El gobierno del PAN en la entidad, utiliza el apartado jurídico y del Estado para intimidar, estigmatizar y criminalizar al movimiento feminista en Querétaro.
Marisol FN Agrupación de mujeres y disidencias Pan y Rosas
Jueves 22 de julio de 2021
En los últimos años se ha registrado un alarmante incremento de la violencia feminicida y desapariciones de mujeres en Querétaro. De acuerdo con organizaciones de derechos humanos, entre 2015 y 2020 se han documentado por lo menos 72 feminicidios y 31 desapariciones de mujeres, de las cuales solo 34 han sido reconocidas por las autoridades.
Querétaro ocupa el quinto lugar a nivel nacional en violencia sexual contra mujeres, con 283 denuncias en el primer semestre de 2021. La entidad también ocupa el primer lugar en lesiones dolosas contra mujeres por cada 100 mil habitantes, con mil 538 casos de violencia doméstica.
A pesar de la grave situación, el gobierno de la capital, encabezado por el panista Francisco Domingo Servién, no ha optado por estrategias de previsión de la violencia ni programas de atención hacia las víctimas, sino por criminalizar y amedrentar al movimiento feminista que viene denunciando tan aberrante situación.
Precisamente, este violento panorama ha sido el detonante para importantes movilizaciones y el desarrollo de nuevas generaciones de feministas en la entidad. Así se expresó en las jornadas históricas del 8 de marzo de 2020, con la participación de más de 10 mil personas en la capital de Querétaro y otras más en los municipios.
Violencia y represión del Estado feminicidas
Para 2021, en la jornada nacional e internacional del 8M, nuevamente las queretanas tomaron las calles para denunciar y además, cuestionaron el rol re-víctimizante de la Fiscalía General del Estado (FGE) y su Unidad Especializada de Investigación y Persecución del Delito de Feminicidio. Las protestas mostraron un profundo malestar de las mujeres con múltiples expresiones, razón que se utilizó como pretexto para una clara cacería de brujas, y luego del 8M la FGE abrió proceso judicial contra cinco manifestantes, a quienes les imputan cargos por motín y daños dolosos, la reparación de daños por más de 2 millones de pesos y penas de hasta nueve años de prisión contra las implicadas.
La indignante sentencia es denunciada por colectivas y organizaciones feministas como una estrategia política de amedrentamiento hacia el movimiento de mujeres, por parte del gobierno estatal y también, por sectores de la derecha y el empresariado. Así lo denuncia una de las feministas queretanas de manera anónima, en el medio Tercera Vía:
“Lo que quieren demostrar para las chavas que están empezando o participan en las protestas es una llamada de atención, las quieren intimidar […] Es una estrategia delicada, es una estrategia legal, jurídica, de Estado, implica la utilización de recursos… es una estrategia de terror, de pánico”.
Con la reciente despenalización del aborto en Hidalgo y Veracruz, así como las protestas feministas a lo largo y ancho del país contra los feminicidios, la precarización de nuestras vidas y la impunidad, se demuestra que el movimiento de mujeres sigue siento el gran opositor crítico, tanto para el gobierno de la 4T, como para la derecha conservadora, las Iglesias y los empresarios.
No se trata de un problema aislado en Querétaro, sino de una violencia sistemática y estructural proveniente del propio Estado. Hoy más que nunca es necesario que todas aquellas personas a favor de la legalización del aborto y contra la violencia de género, levantemos nuestras voces y pañuelos verdes por la libertad inmediata e incondicional de las feministas en Querétaro.
¡Si tocan a una, responderemos miles!
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