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DÍA INTERNACIONAL DE LOS TRABAJADORES. Del Caño: “La clase obrera tiene que tomar en sus manos la resolución de la crisis”

"Si no, vamos a una catástrofe que jamás hemos vivido ninguno de nosotros", completó. Reproducimos el discurso del diputado nacional del PTS-Frente de Izquierda, que fue el encargado de cerrar el acto del Frente de Izquierda Unidad en el marco del Día Internacional de los Trabajadores.

Viernes 1ro de mayo de 2020 20:54

Nicolás del Caño en el acto del 1 de Mayo del Frente de Izquierda Unidad - YouTube

El Covid 19 no llegó como una suerte de castigo de la naturaleza. Tiene profundas raíces sociales y políticas. Había advertencias que un virus de este tipo podía darse. Sin embargo, no se tomó ninguna medida preventiva. Todo lo contrario. Los capitalistas y sus gobiernos vienen destruyendo los sistemas de salud pública en casi todos los países del mundo. Precarizaron las condiciones de trabajo y de vida de las mayorías populares con el único objetivo de seguir aumentando sus ganancias, sus fortunas, y han generado una desigualdad cada vez más brutal en todo el planeta.

Como no hicieron caso a las advertencias de una pandemia de este tipo, son responsables y las salidas que hoy están planteando solamente significan más hambre, más desocupación, peores condiciones para millones.
 
Esta conclusión la compartimos hace un rato nomás, en un acto previo que hicimos junto con la red de La Izquierda Diario, con 14 organizaciones hermanas del PTS, organizaciones socialistas e internacionalistas. Allí, compañeros y compañeras de distintos países marcaban este contraste entre los permanentes rescates a los grandes empresarios y los permanentes ataques a la clase trabajadora.

Veamos solamente el ejemplo de EE.UU. En pocas semanas, 30 millones de nuevos desocupados. 30 millones. El grueso de esos rescates, que en EE.UU. para seguir con el ejemplo, son más de 5 billones de dólares. Van a parar, en su gran mayoría, a las grandes empresas, empezando por las financieras. Esto demuestra que los capitalistas no solamente acumulan sus ganancias, sus fortunas, por la explotación directa de las trabajadoras y los trabajadores, sino también por los beneficios constantes que reciben de los Estados. Y bueno, en Argentina tenemos el ejemplo muy claro de Techint. Del hombre más rico del país, Paolo Rocca, que ha sido subsidiado permanentemente por todos los gobiernos año tras año. Ni hablar de los bancos, que han hecho grandes negociados. Por ejemplo con la deuda, con los bonos. Entonces no podemos aceptar que ahora nos digan que los sacrificios los tenemos que hacer nosotros, las mayorías populares.

Esta crisis no es solo sanitaria sino también económica y social. Por eso la clase trabajadora tiene que tomar en sus manos su resolución. Porque sino vamos a una catástrofe que jamás hemos vivido ninguno de nosotros.

En esta situación tan difícil, con confinamiento, vemos ya las primeras batallas que está dando la clase trabajadora. Por ejemplo, en EE.UU., en empresas como Amazon, como Wal Mart o muchas otras. Los trabajadores hacen paros o protestas inéditas. En los hospitales sobre todo, los trabajadores y las trabajadoras de la salud.
También nos contaban los compañeros italianos sobre las grandes huelgas de los sectores más concentrados de la clase obrera, que se negaban a trabajar en los sectores ’no esenciales’ sin prevención.

En Francia son miles los que se enfrentan a las fuerzas represivas en las barriadas populares de París, en la "banlieu", porque no tiene siquiera recursos para poder alimentarse.

En todo el mundo, y también en nuestro país, son las trabajadoras y los trabajadores de la salud los que están en esa primera línea. No solo del combate al coronavirus sino también en la organización y en la lucha.
 
Y si hay algo que esta crisis ha dejado claro, es que la única clase esencial es la clase trabajadora.

Van a tener que guardar silencio un buen tiempo los que dijeron que se venía el fin del trabajo, que los robots y la inteligencia artificial iban a reemplazar a los trabajadores y las trabajadoras.

Porqué si la clase obrera no produce, no distribuye, no brinda servicios, no brinda la atención a la salud, el planeta se paraliza. 

Y esta conclusión es muy importante porqué ahí está la fuerza que tiene la clase trabajadora para que esta crisis no la paguen las mayorías populares.

Y también se expresó esta fuerza antes de esta pandemia estábamos asistiendo a la enorme huelga de los trabajadores del transporte en Francia contra la reforma de Macron; la gran rebelión popular en Chile; la rebelión indígena-campesina en Ecuador.

Como también el movimiento de lucha de las mujeres, que atraviesa fronteras en la lucha contra la violencia machista y contra instituciones como la Iglesia, que se oponen a derechos elementales como el aborto.

Desde las organizaciones que integramos el Frente de Izquierda Unidad nos habíamos propuesto organizar una conferencia latinoamericana, que iba a empezar en el día de hoy. Y a pesar de que tuvimos que suspenderla, el planteo que tenía esa conferencia, del objetivo de dotar a esos movimientos de un programa para que triunfen, está más vigente que nunca. Porque la energía de esas luchas, de esos movimientos, va a resurgir más temprano que tarde, en la lucha de todos los sectores populares, en todo el mundo, frente a la catástrofe que se avecina. Como ya lo estamos viendo hoy, por ejemplo, en el Líbano con las revueltas del hambre y en otros países.

En la Argentina, entramos en una cuarentena prácticamente "sin GPS", lo denunciamos desde marzo, sin testeos masivos para detectar los contagios de aquellas personas que tenían el virus pero no tenían síntomas, para aislar a las personas que estaban más cercanas y contener el virus.

Hoy la clase capitalista y el gobierno no saben cómo salir de esta situación. Hay millones que no tienen cómo sobrevivir porque se han quedado sin ingresos, dependen de su ingreso diario, los pequeños comerciantes. Estos diez mil pesos que otorgó el gobierno son claramente insuficientes, creo que todos lo sabemos. Las grandes patronales se aprovechan de esta situación y plantean que se vuelva inmediatamente a la normalidad como si nada. No les importa la vida de los trabajadores, de las trabajadoras. Lo único que quieren es aumentar sus ganancias.

Pero también vimos a Alberto Fernández, a los intendentes y los gobernadores patearse la pelota para ver quién asume la responsabilidad de ir saliendo de a poco del confinamiento, en el marco de un sistema de salud que está devastado. No solamente por los ajustes del gobierno anterior. Miremos sino el ejemplo de la provincia de Buenos Aires. Desde la dictadura a esta parte fue gobernada durante 28 años por el peronismo, que también ajustó los presupuestos de salud al igual que lo hizo María Eugenia Vidal. Y además, como se dijo también, el tema de la deuda. Desde principios de este año, en el marco de toda esta crisis pagaron más de 5 mil millones de dólares que fueron a parar a los bolsillos de los especuladores. Hoy podrían ser los recursos necesarios para tener barbijos, para tener los respiradores, el equipamiento de protección personal para las trabajadoras y trabajadores de la salud. Así no tendríamos el triste récord de ser el país con mayor porcentaje de contagios entre las trabajadoras y trabajadores de la salud.

Las patronales están intentando aprovecharse de esta situación, imponer una reforma laboral de hecho, rebajando los salarios, cambiando las condiciones de trabajo. Tienen a la CGT como un aliado fundamental, porque salieron de su cuarentena eterna para ir a poner el gancho y firmar la rebaja salarial de cientos de miles de trabajadores. El Gobierno avaló esto por supuesto. Ya lo estaba avalando en el decreto de prohibición de despidos. Cuando estuvimos con Alberto Fernández en la reunión de los presidentes de bloque, nos respondió que se iba a ocupar de este tema. Bueno acá tenemos la respuesta, es el aval directo del Gobierno a las rebajas de salarios por parte de las de las grandes patronales.

Pero fíjense que la clase trabajadora tiene un programa, no solamente la fuerza que mencionábamos antes, sino también un programa para hacer frente a esta situación y ese programa tiene que comenzar por hacer lo contrario a la CGT: no aceptar ni despidos, ni suspensiones, ni rebaja de salarios.

Hoy hay cientos de jóvenes que nos escriben de distintas empresas como McDonald’s, Burger King y muchas otras, que nos cuentan que les pagaron monedas. Pero también nos cuentan que se están organizando, que se plantan para no aceptar que pisoteen sus derechos, que quieren que reconozcan a sus compañeras y compañeros como delegados. Es muy importante esta fuerza, que junto a la de las trabajadoras y trabajadores de la alimentación, de los supermercados, puede ser clave para exigir la apertura de los libros de contabilidad de todas las empresas de la cadena de formación de precios de los productos de primera necesidad, que hoy están aumentando día a día, como lo vemos cuando vamos al supermercado.

También para las empresas que cierran o que despiden masivamente, tenemos un gran ejemplo en la Argentina: el ejemplo de los obreros de Zanon, de las obreras de Brukman, del hotel Bauen en aquel 2001. Más cerca tenemos a las compañeras de la textil Neuquén, a los compañeros de la ex Donnelley hoy Madygraf. Son un verdadero ejemplo porque ante el vaciamiento de los patrones ocuparon las fábricas y las pusieron a producir exigiendo la estatización bajo control de los trabajadores. Eso hoy es muy importante frente a la crisis que se avecina.

Como decían también los compañeros anteriormente, nosotros presentamos un proyecto de impuesto a las grandes fortunas, un impuesto extraordinario que con lo que podría recaudar, tendríamos recursos para asignaciones específicas. Por ejemplo para otorgar un salario de cuarentena de 30 mil pesos a todos aquellos trabajadores y trabajadoras que se quedaron sin ingresos, porque no tienen recursos, porque son trabajadores informales, no tienen licencias pagas. Podríamos multiplicar 13 veces el presupuesto de emergencia destinado a la salud y a combatir el coronavirus. Un impuesto por única vez a los bancos, a las grandes ganancias, a las empresas, a los grandes patrimonios, a los terratenientes. También para construir 100.000 viviendas en un año para las familias que hoy viven hacinadas.

Esto es parte de un programa integral que implica la nacionalización de la banca para otorgarles créditos baratos a los pequeños comerciantes arruinados; el control del monopolio estatal del comercio exterior, para que no sean algunas cerealeras y automotrices la que las que manejen la entrada y la salida de divisas; y por supuesto el desconocimiento de esa deuda ilegítima y fraudulenta que hoy están pagando y que están intentando renegociar.

Sabemos por supuesto que millones de trabajadores confían en el gobierno de Alberto Fernández. Por eso es muy importante que impulsemos cada lucha por el salario, por las reivindicaciones de las trabajadoras y los trabajadores sin ningún sectarismo. Pero sabiendo y siendo muy conscientes de que si se generaliza la lucha de las trabajadoras, de los trabajadores, de los sectores populares que hoy están pasando hambre, van a chocar con un gobierno que gestiona el Estado sin cuestionar en lo más mínimo los intereses de los grandes capitalistas. Así se abrirá paso a los que planteamos la necesidad de la lucha por un gobierno de las trabajadoras y los trabajadores, como dice el programa del Frente de Izquierda y que es la única forma de satisfacer integre íntegramente las necesidades populares.

Para ir terminando, quiero decir que ha quedado claro en esta crisis también una vez más, que el imperialismo es reacción en toda la línea. De la cooperación internacional pasaron a la rapiña por los barbijos y los respiradores. Esa Unión Europea demostró que para lo único que sirve es para custodiar los intereses de algunos monopolio. El comercio internacional está deshecho. Por eso más que nunca hoy levantamos la perspectiva de la lucha internacional de la clase trabajadora y los pueblos del mundo, para que toda la creatividad y la ciencia esté puesta al servicio de toda la humanidad.

Por eso hoy decimos con las compañeras y los compañeros del Frente de Izquierda: viva el 1° de Mayo, viva la lucha internacional de las trabajadoras y los trabajadores, viva el Frente de Izquierda Unidad.