La participación del Frente Amplio en las comisiones impulsadas por el gobierno ha abierto un intenso debate en el conglomerado sobre la conveniencia de aceptar los llamados del gobierno. Pero en el fondo la cuestión es ¿todos los espacios de dialogo son utiles? y en última instancia ¿a quién sirven dichos espacios?

Antonio Paez Dirigente Sindicato Starbucks Coffe Chile
Miércoles 11 de abril de 2018
Tanto Gabriel Boric, como Natalia Castillo y Jorge Sharp han tenido que salir a dar explicaciones sobre su participación en las comisiones presidenciales que convocó Piñera con vistas a alcanzar acuerdos nacionales en materias de infancia y seguridad.
La decisión de los referentes del FA de participar en el espacio convocado por la derecha abrió un debate sobre la convenciencia de hacerse parte de los llamados a la "unidad" que hizo Piñera, pero también sobre qué estrategia adoptar para ser oposición y las formas en que esta se debe manifestar.
Al no existir una oposición unificada para enfrentar al gobierno, la respuesta de los distintos partidos a la invitación fue dispar. Mientras un sector de la ex-Nueva Mayoría aceptó gustosa las invitaciones (DC, PPD, PR) otros como el PS y el PC se mantuvieron al margen (aunque dentro del PS esta decisión trajo aparejada varias críticas).
En el FA la situación no fue muy diferente. El Movimiento Autonomista (Boric y Sharp) y Revolución Democrática (Castillo) aceptaron las invitaciones, mientras que el resto de los parlamentarios o referentes frente amplistas ni siquiera fueron convocados.
¿Cómo se explica la opción del Gobierno, fue fortuita o premeditada? Conociendo cómo funciona la política del divide y vencerás, es probable que más de una carta se jugó el ministro Blumel para identificar los sectores más susceptibles a una convocatoria como la que se realizó.
¿Habrá ingenuidad o falta de experiencia en los referentes que aceptaron dicha invitación? es poco probable. Lo que hay en el fondo es la manifestación práctica del tipo de estrategia política que han desarrollado algunas organizaciones del Frente Amplio y que vienen desde años anteriores a la conformación del referente.
¿Acaso es la primera vez que vemos a personajes como Sharp o Boric sentados en una mesa que saben que no va a llegar a ningún lado? No. Por años estos dirigentes estudiantiles -no es casual que ambos lo hayan sido- llamaron a confiar en sentarse en mesas estériles que solo postergaron debates y sirvieron para dar tiempo y respiro a las complicadas autoridades.
¿Acaso el 2012 no fue Boric el que a la cabeza de la FECH negoció durante todo el año la tregua con Beyer y ayudó a poner fin a las tomas de liceos y universidades?
¿Entonces la problemática pasa por sentarse o no sentarse? No, sino cuál es el objetivo de la instancia y finalmente a quien sirve más el hecho de participar o no en el espacio.
Hasta ahora el gobierno inicia su mandato con una debilidad estructural que debe buscar subsanar. Es minoria en ambas cámaras y además hay una opinión pública que en temas como derechos elementales está a la izquierda de su propio programa.
Iniciando así un gobierno débil en lo que respecta a la negociación parlamentaria, la convocatoria a comisiones especiales es una respuesta básica a su estrategia de fortalecer una correlación de fuerzas que le sea favorable a la aplicación de su programa.
¿En que pie queda Piñera si las propuestas de la Comisión de Infancia salen con los votos de Castillo y Boric?. Probablemente con una mayor legitimidad que si solo presenta un proyecto elaborado en los sótanos de la moneda.
Aun más crítica es la situación de la Comisión de Seguridad. ¿Qué acuerdos pueden tenerse con personajes como Burgos, Harboe, Ubilla o Chadwick? responsables directos de la represión y persecución a estudiantes, mapuches, inmigrantes u otros.
¿Que cabida puede haber para las propuestas del Frente Amplio en una instancia de personajes siniestros que coordinan infiltraciones y montajes?
En una reciente entrevista el Alcalde de Valparaíso decia que “El FA tiene que tener la altura para poder abordar la seguridad sin complejos”. Acaso lo complejo es la represión, el fortalecimiento de las policías, del combate al "terrorismo" para el que Piñera creará una fuerza especial en el sur del país.
De esta manera es válido preguntarse ¿quién ganará con estas demostraciones?, ¿el Gobierno o el FA? A nuestro parecer el Gobierno tiene todo para ganar.
Para los revolucionarios no se trata de negar la posibilidad de sentarnos a negociar con las autoridades de turno, sino sobre que bases hacerlo, teniendo en consideracion nuestras fuerzas y objetivos.
Por ahora y como se ha visto en la opinión pública cualquier acuerdo en infancia o seguridad solo beneficiará la logica mercantil y profundización de las privatizaciones en el sistema del SENAME o más punitivismo y discriminación a los más pobres en el caso de seguridad.