Este lunes, 15 de febrero, luego de una larga espera, Delfina Gómez Álvarez tomó posesión como titular de la Secretaría de Educación Pública. ¿Qué nos espera a los docentes?

Sulem Estrada, maestra de secundaria Agrupación Magisterial Nuestra Clase y Pan y Rosas
Miércoles 24 de febrero de 2021
La nueva secretaria dejó en claro que su gestión dará continuidad a la política educativa y que no sólo “retomará el legado” de su antecesor, Esteban Moctezuma Barragán, sino que este legado “no solo debe continuar (…) de manera contundente, sino también deberá adquirir mayor velocidad y profundidad.”
Estas declaraciones no son menores si tomamos en cuenta que el anterior secretario de educación pública, como planteamos aquí, “será recordado como el secretario que, bajo la 4T, le dio continuidad a los planes pro empresariales en el sector educativo público, implementando una reforma educativa que, a cambio de quitar la evaluación punitiva, dejó intacto todo el contenido neoliberal de la de Peña Nieto”.
Desde que se anunció su designación en la SEP, generó una gran expectativa en las y los maestros al ser la segunda mujer en la historia de la SEP que asume el cargo -en un gremio mayoritariamente femenino- y la primera que fue docente frente a grupo.
Este último aspecto lo hizo pesar en su discurso al afirmar que: “a diferencia de muchos, yo no sólo estudié los problemas de la educación mexicana, yo no solo leí los diagnósticos o las recomendaciones de algunos especialistas en la materia, yo los viví, yo viví las reformas desde el aula, frente a grupo y cuando ocupé el cargo de directora escolar, desde la escuela municipal”.
Para las y los docentes que estamos frente a grupo y que sostenemos la educación pública no solo es importante tener alguien “cercano” o que “venga del gremio” sino que es indispensable que se generen verdaderos espacios de participación de las y los docentes. No sólo es importante la designación de quienes dirigirán la política educativa, sino la política educativa misma que esos o esas lleven adelante, de forma que podamos incidir en las decisiones que se toman y de las cuales seguimos siendo convidados de piedra a pesar de la supuesta “revalorización del magisterio”.
Es decir, no basta con tener a una maestra como autoridad educativa, sino que hace falta democratizar el sistema educativo de conjunto para que los docentes podamos participar activamente en la toma de decisiones.
Un claro ejemplo de lo pernicioso que es que las decisiones se tomen sin considerar a los docentes, las madres y padres de familia y alumnos es la educación a distancia, sobre la cuál Moctezuma ha repetido hasta el cansancio que es un rotundo éxito, pues permitió que “el magisterio saliera con todo su compromiso y esfuerzo a evitar que se suspendiera el aprendizaje”; lo que no dice es todo lo que está implicando para los docentes y las familias de los alumnos, pues cada vez es más evidente que la educación a distancia no sólo está mostrando la terrible desigualdad que existe sino que la está profundizando, pues la consigna sobre la cual se basó la supuesta inclusión educativa: “no dejar a nadie fuera”, se ha convertido solo en papel mojado si tomamos en cuenta que al menos el 55 % de los alumnos no cuentan con acceso a internet ni computadoras, y por lo tanto no pueden estar en comunicación con los docentes.
Sobre lo anterior, la nueva titular de la dependencia se limita a declarar que se “hará un diagnóstico continuo, que permita identificar el rezago educativo y el abandono escolar por la pandemia, así como definir estrategias de atención a la población vulnerable”, lo que resulta una auténtica burla, pues es increíble que a casi un año de implementada esta estrategia la autoridad desconozca realmente las consecuencias de su política y no haya hecho absolutamente nada para resolver uno de los problemas más importantes que es la falta de internet y computadoras y que por el contrario, se hayan otorgado millones de pesos a las televisoras para llevar adelante el programa Aprende en Casa, apostando a la teleducación más que a los docentes a los que dicen revalorizar.
Por otro lado, Delfina Gómez planteó que uno de sus primeros retos será “hacer posible el regreso gradual a los planteles, acorde con el semáforo sanitario y en acuerdo con el gobierno estatal y la autoridad educativa de cada entidad, así como de los padres de familia”; lo que indica que seguirá por la misma línea del gobierno de intentar reabrir las escuelas a pesar de los riesgos, como intentaron hacer en Campeche.
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Aunque aseguró que la vuelta a clases presenciales “requerirá garantizar las condiciones de limpieza, salubridad, infraestructura y recursos en los planteles, así como la difusión y aplicación de protocolos de seguridad sanitaria, pero sobre todo de la participación de la comunidad que integran las instituciones educativas”; la realidad es que, a casi un año de iniciada la pandemia, no se ha establecido ninguna medida que garantice que podamos volver de forma segura y los protocolos que han establecido son francamente insuficientes, además de que no se consultaron ni con los docentes, ni con los alumnos y sus familias.
Desde la Agrupación Nuestra Clase hemos planteado en múltiples ocasiones la urgencia, en primer lugar, de que se dote de equipos de cómputo e internet para que las y los alumnos puedan tener contacto con las y los docentes y asi evitar que siga profundizándose el rezago y la deserción.
Asimismo, pensamos que es indispensable el aumento al presupuesto educativo, con base en el no pago de la fraudulenta deuda externa y en impuestos progresivos a las grandes fortunas, que en la pandemia se han enriquecido aun más, para que con esa recaudación, se pueda llevar adelante un plan de construcción de escuelas, indispensable para evitar el hacinamiento, así como dotarlas de todos los insumos necesarios para, cuando haya condiciones seguras, volver a clases presenciales.
Las declaraciones de la secretaria de educación pública sobre la importancia de la “participación de la comunidad” dejan ver que seguirá con la misma línea que su antecesor, de pretender que las familias asuman los costos del regreso a clases, sin tomar en cuenta las condiciones de precariedad por las que están atravesando, pues, como las y los maestros sabemos, miles de familias están cargando sobre sus espaladas la crisis económica y padeciendo los despidos y recortes salariales.
Las y los docentes no debemos tener ninguna expectativa en que el cambio vendrá de una titular “más cercana” a nosotros, sino que debemos confiar solamente en nuestras fuerzas como trabajadores y organizarnos junto a los padres y madres de familia, pues somos a quienes, realmente, nos interesa la educación de nuestros niños, niñas y adolescentes.
No olvidemos que, mientras esta maestra fue senadora, no llevó adelante ni una sola iniciativa de ley en favor del magisterio y que, cuando fue candidata a la gubernatura del Estado de México recibió el apoyo de la ex charra Elba Esther Gordillo, ignorando lo que este personaje ha representado para las y los docentes.
*Sulem Estrada es maestra de secundaria integrante de la Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase.

Sulem Estrada, maestra de secundaria
Maestra de secundaria