En la madrugada del martes, un dispositivo de cientos de Mossos d’Esquadra, la policía autonómica catalana, ha irrumpido en centros sociales y ateneos, lugares de reunión de jóvenes anarquistas. La operación policial se está llevando a cabo entre los propios Mossos en coordinación con la Policía Nacional española. Hasta el momento se contabilizan 14 detenciones, la mayoría en Catalunya. En Madrid se ha producido una detención y no se descartan que a lo largo del día aumenten.
Ivan Vela @Ivan_Borvba
Miércoles 17 de diciembre de 2014
Foto: @vdeverdadnews
La operación iniciada esta madrugada en Catalunya y Madrid está impulsada por el juez de la Audiencia Nacional Javier Gómez y catalogada como “Operación Pandora”.
Este golpe policial contra el movimiento anarquista se produce pocas horas después de que el gobierno de Mariano Rajoy aprobara entre protestas la desgraciadamente famosa “Ley Mordaza”. Más de 450 agentes de la brigada móvil de los Mossos d’Esquadra se han desplegado para evitar posibles altercados durante los registros.
Las últimas horas de noche han servido para que las fuerzas represivas irrumpieran en la carismática casa okupa de “Kasa de la Muntanya” (Casa de la Montaña). Es en este mítico emplazamiento de la resistencia anarquista y okupa de la capital catalana donde se está llevando a cabo el grueso de la operación y donde se encuentran retenidas una veintena de personas. No obstante se están produciendo otras detenciones y registros en el Ateneo Libertario de Sant Andreu, otra casa okupada en el barrio de Poble Sec y en poblaciones aledañas a la capital catalana como Manresa y Sabadell. También en Madrid se ha producido una detención y un registro en un domicilio particular.
Durante las primeras horas de la mañana se han producido los primeros actos de solidaridad. Un centenar de jóvenes han cortado la transitada vía barcelonesa “Travessera de D’alt”, y se esperan organizando manifestaciones y concentraciones para las próximas horas.
El Estado Español vuelve a girar, como es habitual, su arsenal represivo contra los jóvenes luchadores y organizados. Para ello se escuda en la opaca legalidad española. El juez Javier Gómez no ha dudado en decretar “secreto de causa”. Esta “herramienta” permite esconder tanto a los detenidos como a la opinión público los motivos exactos de la detención.
En los últimos años las fuerzas represivas del Estado han trabajado de forma dura y contundente contra los luchadores que enfrentan las medidas económicas y políticas del gobierno de Mariano Rajoy. Los luchadores son la caja de Pandora que el Estado Español no quiere que se abra. Atacó con contundencia al joven Alfon de Madrid, detenido bajo montaje policial en la última huelga general, o a Carlos Cano, condenado a prisión por participar en unos piquetes en otra huelga general.
Especial mención se merece la actuación de los medios de comunicación. Como es habitual y nada sorprendente, ante este nuevo ataque policial a instancias de las altas esferas del Estado contra los luchadores, los medios de comunicación no se han demorado en acuñar términos como “banda terrorista” o “terrorismo anarquista”. La prensa de alcance nacional vuelve a cerrar filas en defensa de la oscura y ambigua justicia española, que golpea con fuerza a los jóvenes y trabajadores de izquierda, pero tiene absoluta sintonía con corruptos y grupos de extrema derecha.