Maduro emitió un decreto para diferir remociones de ministros desde el Parlamento. A su vez, el chavismo solicitaba al Tribunal Supremo de Justicia un amparo que declare inválidas las últimas tres sesiones de la Asamblea Nacional.
Milton D’León Caracas / @MiltonDLeon
Jueves 5 de mayo de 2016
En las últimas horas del martes Maduro emitió un decreto para diferir remociones de ministros desde el Parlamento. Este decreto busca esquivar, restringiendo y difiriendo las mociones de censura que se hagan desde la Asamblea Nacional contra los ministros del gobierno, y que según el Artículo 246 de la Constitución, obligan remover los funcionarios censurados. Hacia el final de la tarde de este miércoles, la bancada del chavismo en el Parlamento, solicitaba al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) un amparo que declare inválidas las últimas tres sesiones de la Asamblea Nacional, incluyendo las decisiones legislativas y políticas que se hayan tomado en las mismas.
Los dimes y diretes de quién viola las leyes para imponer su política
La reacción del gobierno responde a la moción de censura que los diputados de la derecha votaron contra el Ministro de Alimentación, Rodolfo Marco Torres, porque no atendió el pasado jueves 28/4 a la solicitud de comparecencia ante la Asamblea Nacional, lo que implica la remoción del cargo. El resto es crónica de una historia anunciada.
Era sabido que en el marco de la tensión política, el gobierno iría a buscar algún meandro legal para desconocer tal sentencia. Invocó su dictamen de “diferir” cualquier sentencia contra los ministros sustentado en el Decreto de Emergencia Económica de enero de este año que emitió el propio Maduro y que, aunque fue rechazado por el Parlamento, el TSJ le devolvió vigencia y validez. El decreto hecho público el martes, indica que esta decisión del Gobierno tendrá validez "hasta tanto cesen los efectos del Decreto de Emergencia Económica dictado por el presidente".
El pedido de los diputados de este miércoles, de pedir un amparo ante el TSJ que declare inválidas las últimas tres sesiones de la Asamblea Nacional era sólo la cereza del postre.
Y todos se acusan de que violan tal o cual ley. La oposición afirma que Maduro viola la Constitución al anunciar dicho decreto porque pasa encima del artículo 246 de la Carta Magna, y el chavismo contesta que los diputados de la oposición tomaron la medida desacatando una decisión del TSJ que recientemente modificó el Reglamento de Interior y Debates de la AN. Pero el trasfondo político está en la aguda tensión del conflicto de poderes existente.
Esto en un marco en que, por un lado, la oposición derechista utiliza la Asamblea Nacional como plataforma de sus planes para defenestrar a Maduro y el proyecto del chavismo en decadencia, e imponer el programa antiobrero y proimperialista del gran capital. Y por el otro, un gobierno de Maduro, impotente ante el descalabro económico, siguen ensayando un curso más proempresarial como explicamos en este artículo y en este otro, en medio de una retórica “contra la guerra económica” cada vez más inconsistente, siendo que hay un pueblo que sigue pagando la crisis con padecimientos que cada día se agudizan.
Un “impasse” que tiñe a toda la situación con gran inestabilidad y constantes choques políticos
Como escribimos en un reciente artículo para este diario, esta pugna de poderes se ha venido desarrollando luego de que la derecha adquiriera la mayoría en la Asamblea Nacional, donde el gobierno busca disminuir el “poder de fuego” de la oposición; y por su parte la derecha, que no encuentra la forma de hacer valer su triunfo electoral de diciembre, recurre a una serie de mecanismos para tambalearlo en su crisis y forzar la salida de Maduro. Este relativo “impasse” tiñe a toda la situación con una extrema inestabilidad y constantes choques políticos.
No es ningún secreto que el chavismo mantiene el control de la mayoría de las instancias del Estado, incluidas la justicia y el Consejo Nacional Electoral, clave para que cualquier destituyente prospere. Maduro también cuenta con el sostén, al menos por ahora, de la FANB, factor de poder crucial del chavismo. Sin embargo, el gobierno ha sufrido un muy severo golpe con la derrota electoral y no logra contener el deterioro político ni el desencanto entre importantes sectores de la población. No hace poco vimos saqueos y bloqueo de calles en varias ciudades de Venezuela, como desarrollamos en un artículo también para este diario, ya que el aumento del costo de vida, los cortes de energía y la profundización de la crisis económica vienen aumentando la tensión social que amenaza con escalar en todo el país.
En medio de toda esta situación, de tensiones y enfrentamientos más agudos, en medio de una agobiante crisis económica, y donde las propias políticas del gobierno, mientras acelera su propia debacle, no han hecho más que fortalecer las iniciativas de la derecha y el imperialismo, el pueblo sigue siendo golpeado con ferocidad. En estas circunstancias urge a los trabajadores ocupar el escenario político, con una política independiente, y en alianza con el pueblo pobre, levantar un programa para pelear por sus propias demandas y abrir el camino a una salida de fondo a la crisis nacional. Es por ello que, a la vez que se denuncian los planes destituyentes de la derecha, es necesario oponerse a la política de ajustes del gobierno de Maduro, sin brindarle el menor apoyo político.