Miranda de Ebro, importante ciudad industrial, es un ejemplo de cierres de empresas y la necesidad de una lucha unificada de la clase trabajadora.
David Medina @David_jacobino
Martes 6 de marzo de 2018

El anunciado cierre de la fábrica de Gamesa (133 trabajadores), se suma a una larga lista de cierres de empresas en la ciudad: Rottneros (Papelera de 350 trabajadores) o Montefibre que luego reabrió, pero con muchos menos empleos y en peores condiciones (De 275 a 170). El cierre que se prevé definitivo de la nuclear de Garoña (en la que gran parte de los trabajadores son mirandeses) fue otro golpe. En Renfe, antiguamente uno de los principales centros de trabajo de la ciudad, cada vez hay menos empleos. La ciudad cuenta con un polígono industrial, el de Ircio, que es los más grandes de Castilla y León, pero está casi vacío.
El descenso de la población va unido a esta desindustrialización, desde 2008 ha bajado en más de un 10% de casi 40.000 habitantes en 2008 a poco más de 35.000 actualmente. Las cifras de paro, como es evidente, no son mejores: un 12%, que ha llegado a ser de un 18%.
Todo esto se enmarca en la comunidad autónoma (Castilla y León) con mayor despoblación del Estado español. Esta comunidad, la más grande del estado, ha perdido desde 2008 125.000 habitantes, de una población total de 2,4millones, de la cual una gran parte se concentra en la provincia de Valladolid.
Este enorme problema, del que tanto Miranda de Ebro como la propia comunidad de Castilla y León no son más que un ejemplo, difícilmente se va a solucionar dando "todas las facilidades" del mundo a las empresas, como de hecho han hecho con Gamesa y que no ha servido de nada, ni tampoco esperando “aprovecharse” de la huida de empresas de Cataluña.
Esta situación está unida a la situación de precariedad que atraviesa la clase trabajadora, contra la que en Burgos ya se está reaccionando. Contra ella hace falta tomar medidas que antepongan el bienestar de nuestra clase sobre el beneficio empresarial.
La primer medida es rodear de solidaridad activa los conflictos obreros, dando todo nuestro apoyo, y tratando de coordinar las luchas con el resto de la comunidad como el movimiento estudiantil o el movimiento de mujeres, para transformarlos en luchas de todos. Exigir a todos los sindicatos que convoquen acciones de solidaridad y medidas de lucha activas.
A su vez, frente a las excusas de que las empresas tienen pérdidas debemos contestar con la exigencia de apertura de sus libros de cuentas y si aun así demuestran que han sido incapaces de mantener la empresa a flote, entonces la empresa debería ser expropiada por el estado y puesta bajo control de los trabajadores, los que tienen el mayor interés en mantenerla abierta, ya que su subsistencia, no sus beneficios, dependen de ello.
Desde la CRT planteamos éstas y otras medidas en un programa con el que creemos que se puede aunar las demandas de la clase trabajadora, que está empezando a retomar un camino de resistencia, como lo muestran las movilizaciones de los pensionistas o la [huelga general feminista del 8 http://www.izquierdadiario.es/Voces-de-Trabajadoras-en-defensa-del-8M?id_rubrique=2653] y finalmente los propios trabajadores de Gamesa, que empezaron el martes 5 una acampada a las puertas de la fabrica para impedir el cierre. Estos ejemplos, grandes y pequeños, muestran que hay capacidad de lucha y que si la clase trabajadora logra superar las trabas de la burocracia sindical y unifica al resto de sectores oprimidos asumiendo sus demandas tendrá la capacidad de conseguir todos sus objetivos.