En su disertación en el 52° Coloquio de IDEA el ministro de Educación del ajuste aseguró que el sistema argentino es del año 1800 y debe modificarse para “desarrollar conocimiento” en los alumnos.

María Díaz Reck Docente y congresal de Suteba La Plata
Viernes 14 de octubre de 2016
En su disertación de ayer en el marco del 52° Coloquio de IDEA en Mar del Plata, el ministro de Educación Esteban Bullrich dijo que “el sistema educativo debe ser para todos”, y recalcó que es necesario “ir a jornada extendida” en todo el país. Según sus datos, actualmente en el país “una sola de cada diez escuelas tiene jornada extendida”, así que “no alcanza” y hay que “ir al 100”.
Sobre su proyecto a nivel nacional, el ministro de Macri manifestó que pretende ir a “un sistema absolutamente diferente, todos tienen que tener acceso. Todos a la escuela a los tres años”.
Al referirse al nivel de educación secundario, el funcionario afirmó que tiene que servir para “desarrollar talentos” y que cada institución “tenga vida propia”.
En una combinación de demagogia e hipocresía Bullrich -que percibe casi $ 2 millones de sueldo al año- hace declaraciones grandilocuentes sobre la educación, que tienen muy poco que ver con lo que sucede a diario en las escuelas públicas argentinas.
Por ejemplo, mientras Bullrich sostiene en el foro empresarial que todos los niños y niñas tienen que ir a la escuela desde los tres años, en la Ciudad de Buenos Aires que gobierno el PRO desde hace nueve años hay por lo menos once mil chicos sin vacantes.
Mientras endulza los oídos empresarios en el Coloquio de IDEA con generalidades sobre la educación, el heredero de una familia patricia íntimamente comprometida con el genocidio originario en la Campaña del Desierto pone en marcha el Operativo Aprender 2016, una evaluación externa estandarizada que busca avanzar en reformas neoliberales contra la educación pública.
Defender la educación pública
Las y los docentes que defienden a diario la educación pública, se preparan con paros y movilizaciones para rechazar la evaluación que intenta imponer el Gobierno nacional el 18 y 19 de octubre.
Es una “posta” más de una pelea profunda, contra los intentos de precarizar aún más el trabajo docente, responsabilizando a los docentes y los estudiantes de la crisis de la educación pública.
Es parte de la lucha por una mejor escuela pública, partiendo del reclamo de un aumento inmediato del presupuesto educativo al 10 % del PBI, para implementar un plan de construcción de escuelas que garanticen el derecho a la educación desde los 45 días, con un salario mínimo igual a la canasta familiar y un tope de cuatro horas frente al curso, destinando el resto del tiempo a tareas de corrección, preparación de clases y capacitación en servicio.
Sólo así se podrán garantizar las condiciones de enseñanza y de aprendizaje necesarias para pensar una educación pública, gratuita y de calidad. Algo de lo que Bullrich, al parecer, no tiene ni IDEA.