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Despojo. Desplazados por ataque armado en Oaxaca siguen sin poder regresar a sus hogares

A casi un mes del ataque armado hacía tres comunidades del municipio de San Esteban Atlatlahuca, Oaxaca, los habitantes siguen desplazados. Colectivos organizan ayuda solidaria para la población afectada.

Miércoles 17 de noviembre de 2021

Mier y Terán, Ndoyonuyuji y Guerrero Grande, tres comunidades pertenecientes al municipio de San Esteban Atlatlahuca, en Oaxaca, fueron atacadas por un comando fuertemente armado de aproximadamente 70 personas el pasado 21 de octubre. El saldo fue de siete personas asesinadas y la quema de más de 25 casas. [1]

El ataque forzó el desplazamiento que —al momento en que escribimos la nota— alcanza a 90 familias; hasta la fecha no han podido regresar a sus hogares, algunas se encuentran alojados en la iglesia de Guerrero Grande. En llamada anónima, un poblador nos dice que la situación “ya no da para más, se tiene que enterar el mundo de lo que nos está pasando”. Desde hace décadas se han enfrentado a diferentes gobiernos que planean avanzar en el despojo del bosque y del agua.

El festín de capitalistas y caciques

Cintli Ortiz, indígena mixteco que recientemente estuvo con una de las comunidades afectadas, nos refiere que el conflicto está relacionado con la propiedad de la tierra y la tala clandestina. La comunidad vincula al edil municipal Rogelio Bautista Barrios con personas que han estado presionando a los habitantes para que vendan su tierra, los cuales se han negado rotundamente.

El conflicto agrario no es nuevo y ha ocasionado fuertes divisiones entre las comunidades aledañas. La ruptura del sentimiento de comunidad es un proceso que avanza trágicamente conforme se agravan los mecanismos de acumulación de capital en México, en donde se entrecruzan los poderosos intereses de la industria extractiva, grupos del narcotráfico y autoridades en turno, quienes lanzan múltiples ofensivas para despojar a las comunidades de la propiedad de la tierra que a su paso azuzan conflictos previamente existentes.

Los recursos que se juegan en la región no son poca cosa. El bosque, a 3,600 metros de altura, rodea a San Esteban Atatlahuca denominado en náhuatl "Tierra colorada entre dos ríos". Se ubica en la mixteca alta oaxaqueña, es una de las regiones a nivel mundial que concentra la mayor variedad de hongos, pues la humedad de los encinos, pinos y oyameles de cientos de años, permite la reproducción de más de 120 variedades de hongos de entre los que se encuentra el hongo aguacate uno de los más característicos del lugar, que por cierto se encuentra en peligro de extinción.

La región no sólo está plagada de hongos, sino de uno de los elementos más codiciados y peleados en los últimos tiempos: el agua. Uno de los ríos nacientes más importantes de la región es el Mixteco que se une a otro importantísimo, El Atoyac, en el estado Puebla. Asimismo, surge el Río Verde con menor caudal pero no menos importante para las personas que habitamos el planeta.

Tanto las miles de hectáreas de flora y fauna como el líquido vital han sido acechados desde la década de los ‘40, cuando empresarios comenzaron a poner atención a lo “productivo” del bosque, construyendo aserraderos. Enseguida las y los pobladores mixtecos fomentaron la organización y defensa de los recursos naturales.

De esos años para acá el bosque ha sido defendido, algunos aserraderos han sido cerrados por la presión organizada, otros han cambiado de forma a “comunitarios” pero según los habitantes esa figura fue el envoltorio para que las ganancias quedaran en manos del expresidente municipal Heriberto Nicanor Alvarado Galindo.

A raíz de emprender la conservación y recuperación de los bosques en 2006 fueron encarceladas 2 personas, no sin antes recibir amenazas y hostigamiento por parte de quienes ven en el bosque jugosas ganancias. Actualmente también se suma la desaparición de Irma Galindo Barrios, defensora del bosque, quien fue vista por ultima vez el 27 de octubre en Mier y Terán.

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A lo largo de los años, autoridades municipales ha dividido a la comunidad. A algunos los han comprado por unos pesos, han dicho que aumentarán los empleos con un proyecto ecoturístico impulsado por su comisariado (que denuncian como negocio familiar), sin embargo, las y los defensores del bosque han seguido firmes en su decisión: urge la conservación del bosque y el cuidado de los ríos.

Dada la dramática situación del municipio después del ataque armado, diversos colectivos empiezan a sumar acopio para apoyar a las familias desplazadas. Entre ellos están Manos Creativas AAPPI AC, así como Personas unidas con identidad indígena AC.