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#SUCESIÓNUNAM. Después de la consulta, ¿qué UNAM queremos los estudiantes, trabajadores y académicos?

Tras tres días de consulta en diversas facultades y escuelas de la UNAM, desarrollamos las principales reivindicaciones plasmadas por los más de 5 mil estudiantes, trabajadores y académicos que participaron en ella. También proponemos medidas para avanzar contra la antidemocracia en la universidad, cuyo amplio rechazo destacó en la consulta.

Yara Villaseñor

Yara Villaseñor Socióloga y latinoamericanista - Integrante del MTS - @konvulsa

Viernes 30 de octubre de 2015

Del 13 al 15 de octubre varios estudiantes organizados impulsaron una consulta junto con el colectivo Red de Redes y la Juventud del Movimiento de los Trabajadores Socialistas (MTS). El objetivo fue dialogar con amplios sectores de la comunidad estudiantil, trabajadora y académica en torno al proceso de sucesión del rector y la nula incidencia que tenemos, en particular los estudiantes, en las decisiones sobre gestión y administración de nuestra casa de estudios.

Uno de los temas fue la exclusión de la mayoría estudiantil, trabajadora y académica en la decisión sobre quién ocupará la Rectoría, una figura política central en la universidad, y que se replica en el resto de los órganos de gobierno como los Consejos Universitarios y Técnicos o la propia Junta de Gobierno.

Frente a esto, las preguntas de la consulta plantearon la necesidad de construir mecanismos para avanzar en la democratización de la UNAM, proponiendo el voto universal para elegir al rector y la conformación de un gobierno tripartito de académicos, trabajadores y con mayoría estudiantil que pueda expresar el sentir de la comunidad y pelear realmente en defensa de la universidad y por las demandas de la comunidad.

Desarrollamos a continuación elementos de análisis sobre los resultados arrojados por la consulta y, al final de esta nota, los resultados y sus respectivas gráficas de pastel.

La antidemocracia universitaria

Mientras en la UNAM se estima que hay aproximadamente 342 mil estudiantes, 38 mil académicos y 28 mil trabajadores, la elección de una de sus principales figuras de gobierno –el rector– es decidida por la Junta de Gobierno, conformada por 15 notables, que dicen estar abiertos a escuchar las opiniones y propuestas de la comunidad, pero que deciden y operan en la oscuridad y sin rendir cuentas a nadie.

El rector se erige como el jefe nato de la universidad, pero éste carece de justificación académica y administrativa. Es una figura política medieval y reaccionaria: a lo largo de la historia los rectores se han subordinado a los planes de los gobiernos de turno y las grandes empresas nacionales y trasnacionales.

Los miembros de la Junta de Gobierno son designados por el Consejo Universitario y en ocasiones por ellos mismos. Es cínico y falso el discurso donde se presenta a la UNAM como una institución con órganos democráticos y representativos. En realidad, tiene un modelo que permite perpetuar los grupos de poder que defienden intereses ajenos a la comunidad universitaria. Por ejemplo, el rector tiene derecho a vetar los acuerdos de todos los Consejos Técnicos.

El modelo virreinal de la UNAM es contrario y no permite que la comunidad universitaria pueda elegir mediante voto universal y secreto a los directores de las escuelas, colegios, facultades e institutos, mucho menos al rector.

En la designación de directores, el rector propone una terna de candidatos a la Junta de Gobierno, para que ésta elija a uno. Para ellos, sólo un selecto grupo de “notables” pueden decidir “el mejor rumbo de la universidad”. Para nosotros, somos los que le damos vida día con día a la universidad los que mejor conocemos sus carencias y los que sufrimos a diario las consecuencias del proceso de privatización de la educación pública.

El sistema de gobierno está sustentado en la Ley Orgánica de la UNAM, una de las más antiguas del país con setenta y cinco años de antigüedad. Ésta garantiza que las decisiones del rector y la Junta de Gobierno y el inquisidor Tribunal Universitario sean incuestionables, perpetuando la antidemocracia y la exclusión de estudiantes, trabajadores y académicos en la toma de decisiones, y garantizan que se impongan los planes mandatados por el gobierno y las instituciones de esta “democracia asesina”.

Que los trabajadores, académicos y estudiantes decidan

Si bien el voto universal para elegir a las autoridades universitarias sería un paso adelante en la democratización de la UNAM, esto no resolvería, en sí mismo, que los tres sectores fundamentales en la composición de la Universidad tengan injerencia en el conjunto de las decisiones.

Esto debido a que el problema central es que la estructura de gobierno universitaria deja fuera de la toma de decisiones a cientos de miles de estudiantes, trabajadores y académicos. Ejemplo de esto son las consejerías técnicas y universitarias, que son elegidas a través del voto, pero que, al volverse instancias unipersonales o trampolines políticos, en la mayoría de los casos no denuncian la privatización, la antidemocracia y ligarse a los trabajadores y académicos.

A la par de pelear por poner las Consejerías al servicio de las necesidades de la base estudiantil, hay que denunciar al antidemocrático régimen universitario de conjunto y levantar la perspectiva de luchar por un gobierno tripartito, conformado por trabajadores, académicos y con mayoría estudiantil.

Para imponer el voto universal, consejerías representativas y combativas y un gobierno tripartito con mayoría estudiantil hace falta desarrollar con todo la autoorganización y movilización de los tres sectores, principalmente del estudiantado que es la gran mayoría de la comunidad universitaria, con independencia de las autoridades.

Poner la universidad al servicio de la clase trabajadora y el pueblo pobre

Un gobierno tripartito con mayoría estudiantil, que represente los intereses de los estudiantes, los trabajadores y los académicos, y que luche por el acceso a la universidad de los hijos de los trabajadores y campesinos, tendría que luchar por que se destine el 10 % del PIB a la educación, basado en el no pago de la deuda externa y en impuestos progresivos a las grandes fortunas de los empresarios capitalistas. Tendría que pelear por el acceso irrestricto a nivel superior y media superior, mediante la construcción de nuevos planteles y la contratación de personal docente y administrativo basificado en los sindicatos universitarios. También tendría que pelear por medidas efectivas contra el acoso sexual y laboral, y por la educación gratuita –con comedores subsidiados, dormitorios estudiantiles, material didáctico gratuito y mayores becas.

No obstante, la lucha contra la privatización y en defensa de la educación pública y gratuita no puede triunfar si se da sólo dentro de la universidad. Es necesario que junto a los trabajadores de la educación y estudiantes, se movilice el magisterio, los grandes sindicatos democráticos del país y el conjunto de la clase obrera y el pueblo. Las universidades son el lugar por excelencia donde la burguesía forma a sus cuadros y donde reproduce la idea de que un mundo de explotados y explotadores es el único posible. Cuestionar esto pasa por defender un proyecto de universidad que esté al servicio de las necesidades del pueblo pobre y trabajador.

¿Inseguridad o criminalización?

El tema de la seguridad es sin duda una preocupación latente en los estudiantes. El clima de violencia generalizada que se ha desatado en el país luego de varios años de “guerra contra el narco” y de la salida del ejército a las calles en distintos estados, ha impactado también en los alrededores e incluso al interior de las escuelas. Resaltan como hechos violentos los realizados por grupos porriles –financiados por la rectoría y los partidos políticos– que atacan planteles, mayoritariamente de bachillerato, incendiando cubículos estudiantiles, golpeando y ocasionando graves heridas que han derivado hasta en muertes de estudiantes.

Las autoridades de la UNAM constantemente implementan medidas policiacas y de control que incluyen policías en las entradas, cámaras –que se ha documentado que son utilizadas para vigilar al movimiento estudiantil– o credencialización que busca impedir la entrada a los campus de “personas ajenas” a éstos.

Este tipo de medidas deben desaparecer, ya que buscan y permiten el control y la criminalización de la juventud y se ocupan para perseguir y sancionar al movimiento estudiantil.

Organización estudiantil permanente, democrática y representativa

Una de las conclusiones después del movimiento de Ayotzinapa es la necesidad de construir instancias permanentes de organización estudiantil, basadas en formas democráticas desde las bases, que permitan superar las coyunturas y responder en momentos donde no hay ascenso ni autoorganización masiva –como las asambleas por Ayotzinapa.

Los y las estudiantes carecemos de organización que nos permita hacer frente a la ofensiva del gobierno federal contra la educación, la criminalización de la juventud y la influencia de los planes de los partidos del régimen en la vida universitaria. Ya que las Consejerías Técnicas y Universitarias están generalmente desligadas de la base y los espacios asamblearios que se desarrollan fundamentalmente cuando hay lucha, el resto del tiempo agrupan solamente a sectores de vanguardia organizada (activistas, militantes). Por eso hace falta construir espacios de organización democrática y permanente, que permitan que todos los estudiantes puedan expresar sus necesidades y que sirvan como herramientas para la lucha.

Para responder a estas necesidades, la organización estudiantil democrática y permanente debe estar en constante comunicación con trabajadores y académicos, así como con otras universidades; debe ser independiente de las autoridades universitarias y realmente representativa, con delegados por escuela, colegio o carrera, que sean rotativos, con mandato de base y revocables.

Organízate contra la imposición

Desde la Juventud del Movimiento de los Trabajadores Socialistas convocamos a los estudiantes a discutir los resultados de la consulta y que éstos sirvan como piso mínimo en la construcción de un pliego petitorio y la construcción de espacios para la creación de una organización estudiantil. Invitamos a los estudiantes, profesores, académicos, investigadores, egresados y a la población a marchar este 18 de noviembre a las 14 hrs de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales a Rectoría, para exigir democratización de la Universidad, por la defensa de la educación pública y gratuita y no permitir la imposición de un nuevo rector.

Gráficas de la encuesta

¿Cuáles consideras que son las necesidades más apremiantes en la Universidad y en tu Facultad?