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Red Internacional
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Medio Ambiente. Degradación social y ambiental. Nuevos focos de conflicto

La devastación del medio ambiente y precarización de las condiciones de vida de los sectores más empobrecidos se vuelven cada vez más brutales a medida que los capitalistas generan más ganancias, y cómo no si los dos sostenes del capitalismo son la explotación humana y de los recursos naturales.

Jueves 28 de marzo de 2019

Acuicultura, una amenaza para los ecosistemas marinos

La industria salmonera se ha seguido extendiendo hacia el extremo sur de Chile, esta vez para alcanzar la reserva de la biósfera Cabo de Hornos, una de las 37 ecoregiones más prístinas del mundo. Se trata de cuatro concesiones para la salmonicultura ubicadas en el canal Beagle, bordeando la Isla Navarino, a nombre de la empresa Cabo Pilar S.A y operadas por Nova Austral S.A. Esta última se ha enfrentado a procesos sancionatorios por parte de la Superintendencia de Medio Ambiente por no cumplir con la normativa vigente.

Dentro de los puntos más conflictivos de este mega proyecto - que ya tiene los permisos de funcionamiento- está la generación de condiciones anaeróbicas de los ambientes marinos, asociadas a la acuicultura, producto de un proceso de eutrofización del sistema marino, o dicho de otro modo, producto de un exceso de nutrientes en las aguas que son provocados tanto por el aumento desmedido de alimento a los salmones, como por sus fecas. Estas últimas terminando yendo al fondo marino, sirviendo de alimento a organismos como algas, las cuales proliferan y consumen gran parte del oxígeno disponible, dejando así las aguas carentes de este gas que sostiene gran parte de la vida en el océano.

Situación alarmante si consideramos que la corriente del Cabo de Hornos -proveniente de la corriente Deriva del Oeste que se bifurca a los 40-50°latitud sur, originando la Corriente de Humboldt hacia el norte y la del Cabo de Hornos hacia el sur- posee una rica composición de plancton, que permite y sostiene una gran biodiversidad en las costas chilenas, lo que, sin embargo, es fútil si sus consumidores no poseen otro elemento fundamental para su desarrollo, el oxígeno. La generación de condiciones anaeróbicas amenaza la gran riqueza de vida marina que se desarrolla de manera única en las costas del pacífico sur.

Otra alarma con este proyecto es la amenaza a la comunidad Yagán, debido a que en el marco de la visita de los monarcas de Noruega, con más de 60 empresarios del país nórdico entre los que se encuentran los más grandes productores y exportadores de salmón del mundo, despiden al director del Museo Antropológico del Martín Gusinde de Puerto Williams, Alberto Serrano, ya que cumplía un rol central en la conservación del patrimonio natural y cultural del Cabo de Hornos. Este despido sería en función de privilegiar la instalación de empresas en la zona de conservación de patrimonio natural y cultural, lo que echaría por la borda el trabajo hecho con la comunidad Yagán según lo afirman desde la Anatrap Magallanes y Antártica chilena y la Asociación Nacional del Servicio Nacional de Patrimonios.

Así vemos, como asegura Kohei Saito, profesor asociado de política económica de la Universidad de Osaka, que “Marx entendió que básicamente no importa si una gran parte del planeta se vuelve inapropiado para la vida mientras la acumulación de capital sea posible”.

Esta afirmación cobra sentido nuevamente, lejos de las gélidas aguas del pacífico, en tierra firme, Linares.

¿Una nueva Freirina?

Los vecinos de San Agustín del Arbolillo, se han manifestado y presentado una serie de demandas por la chanchera que se encuentra en funcionamiento en la localidad, la cual además de impactar el medio ambiente por la contaminación de las napas subterráneas -que son vitales para el mantenimiento de la vida de flora y fauna- genera hedores pestilentes.

La planta faenadora de cerdos no se encuentra funcionando en su máxima capacidad y de hacerlo, sería más grande que la ubicada en Freirina, localidad donde por años se desarrolló un conflicto por contaminación y malos olores provenientes de una chanchera.

“Si esa planta funciona a su capacidad máxima es más grande que Freirina y los impactos ya, en este momento, son muy graves en términos de olores y de contaminación de las napas subterráneas“ comenta Alejandra Donoso, abogada ambientalista. Los vecinos exigen el cierre de la industria.

Tanto en las salmoneras como en las plantas procesadoras de cerdos los ganadores son los empresarios. Y los golpeados, quienes habitan los sectores aledaños y el medio ambiente. Estas problemáticas no se alejan del problema de desertificación de los suelos producto de las mega plantaciones de flora no endémica por parte de las forestales o la aniquilación de los sistemas marinos con la pesca de arrastre, ya que los responsables son los mismos, la burguesía amparada en sus partidos políticos y en el Estado, que no duda en destruir irracionalmente el medio ambiente y saquear los recursos naturales de toda la población para así aumentar sus ganancias y expandir sus negocios. Para frenar la degradación social y del medio ambiente es necesario el cese de estas actividades industriales, con expropiación de las empresas y sin indemnización a privados, y bajo gestión de trabajadores, profesionales y comunidad.


Tamara Carrera

Estudiante de Química y Farmacia, U. Chile