Ayer antes de que saliera el sol distintos medios de comunicación vociferaban la noticia. Julio Poce Lerou acordó con el directorio de la compañía renunciar a la idea de volver como asesor de la minera no metálica. Un hecho que se compara a otro muy parecido en su trayectoria por Soquimich, y que fue en 1983 cuando decidió renunciar al directorio, luego de que fuese denunciado por enriquecerse ilícitamente con empresas del Estado que luego se dedicó a privatizar.

Joselyn Encina Escobar Periodista
Domingo 24 de junio de 2018
En aquel entonces fue pelea de peces gordos, pues no cabía expresión de descontento social en época de dictadura. Ricardo Claro, quien ha sido reconocido por El Mercurio como “el hombre más temido de Chile”, y hace una década nombrado empresario del año por la Cámara de comercio chilena, fue quien masificó la denuncia a Ponce en el 83’, por corrupción y enriquecimiento ilícito. En ese tiempo, Julio además de Presidir el directorio de Soquimich, tenía la gerencia de Corfo y varias ex empresas estatales, que el régimen cívico militar le encomendó rematar.
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Si se fue y volvió como rey, fue gracias a las redes que construyó con socios que conforman la elite empresarial y política, quienes le aseguraron un sillón de vuelta, años después de salir del epicentro del escándalo. La periodista María Olivia Mönckeberg describe en su investigación sobre El saqueo de los grupos económicos al Estado chileno como Julio “se instaló en SQM, pero no sólo, sino que con todo el circuito de militares, generales de esos tiempos, y con los civiles que acompañaron a Pinochet. Hay dos nombres que desde los orígenes se les ve aparecer en los directorios sucesivos de SQM, Hernán Büchi, quien fue Ministro de Hacienda, candidato presidencial de la derecha, y que hasta hoy es un vocero súper importante de Libertad y Desarrollo. Y el otro, es Juan Hurtado Vicuña, presidente del directorio de Entel”
En la actualidad, varias de las críticas a Ponce Lerou que tacharon de “imprudente” la decisión de su vuelta como asesor vinieron de fuego amigo. No sólo la CPC y la Sofofa, también una editorial del Diario Financiero, que mostró preocupación desde la mirada empresarial, temiendo que la torpeza de la decisión reabriera nuevos cuestionamientos a sus negocios, pues no hacía mucho que las AFP volvieron a invertir en SQM, tras considerar superada la efervescencia, tras los casos de corrupción.
“Es grave que se ponga ahora de nuevo en entredicho la confianza de los inversionistas con una decisión transversalmente criticada por imprudente, que fue posible, a su vez, por un acuerdo que contempló insuficientes resguardos, como hoy sabemos.”, relata el DF en SQM y AFP: El precio de la confianza.
Claramente, el bullado regreso sumó cierta incertidumbre a la inversión. Y pudieron convencer a Ponce Lerou que diera marcha atrás con la asesoría, aunque su hermano Eugenio se instalará de igual forma. . Además Ponce cuenta con dos buenos compañeros en el directorio de SQM, Patricio Contesse como vicepresidente y Buchi, como director.
La decisión fue premiada inmediatamente por la Bolsa de Comercio de Santiago, las transacciones se dispararon en el acto sobre el 3%, y recién pasadas las 14 hrs SQM incrementó su capitalización bursátil a casi U$250 mil millones. Al mismo tiempo la transnacional Tianqi continúa con la compra del 24% de las acciones de la Compañía.
Se puede especular que por la etapa senil en la que se encuentra el hombre que ha financiado la política chilena, es poco probable que vuelva a un sillón del directorio, pero sí que tendrá resguardada sus utilidades, pues continúa siendo un accionista mayoritario, y la potencialidad del litio va en alza. En los últimos años, este recurso le ha permitido a Julio Ponce más que triplicar su fortuna desde el 2014 a la fecha, y llegar a ser el segundo hombre más rico de Chile, según el ranking Forbes.
Con esto se piensa dar por superado un lapsus que podría causar inconvenientes a la etapa de cierre (impune) que están teniendo diversos casos de corrupción destapados en los últimos años. Cabe señalar que hace un par de días los protagonistas del Pentagate, Délano y Lavín, pagaron $1700 millones al SII para comprar un un juicio abreviado que los libre de la cárcel.
Sólo queda esperar que todo este voladero de luces, no nuble a quienes ya se dan cuenta que la expropiación de SQM, sin indemnización y bajo gestión de los trabajadores se hace necesaria, si no se quiere que la historia vuelva a repetirse en un bucle infinito, donde a lo más quienes están cuestionados salen un rato del centro, pero continúan la explotación empresarial y el saqueo de los recursos, como un eterno déjà vu colectivo.