El lunes 29 el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, anunció el despido de 3,360 maestros que no presentaron la evaluación del desempeño docente, llamada evaluación punitiva por el magisterio disidente.

Sulem Estrada, maestra de secundaria Agrupación Magisterial Nuestra Clase y Pan y Rosas
Martes 1ro de marzo de 2016
Durante la presentación de los Resultados de la Evaluación 2015-2016, Nuño dio a conocer que los maestros notificados de despido por no presentarse a ninguna de las fases de la evaluación, serán cesados a partir de este 1 de marzo.
Sin embargo, los 3,360 maestros despedidos no expresan la gran mayoría de quienes no se evaluaron el año pasado. De los 150 mil 86 docentes y directivos que fueron convocados a evaluarse, se presentaron 134 mil 140, mientras que 15 mil 946 no lo hicieron.
Los 3,360 despidos anunciados corresponden a los 28 estados en donde la Secretaría de Educación Pública ya ha dado por concluido el proceso de esta primera evaluación, mientras que los 12 mil 586 maestros restantes que no se evaluaron pero que no serán despedidos, son de Oaxaca, Chiapas, Michoacán y Guerrero. Precisamente los estados en donde la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) concentra sus fuerzas.
A estos últimos, se les dará una “nueva oportunidad” para evaluarse en algún momento de aquí a junio y, según se denunció en la III Convención Nacional Magisterial del fin de semana pasado, se hará pasar como un beneficio resultado de las “buenas” gestiones de los traidores del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).
De esta manera, el gobierno de Peña Nieto avanza golpeando a los sectores en donde la resistencia magisterial es más débil, despidiendo a los maestros disidentes que se oponen a la evaluación y a la reforma educativa. Y mientras tanto cede parcialmente a la CNTE, aunque sin dejar de apretar, tratando de evitar una respuesta desfavorable por parte de los sectores de maestros más organizados.
En tanto los maestros de educación básica que sí se evaluaron pero que obtuvieron un resultado “insuficiente” (14,545), serán sometidos a una nueva evaluación en noviembre, y aquellos que obtuvieron un resultado “destacado” (8,153) serán premiados con un incremento salarial del 35 %, en una maniobra del gobierno para cooptar y dividir las filas magisteriales.
Pero aunque una de las consecuencias de la evaluación es la división entre maestros de primera (destacados), de segunda (buenos), de tercera (suficientes) y de cuarta (insuficientes), una realidad que golpea a todos es la liquidación de la plaza base y la imposición de la inestabilidad laboral.
Los despedidos exigen paro contundente
Durante el proceso de evaluación del año pasado, la dirección de la CNTE llamó a los maestros convocados a no subir evidencias y a no presentarse al examen. Se planteaba que la respuesta ante el primer despido sería el impulso del paro nacional. Miles de maestros, en consecuencia, decidieron no evaluarse.
Los despidos llegaron y es necesario que la CNTE se ponga a la altura del ataque.
Durante la III Convención Nacional Magisterial se escucharon los reclamos de maestros provenientes de Tlaxcala, Durango y Chiapas, en el sentido de impulsar el paro. Desde la mesa, sin embargo, los dirigentes respondían que no había condiciones y que no había que apresurarse. Fue necesaria una dura lucha política para que la Convención resolviera un periodo de consulta entre las bases para el impulso del paro, con el 15 y 26 de abril o el 1° de mayo como propuestas de fecha para iniciarlo, cuestión a definirse en la Asamblea Nacional Representativa Ampliada del próximo 12 de marzo.
Salir del aislamiento sumando fuerzas
Contrario a lo que opina la dirección de la CNTE en el sentido del “fracaso de la evaluación docente”, quienes integramos la agrupación magisterial Nuestra Clase consideramos que su avance se muestra no sólo con los despidos, sino en el hecho de que 90 por ciento de los convocados, ante el temor a perder su empleo, acudieron a evaluarse.
Si bien es cierto que la evaluación se ha implementado sin contar con el consenso de los maestros ni de amplios sectores de la sociedad, y si bien el peso de la CNTE en Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán ha frenado hasta ahora los despidos en esos estados, no podemos dejar de ver que el gobierno cuenta con todo el aparato estatal. Cuenta también con el consenso entre los partidos del Pacto por México y el respaldo de los empresarios y el imperialismo para imponerse. Y que su objetivo es quebrar la resistencia para aplacar de una vez por todas al magisterio combativo y avanzar sin estorbos con sus planes antiobreros.
Bajo las condiciones actuales, el peligro de la idea de que “vamos ganando” es que puede llevar al movimiento a pensar que solo falta un empujoncito y un poco más de resistencia para echar atrás la evaluación (y con ello la reforma), cuando no hay atisbo de que el gobierno piense detenerse.
Por eso opinamos que en este periodo de consulta con las bases hacia el 12 de marzo, la CNTE debe ponerse a la cabeza de llamar no solo al conjunto del magisterio, sino a las centrales que se reclaman opositoras (Unión Nacional de Trabajadores, Nueva Central de Trabajadores) a la movilización y la preparación del paro unificado, para evitar un paro aislado del magisterio en algunos estados que pueda ser derrotado. Y para forjar en las calles el Frente Único de Lucha que la propia CNTE viene impulsando aunque hasta ahora sólo por arriba, con los dirigentes sindicales que declaran su solidaridad pero no movilizan a sus bases.
Junto a ello, es necesario poner el capital político conquistado mediante el Diálogo por la Educación al servicio de defender al magisterio y ponerle un alto al ataque, en donde la CNTE convoque a los investigadores, padres de familia, estudiantes y todos los sectores que vienen participando en ese espacio, a impulsar una enorme campaña nacional e internacional y una gran movilización exigiendo la libertad inmediata de los maestros presos, alto a la represión y la reinstalación inmediata de los maestros despedidos.

Sulem Estrada, maestra de secundaria
Maestra de secundaria