Reproducimos a continuación la denuncia de una trabajadora de la Dirección de Niñez Adolescencia y Familia, que pone de manifiesto el abandono en que se encuentran las instituciones de resguardo de la niñez en Tucumán.
Jueves 20 de agosto de 2020 10:39
En la Dirección de Niñez adolescencia y Familia (DNAyF) no existen protocolos de bioseguridad contra el Covid-19, pese a ser una institución de cuidado y resguardo de la niñez desamparada y vulnerable en Tucumán. Así mismo se vulnera y precariza a los trabajadores de la niñez, identificados de este modo a la misma población desprotegida.
Sin protocolos de ningún tipo hasta hace dos semanas (después de casi cinco meses de pandemia) y a partir de una serie de asambleas y movilizaciones de público conocimiento de parte de los trabajadores auto convocados, sin que el ministro Gabriel Yedlin se haga presente al reclamo y petitorio de solicitud de audiencia, se emitió como respuesta una circular desde la Dirección de Familia por la cual los trabajadores, en condiciones de hacinamiento y sin contar con elementos de protección mínimos –limpieza, alcohol, barbijos-, podrían ir a trabajar día de por medio.
Sin embargo, en algunos sectores de la DNAyF como Hogares de niños o Institutos
de internación de adolescentes no se cumple con la directiva: todo el personal continúa asistiendo todos los días sin que se especifique en qué reside lo “esencial” de su trabajo a diferencia de otros hogares y programas de la DINAyF.
El ingreso de niños a la internación en los Hogares se viene realizando sin ningún cuidado en relación al contexto de pandemia. Sin embargo, hace un par de semanas, a partir de la visita de inspección del Siprosa y consiguiente constatación de que no existían lugares de aislamiento para niños febriles o sintomáticos así como para el ingreso de niños hasta su hisopado, recién entonces se creó una sala de aislamiento para realizar cuarentena en edificio de Casa Cuna, el cual se encuentra deshabitado en este momento por encontrarse en refacción.
No obstante, el personal destinado a cuidar a los niños durante su aislamiento es el mismo que asiste a los niños internos, es decir que los niños hacen cuarentena pero los preceptores (cuidadores) circulan entre ambos espacios de niños: ¿desinteligencia? ¿negligencia? ¿inoperancia?.
Además existen niños y adolescentes que se escapan con frecuencia regular de algunos Hogares o institutos y al reingresar, espontáneamente algunos, por medidas judiciales otros, no cumplen cuarentena por tratarse de chicos “difíciles” de sostener en cierto encierro/aislamiento.
Tampoco se respeta el derecho de los y las trabajadoras a cuidar de sus hijos. Tenemos compañeras que presentaron reiteradas notas solicitando licencia por estar a cargo de sus hijos en edad escolar, las cuales fueron cajoneadas sin respuesta. Así mismo tenemos el caso de un empleado contratado de un Hogar que fue despedido rescindiéndose su contrato durante la pandemia por hacer cuarentena ya que en el momento que se declaró la misma estaba fuera del país.
Existen tristes antecedentes en ciudades del país como Buenos Aires, donde la pandemia explotó hace rato, con contagios masivos en lugares de confinamiento como Hogares de niños. Mientras escribo espero con miedo y rabia que estas líneas no sean la crónica de una muerte anunciada y evitable.
Por otra parte, el reciente y mediático caso “Érica”, puso al descubierto la falta de recursos y la precarización de la institución DNAyF para dar respuestas a la vulnerabilidad de la niñez, la cual se profundiza en la situación de pandemia.
El caso trajo como respuesta política, junto con la criminalización de los trabajadores y la consiguiente des-responsabilización de las autoridades del Ministerio, Fiscalía y Justicia, como forma de respuesta (¿represalia?), la toma masiva de medidas excepcionales de institucionalización de la niñez para su “resguardo”, lo cual amenaza con terminar de hacer estallar los tan vapuleados institutos y programas encargados de la atención de estos niños.
¿Revictimización de los niños y los trabajadores de la niñez? Políticas de muerte que criminalizan la pobreza y el trabajo. Vidas y trabajadores de segunda mano, sacrificables, desechables, como los insumos de bioseguridad que nunca llegan.
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