Los grandes aparatos del PJ, el PRO y el massismo se nutren de las arcas estatales y los aportes del empresariado. En contraposición a los mismos, la izquierda hace un llamado a sumar 10mil fiscales.

Eduardo Castilla X: @castillaeduardo
Sábado 1ro de agosto de 2015
A 9 días de las PASO, el PRO lanzó un spot llamando a sumarse como fiscal. “No te van a dar una medalla” dice la voz en off mientras una joven luce cara que intenta parecer de orgullo. Los rostros que siguen se proponen transmitir la misma idea. En un aviso cuya tónica la impone la idea de la satisfacción moral lograda, el eslogan final es “para que nadie se robe las elecciones”.
La preocupación en las oficinas de Macri no es menor ni infundada. El PRO compite con el Frente para la Victoria, pero también con sus propios aliados dentro de Cambiemos: la UCR y la Coalición Cívica. Los radicales conservan una extensión territorial que el partido de "Mauricio" no posee. La lista de Carrió cumple una función cuasi testimonial.
Los límites de su aparato le imponen una crisis por partida doble al PRO. Al mismo tiempo que llama a sumarse a su red de fiscales, manda a controlar a quienes se anotan. Quiere evitar la infiltración de “espías” del FpV o el massismo. Esa suerte de "doble agentes" puede hundirlos un poquito en cada mesa.
La preocupación por los fiscales y el peso de los aparatos partidarios llegó incluso hasta la sede del Vaticano. Por estos días se conoció la noticia de que laicos católicos y de otras religiones llamaban a sumarse voluntariamente como fiscal. Ya las elecciones del 2013 habían dado lugar a la red Ser Fiscal que, según sus propias afirmaciones, coordinó a 45mil voluntarios en todo país.
Ese viejo aparato del peronismo
El viejo aparato del PJ, nunca demolido en la "década ganada", es el que permite al peronismo la ventaja relativa sobre el PRO. Massa, a pesar de las deserciones, todavía tiene una porcioncita de ese aparato a disposición para las PASO.
Los recursos del Estado nacional, los Estados provinciales y los municipios son los que se ponen en juego para extender el control de los fiscales propios hasta el último rincón de cada provincia. Allí también se suman los recursos de la burocracia sindical. Millones de pesos salidos de las arcas estatales y las obras sociales vienen en ayuda del peronismo.
Eso se configura en una ventaja importante cuando el peronismo logra unidad, como está ocurriendo alrededor de Scioli y su candidatura presidencial. Pero cuando hay internas...
De Barones y reyertas
La interna del Frente para la Victoria hacia la gobernación de Buenos Aires tiene ya, en el plano verbal, una temperatura importante. La misma puede seguir escalando hacia las PASO y nadie puede asegurar que el 9 de agosto no habrá violencia.
Aníbal Fernández denuncia insistentemente que los intendentes que apoyan a Julián Domínguez podrían hacer desaparecer la boleta que comparte con Sabbattella del cuarto oscuro. Si "Hannibal" lo dice, debe saber. Aunque lleve años en el Gabinete, es un hombre nacido de la gestión municipal en el Conurbano, tiene estirpe de Barón.
Proyectando la misma dinámica Felipe Solá, otro viejo zorro de la política bonaerense, afirmó que “la combinación de la noche, la lejanía de algunas escuelas y la posibilidad de que la Policía se retire (...) da la oportunidad a que ganen los guapos a la hora del recuento”. No hace falta agregar nada.
Hace pocos días, una resolución del Juez Durán fue revocada por la justicia como resultado de la denuncia de la izquierda. Christian Castillo, precandidato del Frente de Izquierda por la lista 1 Renovar y fortalecer el frente, había señalado que, con esa resolución que imponía un techo de 25 boletas por urna a distribuir por el correo, los más perjudicados eran los partidos que no contaban con grandes aparatos para "garantizar la cantidad de fiscales necesaria” en todo el territorio provincial.
Millones de promesas
Muchas veces se polemiza contra la izquierda bajo el discurso de que debe unirse para competir contra la derecha y demostrar que tiene "aspiraciones de poder".
La ventaja de lo que es denominado genéricamente "derecha" no reside en su unidad, algo desmentido por la fragmentación política del campo opositor y del oficialismo que, recién ahora, tiende a unirse tras Scioli. Lo que está en el fondo de la “fuerza” de la derecha es el peso de enormes aparatos territoriales y de la burocracia sindical. Pero también, y no en menor medida, por los millones aportados por los grandes empresarios.
Como se ha dado cuenta reiteradamente en La Izquierda Diario, el empresariado ha aportado millones a través de cenas y eventos en los que la sola participación cuesta decenas de miles de pesos. Eso se convierte en un compromiso a futuro por parte de los candidatos con esos grupos capitalistas. Una promesa de pago en la futura gestión.
Que la relación con el empresariado es una constante de la enorme mayoría de los partidos lo evidencia el hecho de que, hasta sectores que se autodefinen como progresistas, busquen tejer esos lazos. Este viernes Margarita Stolbizer se reunió con las patronales del campo en la Rural para explicarles sus propuestas. Una agenda sometida a ese control no puede tener, precisamente, nada de "progresista".
La izquierda llama a reunir 10mil fiscales
La lista que encabezan Nicolás del Caño y Myriam Bregman se propone reunir a nivel nacional a 10mil fiscales para enfrentar a los grandes aparatos políticos del PJ, el PRO y Massa. A gran escala, se trata de una cantidad aún insuficiente para,efectivamente, enfrentar las maniobras posibles en todo la extensión del territorio nacional.
Pero el llamado implica sumarse a las fuerzas que efectivamente hoy pueden postularse como representantes de los intereses de los trabajadores, las mujeres y la juventud, frente a los grandes aparatos comprometidos con el poder real y con los millones que aportan los empresarios.
La izquierda enfrenta el desafío de transformar el apoyo y la simpatía con la que cuenta en amplios sectores de trabajadores y jóvenes en militancia activa para las elecciones del domingo 9 de agosto. De lograrlo y garantizar una buena elección crecerá como una opción hacia las elecciones generales de octubre.

Eduardo Castilla
Nació en Alta Gracia, Córdoba, en 1976. Veinte años después se sumó a las filas del Partido de Trabajadores Socialistas, donde sigue acumulando millas desde ese entonces. Es periodista y desde 2015 reside en la Ciudad de Buenos Aires, donde hace las veces de editor general de La Izquierda Diario.