La crisis que atraviesa el sector educativo, agudizada en el nivel superior con más de una decena de universidades en quiebra técnica y, recientemente con la histórica huelga que sostuvo el SITUAM, cuestiona profundamente el “espíritu” neoliberal que implantó la idea de que las condiciones laborales de los trabajadores de la educación no tienen ninguna relación con la vida educativa de la universidades.
Miércoles 15 de mayo de 2019
La crisis que atraviesa el sector educativo, agudizada en el nivel superior con más de una decena de universidades en quiebra técnica y, recientemente con la histórica huelga que sostuvo el SITUAM, cuestiona profundamente el “espíritu” neoliberal que implantó la idea de que las condiciones laborales de los trabajadores de la educación no tienen ninguna relación con la vida educativa de la universidades.
Veamos el caso particular de la UNAM: esto se logró sobre la base de dos políticas, principalmente, promovidas por las autoridades: 1) la división de los trabajadores con la separación del trabajo manual e intelectual por gremios, en administrativos y académicos; 2) Ligado a lo anterior, se acentúo la promoción individual de los académicos, con una férrea carrera entre ellos para ocupar plazas técnicas o de investigación, mientras precarizaba al conjunto del profesorado, que desempeña la laboral educativa sin recibir una remuneración y condiciones laborales dignas.
Si bien, sectores académicos y administrativos desempeñan tareas diferenciadas, ambos contribuyen al desarrollo de las funciones de la universidad y, sobre todo, ambos se enfrentan como asalariados a la situación de precarización.
Es decir, las cuestiones académicas no sólo tiene que ver con las normas de admisión, selección y promoción que realizan los órganos colegiados de la universidad fuertemente vinculados a las autoridades, sino que la problemática en la que se encuentra la mayor parte del profesorado de la UNAM se encuentra en su organización sindical democrática e independiente por la defensa de un CCT que garantice la seguridad laboral y condiciones laborales dignas para el sector.
Resulta necesario volver sobre el carácter político de la Asociación Autónoma del Persona Académico de la UNAM (APPAUNAM) quien tiene la titularidad del CCT del sector académico, ya que surgieron como medida de las autoridades universitarias para oponerse a la vida sindical democrática e independiente, opositoras al sindicalismo y se dieron también bajo la política represiva de López Portillo para desarticular la organización sindical.
Para ello, en una revisión rápida, señalemos algunos acontecimientos importantes sobre el contexto en el que gana la titularidad este sindicato blanco.
El surgimiento del STUNAM
En los años setentas, tuvo lugar una ola de procesos organizativos de la clase trabajadora mexicana, en cuyo escenario el sindicalismo universitario también presentó importantes gestas que marcarían el surgimiento de nuevos sindicatos e importantes conquistas laborales.
Pocas veces como entonces, tuvieron lugar huelgas y paros por mejores condiciones laborales que se extendieron también por la solidaridad con los gremios y movilizaron a miles de personas, como ocurrió con el surgimiento del Sindicato Nacional de Trabajadores de la UNAM (STUNAM).
La conformación del STUNAM el 27 de marzo de 1977 como sindicato mixto, es una referencia ineludible del sindicalismo universitario. Marcó un antes y un después en el derecho a la sindicalización y en la conquista de un Contrato Colectivo de Trabajo (CCT) que regulara las relaciones laborales con las universidades de administrativos y académicos.
Este sindicato surge como resultado de un periodo de intensas disputas y huelgas desde inicios de la década, que convocó a trabajadores administrativos integrados en el Sindicato de Trabajadores y Empleados de la UNAM (STEUNAM) y a los académicos del Sindicato de Personal Académico de la UNAM (SPAUNAM), a formar una sola organización sindical democrática e independiente con la demanda del reconocimiento de sus derechos laborales.
El 20 de junio de 1977, el STUNAM levanta una huelga por el reconocimiento de un sindicato mixto. Para el sector académico proponía que el sindicato debería decidir sobre el ingreso, promoción, adscripción y definitividad del personal académico. En una jornada de movilización, más de 200 mil se movilizan en solidaridad con la huelga en la Ciudad de México y decenas de sindicatos aglutinados en el Federación de Sindicatos de Trabadores Universitarios (FSTU).
La huelga fue brutalmente reprimida por 12 mil policías que ocuparon Ciudad Universitaria y detuvieron a 531 trabajadores, el 7 de julio1, incluyendo a los dirigentes académicos acusados de “despojo”. Después de este hecho, el gobierno se vio obligado a reconocer la existencia de sindicatos al interior de las universidades y pero aprobó la titularidad del STUNAM sobre del CCT para administrativos.
Entre 1977 y 1980, se da un periodo de conflictos y huelgas en las universidades y surgen asociaciones de sectores académicos como la Asociación Nacional de Asociaciones del Personal Académico Universitario (ANASPAU) sostenida fundamentalmente por APPAUNAM o la Federación Nacional de Asociaciones y Sindicatos de Personal Académico (FENASPAU) que surgieron para oponerse al sindicalismo y a la conformación de un sindicato nacional que unificara al sector, propuesta impulsada por el STUNAM.
Así también surge el Sindicato Único Nacional de Trabajadores Universitarios (SUNTU) en 1979, que aglutinaba a la mayoría de sindicatos democráticos del gremio. Presionados por huelgas y movilizaciones en 1980 las autoridades universitarias y el gobierno, definen líneas para legislar sobre las relaciones laborales entre la universidad y sus trabajadores.
Si bien se avanzó en derecho existencia de los sindicatos, a la huelga, y la contratación colectiva por gremios o de manera conjunta, hubo dos candados: por ley no es posible un sindicato nacional y se mantuvo, para los profesores, las prácticas unilaterales de contratación y promoción no regulada por el CCT y ligado al Estatuto de Personal Académico En este marco se da la votación de la titularidad del CCT para académicos y APPAUNAM gana la votación por una diferencia nula 7 316 contra 6 582.
El sindicalismo universitario surge en contraposición a las autoridades universitarias reacias a reconocer los derechos laborales de los trabajadores y nace también en contra de la idea de que la vida académica de las universidades es incompatible con la vida política sindical.
Por ello hay que luchar por un sindicato unificado del personal administrativo, técnico académico y académico retomando una bandera histórica que levantaron las luchas de los 70s.
Fuente: https://www.stunam.org.mx/22historia/22histsindiuniver/22histsin10.htm

Mariana Morales
Socióloga UNAM - Profesora la Facultad de Economía UNAM