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Red Internacional
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REPORTAJE / CRISIS EN NICRAGUA. Desde las barricadas de Masaya, una mujer nicaragüense denuncia la represión de Ortega

La Izquierda Diario entrevistó a una de las mujeres que se encuentra en las trincheras o barricadas conformadas por el pueblo de Masaya contra el gobierno asesino de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Desde que iniciaron las protestas el 18 de abril se contabilizan más de 285 muertos, 2500 heridos, 156 desaparecidos y 72 detenidos arbitrariamente.

Jueves 28 de junio de 2018 12:42

La siguiente entrevista pretende reflejar los hechos desde uno de los emblemáticos pueblos que han resistido el ataque del gobierno de Ortega con la represión de policías, parapolicías y paramilitares. Desde Masaya, una trabajadora de 22 años de edad, nos relata los últimos acontecimientos.

LID: Cuéntanos cómo te uniste a las protestas que están exigiendo la renuncia de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

LG: Desde el 18 de abril que iniciaron las protestas me uní a los estudiantes que se encontraban en la toma de la Universidad Centroamericana. Fui testigo de cómo las Juventudes Sandinistas armaron la represión contra los estudiantes, la gente de a pie e incluso atacando a los periodistas cuando les robaban sus equipos. Desde entonces hemos enfrentado la represión de la policía y los paramilitares que han entrado a las tomas universitarias y a los barrios tirando bala, ejecutando a jóvenes, estudiantes, pero ahora también a niños y mujeres.

Las primeras movilizaciones concentraron el hartazgo de toda la gente de Nicaragua, donde la mayoría tiene que sobrevivir con 100 dólares al mes. Estas protestas llegan después de otras represiones a los jóvenes que se posicionaron en contra del gobierno cuando fue el incendio de la reserva Indio Maíz.

LID: A partir de que se instala la necesidad en gran parte del país de hacer tomas universitarias, tranques y barricadas en algunos lugares como Masaya, ¿cómo surge la organización de la población en el lugar donde te encuentras?

LG: Uno de los ataques más fuertes en el primer mes de protestas fue contra los estudiantes de la Universidad Politécnica de Nicaragua (UPOLI), varios amigos y conocidos fueron asesinados ahí. También había estudiantes resguardados en la Catedral de Managua, los antimotines los atrincheraron ahí, y ellos tenían sus nombres y números de teléfono apuntados en las manos porque en cualquier momento los podían asesinar.

Cuando vimos el nivel de represión que hubo contra los estudiantes decidimos organizamos. Los estudiantes llegaron hacer reuniones en mi casa. Empezamos organizando recolectas de medicamentos y llevándolos a zonas donde la represión era más fuerte, ya que en la mayoría de los hospitales siguen sin recibir a la población que se manifiesta. Yo me trasladé a lugares como San Miguel en Masaya junto con más jóvenes, ahí al principio era la única mujer.

El heroico pueblo de Monimbó se puso a la cabeza de la resistencia. Ha sido un pueblo aguerrido de gente humilde, trabajadora y de origen indígena. Monimbó no solo fue donde se dio el primer levantamiento popular de Masaya en contra de la dictadura somocista en los años 70, también ha sido un lugar emblemático e histórico por la resistencia indígena contra los españoles durante la Conquista.

Los tranques y barricadas fueron en primer instancia una expresión de solidaridad con Monimbó para defenderlo y evitar la entrada del ejército y los paramilitares a reprimir.

Después estuve en Diriomo, es un pueblo blanco le llaman la “Ciudad de los brujos”. Me tuve que mover porque la escalada de represión ha sido más dura, algunos de los muchachos que estaban conmigo los buscaron y ahora algunos de ellos están en coma. En Nindirí (lugar donde me encuentro) no hubo muertos porque los estudiantes de la UPOLI nos llamaron cuando las fuerzas represivas venían en camino. Esa noche entraron unas seis camionetas grandes, pero ya la gente estaba resguardada.

En Nindirí, como en varios departamentos de Masaya, decidimos también defendernos de la policía y los paramilitares que llegan encapuchados en camionetas grandes, vestidos de civil y van armados. Nosotros levantamos barricadas o trincheras en las principales avenidas para nuestra seguridad, fogatas, hacemos morteros o “niños” –como se les conoce aquí– son armas rusticas que fabricamos con tubos y dos libras de pólvora. Los “masayas” siempre hemos sido un pueblo de artesanos natos, ahora hacemos con nuestras manos las herramientas para defendernos.

LID: ¿Qué nos puedes comentar de la situación actual en estos lugares?

LG: La situación que se vive es horrible, todos los días estamos al acecho de la represión. Cuando los negocios se unen a las convocatorias de Paro Nacional, el gobierno y la policía toman represalias contra el pueblo; nos siguen a diario y tienen la orden de tirar a matar.

Cerca de mi casa hay varios muertos; la policía entró a una casa donde una familia resguardaba a los muchachos que se encontraban en las barricadas, al querer impedir que entraran por ellos los mataron. Entran a las casas para intimidar e interrogar a familias completas.

El gobierno ha girado ordenes de aprehensión para varios dirigentes estudiantiles, pero también existen amenazas y una persecución constante para los principales dirigentes de los tranques y de trincheras en las colonias. El pasado 26 de junio algunos sectores estudiantiles han denunciado la detención arbitraria de sus compañeros. El portal 100 Noticias señala en una reciente publicación que el Movimiento 19 de Abril en Masaya denunció las amenazas de muerte en su contra a tal punto que en redes sociales agentes del gobierno han puesto precio de 50 mil córdobas a sus cabezas.

En algunos lugares los parapolicías y paramilitares han entrado a los barrios, encapuchados y vestidos de civil. Las balas las tiran ellos, el amarillismo que se está propagando en los medios nacionales es porque pertenecen a los hijos de Daniel Ortega; Juan Carlos Ortega y Lauriano Ortega, ellos son los dueños de los canales 2, 4, 8, 13. El principal es el canal 6, tergiversan la información; si pasa algo en la ciudad lo dicen a favor del gobierno. Aquí no se respeta la libertad de expresión, ya no se puede salir con la bandera de Nicaragua porque nos tiran a matar.

LID: Al principio mencionaste que eras la única mujer dentro del grupo de jóvenes que empezaron a organizar la ayuda para los lugares de mayor represión. En redes sociales circulan vídeos de las mujeres echando a los militares de los barrios y colonias ¿Cuál es tu impresión sobre el rol de las mujeres en este proceso?

LG: Las mujeres hemos sido parte de la lucha desde el inicio, desde diferentes sectores nos venimos organizado. Estamos en las universidades, organizamos cacerolazos cuando hay ataques y es un medio para avisar a los lugares cercanos, hacemos de nuestras casas centros de distribución de comida o centros médicos para los heridos.

Cuando hay protestas las mujeres proporcionan agua en las calles para los estudiantes que están batallando en las trincheras contra los antimotines y la policía que tiran gases lacrimógenos. Pero algunas también nos encontramos en las barricadas y trincheras, ahí comemos y dormimos durante la semana.

LID: En tu caso, ¿cómo has vivido la represión del gobierno y que denuncia harías?

LG: Lo que los medios nacionales e internacionales no dicen que es prácticamente nos encontramos bajo un toque de queda a manos de los paramilitares. Desde las 21:00 horas ya no se puede circular en las calles; es mucho peor si eres estudiante, porque el gobierno lo considera un delito.

En Nicaragua llevan años reprimiendo; ahora los jóvenes mueren por las balas de Ortega, pero aquí te mueres de hambre por los bajos salarios o si vas a un hospital por atención médica, lo mismo te terminas muriendo porque hay desabasto de medicamentos y equipo médico.

Si te detienen por estar apoyando o simplemente en las calles te quitan el celular, si encuentran una foto o un vídeo de las protestas vas preso. Además, las fuerzas represivas andan con una lista de nombres de las personas que han ayudado en los tranques; uno por uno se los van llevando de sus casas, los desaparecen o los terminan asesinando. La gente documenta eso en las redes sociales. La población sabe que a algunos de ellos se los llevan a la cárcel del Chipote, ubicada en la Laguna de Tiscapa. A mi familia y a mí nos han amenazado.

El Chipote es un viejo complejo de calabozos que ha tomado “fama” internacional porque actualmente se han escuchando denuncias de tortura; los reos permanecen periodos prolongados de tiempo en aislamiento, sin acceso a derechos humanos y falta de cualquier aplicación de la ley para quienes ahí permanecen recluidos. El propio Daniel Ortega, estuvo recluido en esa prisión de la cual mantiene una cicatriz en su cara por la tortura recibida en sus calabozos durante la dictadura de Somoza.

LID: Mientras los trabajadores, estudiantes y la población resiste ante la represión, también hemos visto los vaivenes que ha tenido el “diálogo nacional” propuesto por la Alianza Cívica y las recomendaciones de organismos internacionales como la OEA y la Unión Europea que proponen las elecciones anticipadas para marzo ¿Qué piensas sobre esto?

LG: El diálogo es un circo. La iglesia lo implementó y se propuso de mediadora. En Nicaragua, aún estando en crisis, no es el pueblo el que toma decisiones sobre los que se sientan a “dialogar” con el gobierno. Son personas autodesignadas que nadie las eligió para estar ahí, y que están avalando este genocidio. Por un lado, “dialogan con el gobierno” y por otro quieren borrar las acciones que estamos llevando a cabo en otros lugares como en Masaya.

Opino que si estás en el diálogo –saliendo de ahí– tienes tu vida vendida. El problema es que el pueblo de Nicaragua no está siendo atendida en su reclamo principal: ese reclamo es que termine esta matanza.

La OEA y su representante, Luis Almagro, no tienen cara para estar hablando sobre la crisis que vivimos. Porque, ¿cómo va a venir a Nicaragua, sabiendo que nos están matando y proponiendo elecciones hasta marzo de 2019? ¿Cuánto tiempo más vamos a tener que soportar esta situación? ¿Cuántas muertes más va haber en ese tiempo? Quieren seguir matando a la gente.

LID: Tomando en cuenta esto último que nos comentas, ¿cuál consideras que es la salida para esta crisis en Nicaragua?

LG: La demanda general es que renuncie Ortega, pero la situación aquí es muy incierta. No sabemos qué va a pasar el día de mañana, el Movimiento 19 de abril somos todos los nicaragüenses y así hemos resistido, es decir, no hay liderazgos ni algún referente [político] que nos aglutine. A eso se le suma el hecho de que las personas que dicen estar representando al movimiento en el “diálogo nacional” realmente no hacen nada. Nosotros no nos podemos dejar matar y vamos a seguir resistiendo.


Durante los días recientes a esta entrevista, al menos 285 personas han sido asesinadas por el gobierno de Ortega-Murillo, 2.500 han resultado heridas, 156 desaparecidas y decenas de detenidos de manera arbitraria, según la información difundida por la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH).

Las muertes se han registrado en los departamentos de Managua con 145; Masaya con 35; León y la Región Autónoma Caribe Norte (RACN), con 20 cada uno; Estelí Matagalpa (15); Estelí (13); Chinandega (8), Jinotega (8), Carazo (5), Boaco (4), Chontales (3), Río San Juan (3), Granada (2), Madriz (2), Rivas (1) y Región Autónoma Caribe Sur (1). Las acciones de represión han mantenido un promedio de 4 personas muertas a diario y 130 por mes.

La entrevista fue interrumpida en su inicio por un ataque paramilitar. Queremos dedicar la misma, al niño Teyler Leonardo Lorillo Navarrete de apenas 15 meses de edad, asesinado por las fuerzas represivas. Nuestra solidaridad con su familia y el pueblo nicaragüense.

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