales. Sin embargo, a diferencia de RD e IA, la AC constituye una táctica que se utiliza en determinados momentos históricos. No constituye un fin en sí mismo para resolver íntegramente los problemas sociales y económicos del país.

Una Nueva Constitución Política, mientras regule el desarrollo capitalista, es decir, la explotación de seres humanos sobre otros, no podrá resolver en su totalidad las demandas de los actores sociales en lucha. Por el contrario, la estrategia de los marxistas revolucionarios es potenciar la auto-organización de trabajadores, pobladores y estudiantes con independencia de los límites legales que establezca el Estado y su régimen político. La única garantía para triunfar en nuestras demandas y mantener las conquistas sociales es desarrollando organismos de auto-organización de la clase trabajadora con la más amplia democracia interna para tomar las decisiones. Estos organismos democráticos de clase no se agotan en la convocatoria de una AC. Al contrario, deben superar en relevancia política a la AC y convertirse en el germen de un nuevo gobierno de los trabajadores. Esto implica la imposición de los organismos de democracia trabajadora y popular sobre las instituciones del Estado capitalista.

En otras palabras, la única manera de resolver íntegramente todos los problemas sociales, económicos, culturales y políticos planteados en Chile es mediante la realización de una revolución socialista y la construcción de un Estado de los trabajadores, sostenidos en sus organismos de auto¬-organización. Esta estrategia es diametralmente opuesta a la defendida por RD e IA que buscan resolver los problemas sociales y económicos dentro de los límites del respeto a la explotación capitalista y al derecho a la propiedad privada de los medios de producción. La AC por sí misma solo puede cumplir la función de regenerar el Estado capitalista, y hacer menos irritante la pobreza y la explotación. Pero no puede terminar con esos problemas que son la esencia de un modo de producción determinado: el capitalismo.

Desde La Izquierda Diario invitamos a abrir este debate de que estrategia construir para superar de manera íntegra la democracia neoliberal autoritaria chilena y todos los males que sostiene.


Vicente Mellado

Licenciado en Historia. Universidad de Chile. Magíster © en Ciencias Sociales, mención Sociología de la Modernización. Universidad de Chile

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