Invitamos a un debate fraterno entre revolucionarios respecto de como organizar nuestros esfuerzos colectivos para derrotar este sistema capitalista que nos condena a una vida de miserias.
Martes 22 de noviembre de 2022

Introducción
Reflexión a raíz de la lectura de "La Revolución Permanente en Cuba" de Facundo Aguirre, sobre la concepción de partido y de estrategia revolucionaria en corrientes políticas que durante décadas se han referenciado en la figura de Fidel Castro y el Che Guevara, y su estrategia guerrillera. Corrientes políticas que son una mezcla de eso y maoísmo, socialismo latinoamericanista, entre otros. Al ser una reflexión muy sintética, me referí muy generalmente a la estrategia particular de FAR. Aquí el desarrollo para abrir un debate necesario dentro de la izquierda revolucionaria en la universidad y dentro de la clase obrera. Aprovecho de recomendar este artículo en debate con el colectivo Estudiantes por la Causa Popular ECP: Debate. Estrategia y programa: Un debate con Estudiantes por la Causa Popular
Uno de los errores de las agrupaciones pseudo guevaristas, maoistas o “marxistas-leninistas” (como las que existen en la Uchile: ECP, GAP o FER) es el concebir al Partido Revolucionario que hay que construir como un ejército, o una guerrilla, que con acción directa + propaganda (y también con políticas ultragremialistas en el movimiento estudiantil o sindical) podrá liderar a las masa. Por eso la estrategia de protesta popular permanente + huelga general del ECP por ejemplo.
La “filosofía de la praxis” que siguen pone el eje en lo subjetivo, la voluntad, el sujeto revolucionario es el militante. En cambio para el marxismo siempre el sujeto ha sido la clase trabajadora, y pone el eje en la lucha de clases, objetiva.
Su vanguardia, el Partido Revolucionario según Lenin tiene la tarea estratégica de convencer y organizar a las masas, eso se hace en base a un análisis científico de la lucha de clases internacional y nacional. Se necesita un partido POLÍTICO revolucionario, para hacer política día a día y organizar a sectores cada vez más amplios de trabajadorxs y jóvenes sin ningún tipo de sectarismo. La conciencia de las masas está en disputa con el reformismo y la derecha en épocas de desvíos y reflujos de la lucha de clases como la actual en Chile y en otras partes del mundo (Colombia, Estados Unidos, y otros países que vivieron revueltas en los últimos años).
El Partido debe impulsar, según la situación de la lucha de clases, la formación de milicias obreras y estudiantiles, no hacer de ello su estrategia ni su concepción de partido que se aleja brutalmente de la concepción leninista. Es cosa de leer el ¿Qué hacer? o las críticas a los populistas rusos para comprobarlos (se les conoce como narodniki o socialrevolucionarios, aquí me refiero a ellos como populistas)
La revolución deben hacerlas las masas, no un grupo pequeño organizados como un ejército literalmente. Para esto hay que levantar soviets, concejos, cordones, verdaderos espacios de autoorganización de la clase obrera, de las masas, que cumplirán un rol organizador de carácter político, económico, militar, social, etc, para destruir al Estado burgués. La dictadura proletaria se asentará en estos organismos que compondrán al nuevo Estado, un Estado obrero.
La estrategia marxista insurreccional de la FAR
Revisando la revista de la FAR, MILITANTE no encontré nada en torno a la situación internacional salvo generalidades. Sin análisis y desarrollo sobre esto es bastante dificl poder proponer seriamente una estrategia y táctica acorde a la situación. Sobre todo tomando en cuenta al estadio de la lucha de clases a nivel internacional con varias revueltas y huelgas generales en los últimos años alrededor del mundo (Perú, Colombia, Ecuador, EEUU, Francia, Myanmar, India, Hong Kong, etc); la guerra entre Rusia y Ucrania; una crisis económica abierta desde el 2008 y profundizada con la pandemia; la crisis de la hegemonía norteamericana y el ascenso de China como potencia global. Creo que partir solo de una base nacional es bastante alejado de una visión concreta de la lucha de clases. Dejo aquí, aquí y aquí algunos artículos nuestros caracterizando la situación internacional.
Para caracterizar a FAR:
Su estrategia es lo que llaman marxismo insurreccional. Definen su proyecto de Partido Revolucionario como una organización político-militar. Se oponen al “régimen democrático burgués, sus instituciones y procesos, -el cual- toma un carácter estratégico”. En su declaración de principios dicen que se oponen a toda táctica que concilie con esta.
Hablan de construir Poder Popular y que su política como organización será desarrollar la violencia política, armando el camino hacia la insurrección. Muy a la ligera se refieren a qué rol cumplirán los organismos de masas hoy constituidos en este esquema, como por ejemplo los sindicatos, ni qué decir de las burocracias. De hecho en un artículo plantean que hay que superar al “sindicalismo” ya que por esencia son instrumentos del poder burgués.
Aquí queda clara su propuesta de construir espacios paralelos de los organismos de masas, como los sindicatos y federaciones estudiantiles, mezclándolos, como si fueran una sola cosa, los organismos con sus direcciones, que pueden ser reformistas, de derecha, o revolucionarias en situaciones más álgidas de la lucha de clases. Además esta concepción lleva a la división de la propia clase en organismos en “esencia” burgueses y otros en “esencia” revolucionarios, que para la FAR, significa que su política se base todo el tiempo en aceptar algo obvio como la insurrección violenta de masas. Perdiendo así la ambición por disputar la dirección de aquellos organismos por sectarismo. La única “esencia” que veo aquí es la de la claudicación a la confrontación de ideas, programas y estrategia. Mucho más cómodo levantar organismos revolucionarios puros, como los “sindicatos rojos”.
No participan en elecciones porque son un mecanismo del Estado burgués. ¿Qué dirían las y los obreros (muchos de ellos socialistas y comunistas) que dieron sus vidas por el derecho al voto y a poder elegir a los obreros como sus diputados? Lenin ignoraría a estos revolucionarixs por “infantilismo de izquierda”. Recomiendo leer. ¿Los bolcheviques, entonces, según los principios de la FAR, eran una organización reformista y antirrevolucionaria porque participaban en las Dumas (parlamentos convocados por EL ZAR) luego de la revolución del 1905?
Qué hablar sobre Marx y Engels que escribieron “El programa electoral de los trabajadores socialistas” para el Partido socialdemócrata francés publicado entre 1881 y 1883. Me permitiré citar aquí el documento completo recuperado del libro “Karl Marx 1881-1883: El último viaje del moro” de Marcello Musto.
“Considerando,
que la emancipación de la clase productiva es la de todos los seres humanos sin distinción de sexo y raza; que los productores no podrán ser libres hasta que no posean los medios de producción (tierra, fábricas, vanes, bancos, créditos, etc); que no hay sino dos formas mediante las que los medios de producción puedan pertenecerles: La forma individual, que de hecho nunca ha existido de modo generalizado y que se disminuye cada vez más a causa del progreso industrial;
La forma colectiva, en la que los elementos materiales e intelectuales son constituidos por el progreso mismo de la sociedad capitalista.Considerando,
que esta apropiación colectiva no puede realizarse si no es através de la acción revolucionaria de la clase productiva -o proletariado- organizada en un partido político propio; que una organización similar debe perseguir con todos los medios de los que dispone el proletariado, comprendidos el sufragio universal, transformando así de un instrumento de engaño, como ha sido hasta ahora, en un instrumento de emancipación; (sic) los trabajadores socialistas franceses, asignándose como objetivo de sus esfuerzos la expropiación política y económica de la clase capitalista y la vuelta a la colectividad de todos los medios de producción, han decidido, como instrumento de organización y de lucha, participar en las elecciones con las siguientes reivindicaciones inmediatas. Abolición de todas las leyes sobre la prensa, sobre las reuniones y sobre las asociaciones, y sobre todo de las leyes contra la asociación internacional de los trabajadores. Supresión de la “libreta”, verdadera fichaje de la clase obrera, y todos los artículos del Código que sancionan la inferioridad del obrero frente al patrón y la inferioridad de la mujer frente al hombre. Supresión de los fondos para el culto y restitución a la nación de los “bienes denominados de manos muertas, muebles e inmuebles, pertenecientes a las órdenes religiosas” (decreto de la Comune del 2 de abril de 1871), comprendidos todos los anexos industriales y comerciales de tales órdenes. Supresión de la deuda pública. Abolición del ejército permanente y armamento general del pueblo. Que la Comuna sea patrona de su propia administración y tenga una policía propia. B. Programa económico
Reposo de un día a la semana y prohibición legal de los dadores de trabajo de hacer trabajar más de seis días sobre siete. Reducción por ley de la jornada laboral a ocho horas para los adultos. Prohibición de trabajar en las fábricas privadas para los menos de 14 años; y reducción de la jornada de trabajo a 6 horas para aquellos que tengan entre 14 y 18 años. Supervisión y asistencia para los aprendices a cargo de los sindicatos obreros. Salario mínimo garantizado, determinado anualmente, sobre la base de los precios corrientes para los bienes de primera necesidad, por una comisión obrera estadística. Prohibición por ley para los patrones, de contratar obreros extranjeros por un salario inferior al de los obreros franceses. Igualdad de salario por el mismo trabajo para los trabajadores de los dos sexos. Instrucción científica y profesional para todos los jóvenes; cuyo mantenimiento esté a cargo de la sociedad, representada por el Estado o por la Comune. Asistencia a los viejos y a los inválidos a cargo de la sociedad. Abolición de cualquier injerencia de los dadores de trabajo en la administración de los fondos obreros de socorro mutuo, de previsión, etc., los cuales son restituidos a la gestión exclusiva de los obreros mismos. Responsabilidad de los patrones en materia de accidentes, garantizada por un depósito que el dador de trabajo deberá hacer en las cajas de los fondos obreros, proporcional al número de los obreros contratados y a nivel de peligrosidad presente en cada fábrica particular. Intervención de los obreros en la definición de los reglamentos especiales de las diversas fábricas; supresión del derecho aprovechado por los patrones de imponer penalidades a sus obreros bajo la forma de multas o de retenciones sobre los salarios (decreto de la Comune del 27 de abril de 1871). Anulación de todos los contratos de privatización de la propiedad pública (bancos, ferrocarriles, minas, etc.) y funcionamiento de todas las fábricas del Estado a cargo de los obreros que trabajan en ellas. Abolición de todos los impuestos indirectos y transformación de todos los impuestos directos en un impuesto progresivo sobre los ingresos mayores de 3.000 francos. Supresión de cada herencia de líneas colaterales y cualquier herencia por línea directa que supere los 20.000 francos.”
Creo que al igual que para lxs bolcheviques de Lenin y de los 4 primeros congresos de la Internacional Comunista, el participar en las elecciones dentro del régimen político burgués es táctico, mientras sirva para ampliar el radio de influencia y organización del partido en las tareas revolucionarias que tenga. OBVIAMENTE, en una situación revolucionaria donde existe un doble poder entre el Estado y los organismos de autoorganización proletarios (ya dijimos soviets, concejos, cordones, etc) se podría boicotear las elecciones burguesas porque ahí existiría la posibilidad de que la clase productora, dirigiendo al resto de sectores populares, campesinos, pequeñoburgueses arruinados por el capitalismo, pueblos oprimidos, entre otros, destruya al Estado burgués, mediante la insurrección, que por supuesto será violenta, como toda revolución.
En una situación no revolucionaria, las elecciones son una táctica de agitación política y de agrupar a sectores que van rompiendo con el reformismo, evolución de la conciencia mucho más compleja debido a la influencia de sus antiguos referentes. Pareciera que para la FAR, llegará un momento donde la clase obrera despertará espontáneamente y verá en la insurrección violenta la vía predilecta, de un momento a otro para conquistar sus demandas.
Esto no ha pasado nunca en la historia. Los procesos revolucionarios se producen por el desarrollo y acumulación de contradicciones económicas, políticas, sociales, que desencadenan en guerras, hambrunas, en barbarie. Y la única forma de triunfar es teniendo un partido que dialogue y ayude a avanzar la conciencia de las masas, con militantes forjadas y forjados en la lucha de clases y en luchas político-teóricas que cuenten con la confianza de las masas ganada por la experiencia. Militantes revolucionarios que sean capaces de mantener y defender los fundamentos y principios del socialismo científico ante la opinión pública burguesa y reformista.
Claramente esto no se logra repitiendo una y otra vez la necesidad de la insurrección violenta, no porque no sea necesaria sino porque es una generalidad y una idea abstracta planteada como agitación política. La lucha política y teórica contra el reformismo es central, la disputa por la dirección de los organismos de masa también, construyendo fracciones dentro de los organismos con las y los compañeros más conscientes y avanzadxs.
El cliché de la izquierda chilena: el Poder Popular
El FAR nombra como objetivo construir poder popular permanentemente. Muy parecido a lo que decía el MIR de Miguel Enríquez, que veía en los organismos levantados por los pobladores, campesinos y obreros el poder popular, que junto a una estrategia paralelismo e insurreccional (tampoco participaban en elecciones aunque sí dieron apoyo crítico a Allende). Estos órganos de poder popular serán los que dirigirán la insurrección, pero no dicen con qué programa y qué rol jugará la clase obrera más allá de armarse.
Todas las corrientes que reivindican el poder popular reniegan de la centralidad proletaria en el marxismo, aunque suelen tener una fraseología basada en el marxismo revolucionario. Pero lo que necesitamos es un nuevo poder, un estado obrero que dirija “al pueblo”. La revolución rusa dio ejemplos claros de la visión de lo mejor del marxismo del siglo XX, soviets obreros, que dirigían políticamente a través del Partido Bolchevique, y que hegemonizaron a los campesinos y a los militares que venían de estas dos clases. Nada de poder popular, dictadura proletaria.
Lo anterior no niega que dentro del Estado obrero revolucionario y socialista, que se base en concejos, soviets, cordones, o cómo se llamen los órganos de autoorganización de la clase obrera, el pueblo en general no tendrá participación, sí la tendrá y muy activa, pero el socialismo se realizará si es que la revolución internacional triunfa, con la clase obrera a la cabeza en cada país.
¿A qué llevó esta confusión y revisionismo del MIR en la situación revolucionaria de los 70 en Chile? A ignorar la centralidad de los cordones industriales que se desarrollaban por todo Chile incluso en alianza de comunidades mapuche y campesinos con los obreros industriales como en el Complejo Maderero y Forestal Panguipulli, mostrando la hegemonía del proletariado, que mostraba un camino que había profundizar si el objetivo era derrocar al Estado burgués.
Para un balance más completo sobre el MIR recomiendo este artículo de Fabián Puelma titulado "El MIR y el Gobierno de Allende: apuntes para un balance estratégico"
Las y los miristas se fueron a las poblaciones y al campo intentando levantar focos revolucionarios, y como las masas aún confiaban en la UP, siguieron en su objetivo de construir poder popular, hasta que el golpe llegó y les persiguió, al igual que a la vanguardia revolucionaria que estaba en los cordones, de la cual dependía el éxito de un proyecto revolucionario. No en el campo, ni en las poblaciones en general, el proletariado debe tomar las consignas más revolucionarias de esos sectores pero dirigirlos a una estrategia de centralidad proletaria. Ceder ante esto, no es socialismo científico, o marxismo revolucionario.

Yuri Peña
Licenciado en Historia. Estudiante de pedagogía en la U de Chile. Militante de VENCER y del Partido de Trabajadores Revolucionarios