Que la FECH está en una crisis es un diagnóstico común que compartimos con la organización Vamos Construyendo. Fue un debate ineludible en estas elecciones y durante los últimos meses. Aquí presentamos un debate con esta organización al calor de estas discusiones.
Martes 30 de abril de 2019
Frente a dicha crisis, el Vamos Construyendo plantea una explicación y una salida errada para enfrentar este problema. Su argumentación, como vimos a lo largo de las dos semanas de campaña, reduce a que el problema se debe a que la FECH “ha sido cooptada por los intereses de los partidos políticos”, que la han convertido, según ellos, en un “trampolín para el parlamento”, en un “preuniversitario político”.
Esta argumentación es errónea y llega a ser peligrosa. Es un lenguaje que no deja de parecerse a los argumentos del gremialismo, de la derecha, para golpear a la organización estudiantil. ¡Como si fuese un problema de la política en general, de la existencia de partidos políticos o de la participación en elecciones parlamentarias o en el Parlamento mismo!
Por otra vía, minimizan el enorme potencial que tuvo (y que todavía tiene) el movimiento estudiantil, que en las calles el 2011 fue tan potente que reconfiguró el escenario político nacional y desde las Federaciones emergieron figuras políticas y diputados como Vallejos, Jackson, Boric.
El problema aquí no fue que estas diferentes figuras “saltaran” al Parlamento, sino que con qué política lo hicieron. Tanto el Frente Amplio como el Partido Comunista han impulsado una política que hoy se ha traducido en una estrategia de la “unidad de la oposición parlamentaria”, buscando acuerdos y “mínimos comunes” con partidos neoliberales como la Democracia Cristiana.
¡Esto incluso los ha llevado a votar como presidente de la Cámara de Diputados a Iván Flores, militante DC y reconocido anti aborto y anti matrimonio igualitario! Se han ido haciendo parte de este régimen político a través de esta estrategia de unidad con partidos neoliberales.
Dicha estrategia en el movimiento estudiantil se ha traducido en “movilizaciones por hitos” utilizando la movilización como una fuerza auxiliar para la negociación parlamentaria, donde efectivamente han puesto su centro y su eje tanto el Frente Amplio como el PC.
Así, permanentemente han reducido las expectativas y demandas de las y los estudiantes. Hablábamos de gratuidad, nos llevaron a una beca. Dijimos aborto legal, y desviaron todo a un proyecto insuficiente de Despenalización. Exigimos justicia para Camilo Catrillanca y desmilitarización de La Araucanía, y se concentraron en una acusación constitucional a Chadwick que nunca cursaron. ¡Han rebajado todas nuestras demandas a la medida de lo que la ex Concertación lo permite, para poder llegar a pactos y acuerdos en la línea de esta “unidad” con la oposición (neoliberal) parlamentaria!.
En ese marco es que se ha debilitado la FECH, ha perdido fuerza, se ha deconfigurado como un actor político de peso y se ha alejado de les estudiantes.
El problema no es entonces la participación en el Parlamento, sino que con qué estrategia se lleva adelante. Desde Vencer y Pan y Rosas nos referenciamos en el Partido de Trabajadores Socialistas, que en Argentina tienen diputados nacionales y regionales como Nicolás del Caño y Myriam Bregman, y que utilizan sus bancas parlamentarias para fortalecer las luchas de las y los trabajadores, para denunciar la podredumbre del régimen político y desenmascarar a los políticos empresariales.
¡Qué distinto sería si los parlamentarios del Frente Amplio se dispusiesen a utilizar sus tribunas y su fuerza para desplegar una fuerza social en las calles con el objetivo de derrotar las reformas y ataques de la derecha! Pero no lo harán, no es su estrategia ni su proyecto. Prefieren la unidad y negociación con la ex Concertación.
Así, con ese diagnóstico y esa salida, el Vamos Construyendo alimenta la despolitización que sólo debilita al movimiento estudiantil. Por eso no es de extrañar que no propongan una estrategia seria y consecuente para enfrentar a la derecha y sus ataques a nivel nacional.
O que teniendo la Vicepresidencia de la FECH durante más de un año no se hayan propuesto dar una pelea al interior de la Federación para que esta organizara un paro activo por justicia por Catrillanca, o fuese una herramienta al servicio de la pelea y la coordinación contra los más de 10 mil despidos ocurridos sólo durante el 2018.
O que el año pasado, cuando estaba la posibilidad de disputar un Congreso FECH desde las bases que refundara la Federación y le diera nuevos aires y una nueva orientación política, disputándole el carácter del Congreso a las JJCC y al Frente Amplio, el Vamos prefirió restarse y sumarse a la decisión de bajar el Congreso FECH. No cumplieron ningún rol en esa batalla, donde desde Vencer les propusimos una línea común de acción para contraponer una alternativa distinta de Congreso a la línea que venían proponiendo quienes dirigen la FECH hace 7 años.
Desde Vencer y Pan y Rosas vemos que la revitalización de la FECH pasará porque disputemos la estrategia que ha llevado adelante la conducción de la FECH, pero en miras de cómo forjar un movimiento estudiantil que se enfrente a la derecha y se proponga derrotar sus ataques y reformas en las calles.
Un movimiento estudiantil que se proponga enfrentar la agenda criminalizadora y estigmatizadora del gobierno, que viene atacando a la juventud con la ley de Aula Segura, el Control Preventivo de Identidad o la agenda anti drogas.
Y que tome en sus manos las demandas del movimiento de mujeres (las cuales el Vamos Construyendo deja totalmente en un segundo plano), y particularmente levante la demanda del derecho al aborto legal, libre, seguro y gratuito.
Apostamos porque la FECH impulse una gran campaña por este derecho, que se discuta en asambleas de base junto a los organismos del movimiento de mujeres como la Coordinadora 8 de Marzo un proyecto de ley a nuestra medida por el cual luchar. En ese proceso, tomando esa demanda, el movimiento estudiantil puede revitalizarse, volver a ganar fuerzas, para proponerse enfrentar a la derecha y sus ataques.
No se trata de la presencia de partidos políticos, sino de sus estrategias. No se trata de encerrarnos en las 4 paredes de la Universidad, sino de proponernos luchar para que el movimiento estudiantil nuevamente vuelva a ser un actor de oposición a la derecha. Ahí vemos que está la clave de este momento, y al mismo tiempo, la gran debilidad que mostró el Vamos Construyendo en estas elecciones.