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Red Internacional
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OPINIÓN. Debates en la fábrica y en el hogar: Cordera, Belén y el #NiUnaMenos

Las repudiables declaraciones del ex cantante de la Bersuit, cruzaron la vida de miles de personas y abrieron muchos debates. Acá transmitimos algunos de ellos.

Franco Villalba

Franco Villalba Docente de La Matanza

Pepe Delegado de Alicorp

Lunes 15 de agosto de 2016

La "buena" es el repudio masivo que vimos por todos lados luego de que Cordera dijera lo que ya todos conocemos. La "mala" es que eso no significa que la violencia contra las mujeres, los femicidios o los prejuicios machistas hayan terminado con la condena social a los dichos del ex líder de La Bersuit.

Lo que planteó Cordera fue un tema de debate obligado esta semana: en el barrio, en la familia, en el trabajo.

En la fábrica, todos opinaron:

  •  "Se fue al carajo Cordera con lo que dijo!", planteó un obrero.
  •  "¡Sí! Una cosa es estar re loco. Otra es hacerte pasar por loco para ser un violín", agregó otro.
  •  "¡Pero esperá! ¿Vos viste cómo vienen ahora las pibas?", interpeló un tercero.

    La conversación siguió:

  •  "¿Qué tiene que ver? Dejá que se vistan como quieran."
  •  "¿Y vos qué hacés si se te presenta una piba así?"
  •  "¿Cómo qué haces? Le decís que no y te vas, ¡gil!"
  •  "¿Tan alzado estás? Esperá a que sea mayor y listo."
  •  "Bue... ¡está bien! Tampoco me traten como un degenerado... ¡estaba jodiendo, che!", finalizó el compañero con el que varios discutieron.

    Cuando decenas de miles de personas abrazaron el "Ni Una Menos" en repudio a tantos femicidios -al punto que los personajes más impensados tuvieron que adoptar esta consigna-, parece loquísimo que todavía queden pensamientos como esos. Pero éste es un ejemplo de conversación que se repitió en distintos ámbitos.

  •  "Lo que pasa, es que ese pelado esta re quemado... ¡No sabe lo que dice!", llegó a justificar uno.

    Pero, por suerte, siempre está el que no la deja pasar y contesta:

  •  "¿Y qué tiene que ver? ¡No porque te drogues te tiene que pintar el zarpado!"
  •  "¡Es un gil, ése! ¿Cómo va a decir eso? Y más ahora con todos los asesinatos de mujeres que hay todo el tiempo", agrega un tercero.

    Los que tenemos la responsabilidad diaria de organizar a nuestros compañeros de trabajo, debemos pelear contra muchos sentidos comunes.

    No se trata sólo de explicar de dónde sale la ganancia de los capitalistas. Sino que a diario hay que golpear duro contra lógicas arraigadas, fomentada por los patrones y su ideología, que buscan dividirnos. Dar la lucha por construir una conciencia de clase de los trabajadores es, además, recuperar una enorme tradición de organización; y oponerse a la opresión hacia las mujeres y a cualquier tipo de discriminación por nacionalidad u orientación sexual.

    Militamos por una sociedad sin explotación pero en la cual también haya igualdad, fraternidad, solidaridad y respeto entre los distintos géneros, culturas y elecciones sexuales.

    Esta apasionante -y a veces cruda- batalla que damos cotidianamente en el seno de la clase obrera, nos hace, a su vez, ser optimistas del futuro. Porque ya no es una minoría la que polemiza contra esos pensamientos machistas sino que cada vez somos más los varones que levantamos las banderas de la lucha contra la opresión a la mujer.

    Y esto se refleja en pequeños pero importantes gestos de la vida cotidiana. En las miles de fotos anónimas contra los femicidios, con la participación en marchas, con las conversaciones en las casas y las fábricas. Mostrando que la pelea para que no haya "Ni una menos" o por la libertad a Belén… ya no es sólo cosa de mujeres.