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PTS / FRENTE DE IZQUIERDA. Derrotemos al FMI, Macri y los gobernadores, que la crisis la paguen los grandes empresarios

A continuación reproducimos la propuesta de declaración programática presentada por el PTS este martes 9 de abril a la mesa nacional del Frente de Izquierda.

Miércoles 10 de abril de 2019 18:37

Propuesta del PTS de declaración programática del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (2019):

Derrotemos al FMI, Macri y los gobernadores. Que la crisis la paguen los grandes empresarios, banqueros y especuladores. Por un gobierno de los trabajadores.

El gobierno de Macri y su pacto con el FMI está fracasando estrepitosamente llevando a la ruina a millones y hundiendo a la nación. Con la complicidad del peronismo que le ha votado todas las leyes al oficialismo en el Congreso, y junto con los gobernadores de todos los signos políticos, desde el “federal” Urtubey en Salta hasta Alicia Kirchner en Santa Cruz, están perpetrando un monumental saqueo que redobla la opresión imperialista y la explotación capitalista sobre el pueblo trabajador.

Han sumergido al país en la recesión aumentando la desocupación y la pobreza que ya afecta a un tercio de la población. Han atacado la educación, la salud y las jubilaciones. Han hipotecado el país con una deuda ilegítima y fraudulenta que equivale actualmente a casi el 100 % del PBI, la inflación interanual acumulada supera el 51 %, los salarios han perdido en 2018 más de un 12 % de su poder de compra y siguen cayendo, mientras se suceden los tarifazos impagables de los servicios públicos. Junto con el drenaje de la deuda continúa la fuga de capitales, los grandes bancos obtienen ganancias siderales, al igual que las empresas privatizadas de servicios públicos, las petroleras, el “agropower”, las mineras, y multinacionales.

La podredumbre del Estado capitalista sale por todos sus poros. Muestra de ello es el escándalo del falso abogado Marcelo D’Alessio, vinculado con lo más alto del Poder Judicial federal, como el fiscal Carlos Stornelli, que evidencia un Estado colonizado por agencias internacionales como la DEA, la CIA y el Mossad con sus aliados locales como las mafias de la AFI (ex-Side). Un entramado que atraviesa a todos los gobiernos, reflejado en figuras como César Milani o el llamado “Proyecto X” bajo el kirchnerismo, o en las coimas para conseguir la aprobación de la antiobrera “ley Banelco” con De la Rua, entre muchos otros ejemplos.

Hoy en los lugares de trabajo, las patronales buscan articular todos los medios para que la crisis la paguemos los trabajadores. Utilizando el chantaje de mecanismos como los llamados “procedimientos preventivos de crisis”, como por ejemplo en FATE o en Coca Cola, buscan flexibilizar y precarizar aún más las condiciones de trabajo, suspenden y despiden trabajadores, pagan salarios en cuotas, persiguen delegados y referentes independientes de los trabajadores. La juventud trabajadora es la que se lleva la peor parte, con el 61 % trabajando “en negro”, porcentaje que llega en provincias como Jujuy al 90 %, condenada a condiciones brutales de precarización y salarios miserables.

La burocracia sindical, desde la CGT de Daer y Acuña, hasta el moyanismo, las CTA y demás dirigentes sindicales kirchneristas, vienen protagonizando una escandalosa tregua, combinada con acciones aisladas y folclóricas detrás de sectores patronales. Lejos de cualquier plan de lucha serio que incluya, como venimos exigiendo desde el FIT, un paro de 36 horas con movilizaciones de millones de trabajadores en las calles que sea parte de un plan de lucha para derrotar al FMI, Macri, los gobernadores y sus planes contra el pueblo trabajador, la burocracia sindical se ha constituido durante todo el período en sostén de la gobernabilidad y cómplice del saqueo.

En las elecciones de este año, el macrismo busca relegitimarse para continuar el ajuste que exigen el FMI y los grandes capitalistas (consolidar la pérdida salarial, imponer más flexibilización y la reforma laboral, una reforma previsional que suba la edad jubilatoria, etc.). Por su parte, tanto el “peronismo federal”, Lavagna, o el propio kirchnerismo (que supo pagar durante sus gobiernos más de 200 mil millones de dólares de deuda), se preparan para gobernar dejando que Macri y “los mercados” hagan parte del “trabajo sucio” y luego continuar pagando la ilegítima y fraudulenta deuda pública, inclusive la contraída por el gobierno de Macri, a costa del hambre popular, a lo sumo postulando una supuesta “renegociación” con el FMI, que como se vio en Grecia con Syriza no es más que otra vía para la continuidad del saqueo.

El Frente de Izquierda y de los Trabajadores está integrado por gran parte de los mejores luchadores y luchadoras que ha dado la clase trabajadora en estos años, de Pepsico, Kraft, del Subte, ferroviarios, Lear, AGR-Clarín, MadyGraf (ex-Donnelley), del neumático, de la alimentación, Zanon, el INTI, el INDEC, estatales, docentes, Siam y otras metalúrgicas, del SMATA, Coca Cola, AGD-UBA, aeronáuticos, petroleros, trabajadores de los ingenios, UTA y tantos otros. También lo componen muchas protagonistas del gran movimiento de mujeres que viene colmando las calles levantando las banderas de la lucha por el derecho al aborto –contra quienes quieren amalgamar los pañuelos celestes con los verdes-, del “Ni Una Menos”, de los derechos de la mujer trabajadora, de la separación de la Iglesia y del Estado, y contra toda forma de opresión sexual. Así como del movimiento estudiantil secundario, terciario y universitario, y de las luchas antirepresivas y los juicios contra los genocidas.

El Frente de Izquierda, hoy como desde su conformación en 2011, plantea una política independiente de toda variante patronal así como de los proyectos de centroizquierda. Ante todas las variantes políticas de sumisión al FMI y ajuste, el Frente de Izquierda propone un programa alternativo, que presentamos aquí, de ruptura con el FMI y no pago de la deuda pública para que la crisis la paguen los capitalistas y no los trabajadores.

Contra la ofensiva imperialista en América Latina

Los ataques contra los trabajadores y el pueblo que están en curso en Argentina se enmarcan en la situación actual de ofensiva imperialista sobre Latinoamérica. El Frente de Izquierda repudia la intentona golpista en Venezuela impulsada de manera directa por la intervención del imperialismo norteamericano y sus lacayos de la OEA. La autoproclamación como presidente de Juan Guaidó es bendecida por Donald Trump y por sus agentes directos en América Latina, como los Bolsonaro, Macri, Piñera, en lo que constituye la violación directa de la soberanía de un país latinoamericano. Son los mismos que vulneran en sus respectivos países los derechos y las libertades democráticas para hacer pasar los planes de ajuste a sus pueblos y de entrega del patrimonio nacional de la mano del FMI y las multinacionales.

En Brasil, el autoritarismo de Jair Bolsonaro es la expresión más concentrada de una política abiertamente antiobrera auspiciada por el gran capital y el imperialismo. Macri, por su parte, viene ahondando una política represiva, alentando la expulsión de los inmigrantes, la baja de la edad de imputabilidad y la doctrina Chocobar de gatillo fácil. Asimismo Massa, Pichetto, Urtubey, nucleados en Alternativa Federal, se han subido a la cruzada golpista contra Venezuela. En el caso de CFK hasta el día de hoy, lo que prima es su silencio que se condice con la política de unidad del peronismo, que a ojos vista representa la unidad con los que defienden la intervención en Venezuela del imperialismo yanqui.

Esta condena no significa darle ningún aval y apoyo político al gobierno y al régimen cívico–militar de Nicolás Maduro que es responsable de conducir a una encerrona al pueblo venezolano. Desde el comienzo el chavismo estableció un régimen de poder personal y estatización de las organizaciones populares, con la Fuerza Armada Nacional Bolivariana como principal sostén de su poder. Bajo el impacto de la crisis mundial y la caída de los precios del petróleo, fue profundizando una política de ajuste y ataque a las condiciones de vida.

El Frente de Izquierda impulsa que los trabajadores venezolanos aparezcan en escena con una fisonomía propia. La alternativa es la movilización obrera y popular contra los planes de ajuste, la expulsión de la burocracia oficialista de los sindicatos para conquistar la independencia de las organizaciones obreras. Venezuela debe ser gobernada por los trabajadores y dar pie a una profunda reorganización anticapitalista que dé satisfacción a las apremiantes necesidades populares. El FIT llama a los trabajadores latinoamericanos a movilizarnos en común en todo el continente contra esta intentona golpista y pelear por una salida política de los trabajadores para Venezuela y por la unidad socialista de América Latina.

Derrotemos al FMI, Macri y los gobernadores. Que la crisis la paguen los grandes empresarios, banqueros y especuladores. Por un gobierno de trabajadores

Ante el verdadero plan de guerra que está en curso contra las grandes mayorías, el planteo del Frente de Izquierda es claro: tenemos que derrotar al FMI, Macri, y los gobernadores con la huelga general y la movilización masiva del pueblo trabajador. Con un programa para romper con el Fondo y dejar de pagar la deuda a los especuladores, entre otras medidas de emergencia que garanticen que la crisis la paguen los capitalistas y evitar un nuevo saqueo que termine con más hambre, pobreza y desocupación. Luchamos por un gobierno de la clase trabajadora y el pueblo explotado y oprimido que rompa con el capitalismo.

Los padecimientos del pueblo se hacen cada vez más agudos y crece la bronca por abajo, pero aún no contamos con grandes acciones de masas en las calles que permitan barrer con el régimen del FMI y los partidos patronales. La política considerada como fuerza histórica de masas, está siempre retrasada con respecto a la economía. No es casualidad. Con la crisis, la recesión y la mayor desocupación, los capitalistas y sus políticos buscan disciplinar a la clase trabajadora. Al tiempo que el régimen articula un gran aparato de contención –con la insustituible colaboración del Papa- para evitar que la situación se les vaya de las manos. La burocracia sindical en todas sus variantes, defiende sus privilegios y apuntala la tregua.

El planteo del Frente de Izquierda de derrotar al FMI, Macri y los gobernadores, y que la crisis la paguen los capitalistas, en este momento donde aún no hay grandes acciones de lucha de masas en las calles y enfrentamientos agudos entre las clases, busca reagrupar, desde ahora, a sectores cada vez más amplios de trabajadores y trabajadoras, jóvenes y estudiantes que estén por derrotar al régimen del FMI y los partidos patronales, y empezar a desarrollar ya un gran proceso de agitación política para plantearles esta perspectiva a las grandes mayorías del pueblo trabajador con el objetivo de que millones la tomen en sus manos. De esta forma, aspiramos a fortalecer la preparación política, para cuando efectivamente la movilización de masas rompa el aparato de contención montado para impedirla, imponga su impronta a la situación y se planteé como posibilidad concreta para la acción en las calles tirar abajo al régimen del FMI y los partidos patronales.

Tenemos que prepararnos. No hay ningún muro, ni mucho menos, que separe ambos momentos, depende solamente del propio desarrollo de la acción de las masas. El colapso económico y social se está gestando, una chispa puede romper el impasse actual y abrir un nuevo período de enfrentamientos entre las clases. ¿Cómo se dará este proceso? ¿Con qué articulación de tácticas y estrategia debemos afrontarlo? Para responder a estas preguntas buscamos aprender de la experiencia de la lucha de clases.

Eventos de las última décadas, nos muestran que la irrupción de la lucha de clases puede iniciarse, ya sea por la vía de los sindicatos y organizaciones del movimiento obrero, por ejemplo, como sucedió en las jornadas del 14 y 18 de diciembre de 2017 (que obligaron a un cambio de agenda al gobierno de Macri aunque no tuvieron continuidad gracias a la tregua de la burocracia y el “hay 2019”), o por fuera de ellas, como pasó, por ejemplo, con los movimientos de desocupados, asambleas populares y fábricas tomadas y puestas a funcionar por sus trabajadores, que se desarrollaron al calor de las jornadas del 19 y 20 diciembre de 2001, donde participaron decenas de miles de jóvenes enfrentando la represión policial, o internacionalmente con el movimiento de los “chalecos amarillos” hoy en Francia. Entre estos dos escenarios, lo más probable es que la realidad planteé algún tipo de combinación entre ambos. Su articulación concreta dependerá de la dinámica de la crisis (económica y política), la propia evolución de los ataques y de la respuesta que hoy logremos articular frente a ellos.

Desde el Frente de Izquierda, como parte de los principales conflictos actuales, luchamos al interior de los sindicatos, cuerpos de delegados y comisiones internas para arrancarlos de las manos de la burocracia, por la más amplia democracia interna y contra la injerencia estatal para ponerlos al servicio de la lucha, y lo mismo en las organizaciones del movimiento estudiantil, de mujeres, de desocupados, etc.; al mismo tiempo que peleamos por rodear de solidaridad cada uno de los conflictos actuales y desde ellos impulsar la más amplia coordinación.

Ante a la burocracia sindical que divide permanentemente, el FIT utiliza la táctica del “frente único obrero” que consiste en: “¡golpear juntos, marchar separados!”. “Golpear juntos” porque la clase trabajadora necesita enfrentar como un solo puño los capitalistas, “marchar separados” porque peleamos para que en esta experiencia cada vez más trabajadores y trabajadoras superen a sus direcciones tradicionales y tomen en sus manos un programa obrero y socialista, indispensable para vencer.

Denunciamos la tregua de las centrales sindicales y levantamos de forma urgente la necesidad de organizarse para hacer sentir con fuerza la exigencia de un paro general de 36 horas, en la perspectiva de la huelga general activa, para derrotar al FMI, Macri y los gobernadores. Pero ya sea que la irrupción de la lucha de clases se inicie por la vía de los sindicatos, o por fuera de ellos, en cuyo caso cobrará aún más importancia el desarrollo de coordinadoras donde converjan sectores obreros, desocupados, movimiento de mujeres y estudiantiles para organizar estos combates, así como su autodefensa, nos preparamos para el pasaje a la acción de las grandes masas que abra una nueva situación de la lucha de clases en Argentina y planteé para la acción la caída del régimen del FMI y los partidos patronales.

Contra los partidos del régimen que pactan y administran a espaldas del pueblo la entrega al FMI que condena al sufrimiento de millones, nosotros, que luchamos por un gobierno de los trabajadores, proponemos como consigna de emergencia, la lucha por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, y así imponer mediante la movilización de las grandes mayorías una instancia mucho más democrática en la que se puedan decidir las medidas urgentes que hacen al destino y la vida de millones.

Al calor de estas batallas apostamos al desarrollo de organismos de organización propios de la clase trabajadora y el pueblo pobre, independientes y democráticos (Consejos o Coordinadoras), que serán fundamentales para la lucha contra los capitalistas y para vencer su resistencia a cualquier medida que afecte sus intereses. Serán este tipo de organismos los que podrán encarnar la fuerza material que sustente un gobierno del pueblo trabajador de ruptura con el capitalismo.

Que la clase trabajadora tome en sus manos su propio destino para que la crisis no la paguen los trabajadores

Frente a la catástrofe a la que nos conducen los partidos patronales y el FMI, apostamos a que la clase obrera y los sectores populares den un paso al frente en su organización independiente y en el control de los resortes de la producción, el transporte y los servicios, para que sean los capitalistas los que paguen la crisis que ellos mismos generaron.

Por ejemplo, frente a los ataques inmediatos en el marco de los más de 4000 “procedimientos preventivos de crisis” que están presentando muchas patronales, exigimos la apertura de los libros de contabilidad, y que las organizaciones de la clase trabajadora, de las cuales luchamos por expulsar a la burocracia y que funcionen en base a métodos democráticos, puedan auditar las cuentas (en alianza con profesionales y estudiantes leales al pueblo) y demostrar las mentiras que los capitalistas usan para descargar ataques sobre la clase trabajadora con la complicidad de los funcionarios gubernamentales.

De desnudar esas mismas mentiras surgen fundamentos, cuando los patrones pretenden avanzar con cierres o despidos masivos, para la ocupación de las fábricas y empresas como medida de autopreservación y su puesta en funcionamiento bajo gestión de los propios trabajadores y trabajadoras, exigiendo su estatización sin pago. La lucha de fábricas bajo gestión obrera como Zanon o Madygraf, aún con las difíciles situaciones que deben atravesar, son ejemplos frente a la crisis.

También, por ejemplo, en el terreno de los tarifazos planteamos no solo la lucha para derrotarlos, sino también la pelea por anular las privatizaciones y que dichas empresas sean nacionalizadas y funcionen bajo gestión de trabajadores y control de los usuarios populares, que son los que pueden garantizar su buen funcionamiento, que no sean una fuente de lucro y corrupción. Y mostrar así, frente a los estudiantes a los que les cuesta seguir cursando, a los pequeños comerciantes o productores arruinados por la crisis, entre otros, la capacidad de la clase trabajadora para conducir una salida de conjunto.

En estas luchas, es que los trabajadores y trabajadoras, pueden prepararse para dirigir directamente la industria, las cadenas de comercialización y los servicios nacionalizados cuando llegue el momento. A medida que la crisis se profundice y los enfrentamientos se hagan más agudos, apostamos a que avance la lucha de la clase trabajadora como preparación hacia un gobierno de los trabajadores. Es desde este “control” por parte del pueblo trabajador que se pueden mostrar los fundamentos para medidas claves frente a la crisis, que planteamos en el programa del FIT, como el reparto de los horas de trabajo entre todas las manos disponibles con un salario igual a la canasta familiar o un verdadero plan de obras públicas orientado a las necesidades de las grandes mayorías.

Fortalecer el Frente de Izquierda para redoblar la lucha contra el saqueo y la explotación capitalista

El Frente de Izquierda y de los Trabajadores pone todas sus fuerzas, su militancia, sus parlamentarios y recursos actuales y futuros al servicio de esta política, en base a un programa obrero, socialista y antiimperialista. Con este objetivo, busca contribuir a la preparación de los trabajadores y el pueblo pobre para que el colapso económico y social no nos encuentre sin la suficiente fuerza y organización como en crisis anteriores.

Las organizaciones que integramos el Frente de Izquierda, aunque tenemos diferencias que nos llevan a ser distintos partidos, coincidimos en la necesidad de construir un gran partido de trabajadores revolucionario y socialista para esta tarea. Estamos en contra de los llamados “partidos amplios” que liquidan la delimitación entre reformistas y revolucionarios. Luchamos por poner en pie un partido leninista de combate con un programa y una estrategia revolucionarios ya que, como demostró toda la historia del movimiento obrero, solo contando con un partido de estas características podremos vencer.

Es para fortalecer y desarrollar el conjunto de la perspectiva expresada en la presente declaración que presentamos a continuación el siguiente programa. Sobre la base del mismo, el Frente de Izquierda interviene en las diferentes elecciones provinciales y nacionales que tienen lugar este 2019. A su vez, aunque el FIT se ha convertido en la fuerza ampliamente mayoritaria en la izquierda, sobre la base de esta declaración llamamos a otras fuerzas políticas que se reivindican anticapitalistas y socialistas a conformar un acuerdo electoral para pelear en común desde una perspectiva de independencia de clase para que la crisis la paguen los capitalistas.

En función de estos objetivos levantamos el siguiente programa:

1. Ruptura con el FMI. No al pago de la deuda pública. Nacionalización -sin indemnización y bajo administración y control de trabajadores- de la banca y el comercio exterior, la minería y el gran capital agrario e industrial. Por un plan económico debatido y gestionado por los trabajadores.

2. Por un salario mínimo que cubra el costo de la canasta familiar. Ante la escalada de la inflación, indexación mensual de los salarios y las jubilaciones.

3. Basta de trabajo precario y “en negro”. Todos a planta permanente. Incorporación de todos los trabajadores, en cada empresa, a las convenciones colectivas con cláusulas más favorables. Fuera las ART, por comisiones de seguridad e higiene, organizadas democráticamente por los propios trabajadores.

4. Anulación de la “reforma previsional”. Por el 82% móvil y el aumento del haber mínimo que cubra la canasta de los jubilados. Por una dirección de Anses electa y revocable por los trabajadores y jubilados.

5. Eliminación del IVA y de los impuestos al consumo popular. Abolición del impuesto al salario. Impuestos progresivos a las grandes fortunas. Impuestos extraordinarios a los grandes capitalistas (banqueros, terratenientes y grandes empresarios) para resolver las necesidades más acuciantes del pueblo trabajador. Comités de control de precios y abastecimiento popular.

6. Derogación de las leyes de flexibilización y todos los convenios que subsidian empresas para contratar mano de obra barata en la juventud. Que los sindicatos tomen las demandas de la juventud trabajadora contra la precarización laboral, plenos derechos sindicales sin distinción de modalidad de contratación.

7. Contra el chantaje de los “preventivos de crisis”, exigimos la apertura de todos los libros de contabilidad de las empresas que declaman estar en crisis y el control de los obreros sobre la administración de la empresa. Expropiación y estatización bajo control obrero de toda fábrica que cierre o despida masivamente. Por la estatización de Zanon, de MadyGraf (ex-Donnelley) bajo gestión obrera y demás fábricas recuperadas que así lo planteen.

8. Reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario -y con un mínimo que cubra la canasta familiar- entre ocupados y desocupados, lo que implica la reducción de la jornada laboral que no supere las 6 horas diarias 5 días a la semana.

9. Macri, el FMI y los gobernadores junto a los banqueros y grandes empresarios piden “sacrificios” a los trabajadores y el pueblo pero se escudan en el secreto comercial y bancario para ocultar quienes son los que fomentan y se benefician con la inflación, los tarifazos, el endeudamiento público, la timba financiera y la fuga de capitales. Abolición del secreto comercial y bancario, así se demostrarán las mentiras de los capitalistas.

10. Anulación de los tarifazos. Nacionalización sin pago de todas las privatizadas bajo control, administración y gestión de los trabajadores y control de los usuarios populares. Nacionalización de todo el sistema ferroviario (transporte y carga) bajo control, administración y gestión de los trabajadores de todos los niveles y control de los usuarios populares. Renacionalización sin pago del 100% de YPF y de todas las empresas petroleras: por una empresa nacional estatal única que funcione bajo el control y la gestión de sus trabajadores. Por un plan nacional energético controlado por los trabajadores que lleve gas natural y luz a todos los hogares.

11. Por la expropiación de la oligarquía terrateniente, de los grandes pooles de siembra, así como de los monopolios cerealeros, aceiteros, lecheros y frigoríficos. Por la nacionalización de la tierra, comenzando con la expropiación de los cuatro mil principales propietarios, respetando los derechos de los campesinos pobres, pueblos originarios y pequeños chacareros. No a la expulsión de sus tierras de campesinos y originarios. Basta de trabajo “en negro” para los trabajadores rurales.

12. Fuera Chevron, no al fracking y a la megaminería en todo el país. Expropiación de las firmas, casi todas imperialistas, dedicadas al negocio, sin indemnización por el daño realizado al medio ambiente, garantizando el empleo con igual salario a los trabajadores de esas empresas.

13. Por la ejecución directa de la obra pública bajo control de los trabajadores. Apertura de los libros de contabilidad de todas las empresas vinculadas a la obra pública para que sean investigadas por representantes elegidos por los trabajadores. Expropiación de las empresas implicadas en casos de corrupción, estatización y puesta bajo gestión de los trabajadores.

14. Por una cobertura de salud gratuita e integral a cargo del Estado. Nacionalización sin pago de los laboratorios que lucran con la salud del pueblo. Por la provisión de medicamentos gratuitos a quienes lo necesitan. Por la expulsión de la burocracia sindical de las obras sociales y su control democrático por parte de comités de trabajadores elegidos en la base.

15. Por una educación única, pública, gratuita y laica. Basta de subsidio a la educación privada. Fuera las iglesias de la educación. Prohibición de la enseñanza confesional en instituciones públicas, la enseñanza de la religión (sea cual sea) debe ser exclusiva del ámbito personal. Separación real y efectiva de la Iglesia y el Estado. Abajo la Ley de Educación Superior.

16. Vivienda para los trabajadores. Por un plan de viviendas populares y urbanización de las villas y asentamientos. Por impuestos progresivos a las viviendas ociosas de los especuladores inmobiliarios. Por un plan de obras públicas, saneamiento, prevención de inundaciones y cloacas bajo control de trabajadores y organizaciones barriales, empadronando y asegurando trabajo con convenio a los desocupados. Por la derogación de los códigos urbanos que sirven al capital financiero e inmobiliario. Por una planificación urbana debatida y dirigida por representantes de las organizaciones vecinales, populares y de trabajadores.

17. Derecho al aborto legal, seguro y gratuito; por educación sexual integral en todos los niveles educativos, por el acceso irrestricto y gratuito a los métodos de anticoncepción y por plenos derechos sexuales y reproductivos.

18. Plan Nacional de Emergencia contra la violencia hacia las mujeres. Subsidios a las víctimas que cubran la canasta familiar, licencias laborales, creación inmediata de refugios transitorios y un plan de vivienda a corto plazo basado en la creación de impuestos progresivos a las grandes fortunas y corporaciones inmobiliarias.

19. Por los derechos de la mujer trabajadora. A igual trabajo, igual salario. Jardines materno-parentales en los lugares de trabajo y estudio. Centros de atención para el cuidado de ancianos, centros de salud y espacios recreativos de acceso libre y gratuito. Servicios sociales de bajo costo y buena calidad (lavanderías, restaurantes, casas de comida para llevar) que puedan funcionar en los establecimientos de trabajo, de estudio y/o barrios, subsidiados por las patronales y el Estado. Por la unidad del movimiento de mujeres con la clase trabajadora para terminar con toda forma de opresión y explotación.

20. Contra toda forma de opresión sexual. Por plena libertad para todas y todos de ejercer la elección de su sexualidad.

21. Por el desmantelamiento de las redes de trata y prostitución. Denunciamos la complicidad y /o la participación de funcionarios políticos, judiciales y fuerzas represivas del Estado.

22. Legalización de las drogas para desmantelar el narcotráfico. Liberación y desprocesamiento de todas las personas perseguidas por su tenencia. Que el Estado garantice en forma totalmente gratuita políticas sanitarias y no represivas ni compulsivas para las personas con consumo problemático, junto al control de calidad de los productos que se vendan, información veraz y científica sobre las cualidades y riesgos de cada droga, incluyendo las actualmente legales como el alcohol.

23. No a la discriminación de la población inmigrante. Por plenos derechos sociales, laborales y políticos a los trabajadores inmigrantes. Derecho al voto para todos los inmigrantes con dos años de residencia en el país.

24. Fuera la burocracia de los sindicatos. Por la independencia de los sindicatos del Estado; abajo la Ley de Asociaciones Profesionales; por la más plena democracia sindical; por el derecho de los trabajadores a organizarse sin injerencia y control estatal.

25. Basta de tregua de la CGT, CTAs y los sindicatos con el gobierno. Paro activo con movilización en todo el país y un verdadero plan de lucha que culmine en una huelga general política para derrotar al FMI, Macri y los gobernadores y su plan de ajuste, cuestión que seguirá siendo válida sea quien sea el gobierno que se proponga continuarlo.

26. Que los funcionarios ganen lo mismo que un obrero especializado o un maestro. Revocabilidad de todos los mandatos por los propios electores. Abolición del Senado y de la institución presidencial con poderes de monarca.

27. Elección popular de fiscales y jueces, revocabilidad, y eliminación de todos sus privilegios de casta. Generalización de los juicios por jurados. Que cesen en sus cargos todos los jueces en funciones que juraron por el estatuto de la dictadura. No al Consejo de la Magistratura y al actual método de designación de los magistrados.

28. Abajo el “Proyecto X”, el espionaje y la infiltración a las organización populares. Disolución de todos los órganos de inteligencia cuya función sea espiar, infiltrar y delatar a los luchadores obreros y populares. Juicio y castigo a todos los responsables de atropellos represivos contra los trabajadores y el pueblo. Anulación de la ley “antiterrorista”.

29. Organización popular, en los lugares de estudio y trabajo y en los barrios, contra el gatillo fácil, las redes de trata, y la penetración del narcotráfico que cuentan con el apoyo policial, mostrando la complicidad política y policial con el delito organizado. Para terminar con esto hay que poner fin a la miseria social que causa el capitalismo y reemplazar el aparato represivo de este Estado, que está al servicio de los explotadores, por organizaciones de los trabajadores mismos en el camino de la lucha por su propio gobierno. Cárcel a todos los implicados en casos de gatillo fácil.

30. Por un gobierno de los trabajadores y el pueblo impuesto por la movilización de los explotados y oprimidos, que disuelva las actuales fuerzas represivas garantes de orden capitalista para sustituirlas por los trabajadores haciéndose cargo de su propia autodefensa para garantizar las bases de un nuevo orden, donde gobierne una asamblea nacional de consejos de los trabajadores y el pueblo pobre con diputados elegidos a partir de los lugares de trabajo o territorio.

31. Nosotros, que luchamos por derrotar este régimen podrido y los planes de saqueo de Macri, el FMI y los gobernadores y por un gobierno de los trabajadores de ruptura con los capitalistas, proponemos como consigna de emergencia, la lucha por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, que sea libre de discutir y votar una reorganización del país en beneficio del pueblo trabajador, para que la crisis la paguen los ajustadores. Y que sea soberana para que ninguna de las instituciones de este régimen tenga derecho a suspender o vetar las medidas que allí se voten.

32. Abajo la intentona golpista en Venezuela impulsada de manera directa por la intervención del imperialismo norteamericano y sus lacayos de la OEA. Fuera ingleses y la OTAN de Malvinas. Contra el bloqueo y cualquier tipo de agresión imperialista contra Cuba. Por una política internacional de apoyo a la rebelión obrera y popular en todo el mundo, por la expulsión del imperialismo de todos los países, por la unidad socialista de América Latina, por el socialismo internacional.

Frente de Izquierda y de los Trabajadores