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Red Internacional
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URBANIZACIÓN ECOCIDA. Devastación en el cerro de Topo Chico

En los últimos días ha circulado en la red un vídeo donde sale una pequeña niña que llora mientras observa cómo una máquina destruye el área ecológica del Cerro del Topo Chico. 

Martes 17 de enero de 2017

 
El video forma parte de las denuncias virales que ha publicado el Grupo Ecológico Mariposas Azules para dar a conocer a la población mexicana y a las autoridades sobre la destrucción del área ecológica del Topo Chico, en donde este grupo ha trabajado por más de 4 años. El Cerro, que está en el municipio de General Escobedo, Nuevo León, alberga a más de 50 especies de mariposas, a la víbora de cascabel diamantada y a muchas otras especies tanto de la fauna como de la flora regional. 
 
Las máquinas están contratadas para destruir aproximadamente 32 mil metros cuadrados, denuncia el Grupo Ecológico Mariposas Azules mientras que al mismo tiempo preguntan a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa):
¿Quién dio los permisos de uso de cambio de suelo? y acusan: ¡Las leyes medioambientales no se están cumpliendo! 
 
En la época del “¿Ustedes qué hubieran hecho?”, las denuncias de las Mariposas Azules dan a entender que las autoridades procedieron sin tomar en cuenta la opinión de la población y presumiblemente tampoco de los grupos ecológicos, violando así las leyes medioambientales que son relativamente nuevas en México. 
 
Las clases dominantes han decidido que la naturaleza no les sirve. Cada vez son más las áreas verdes que se destruyen para la construcción de edificios de los cuales se puede obtener una remuneración económica: oficinas, plazas, etcétera; dando a entender que como la naturaleza no deja pues no hay espacio para ella. 
 
La historia del Topo Chico revela una realidad que se ha vivido a lo largo del país, la destrucción de áreas verdes se lleva a cabo deliberadamente y, como Mariposas Azules lo denuncia, sin aviso ni respuesta ni consideración a la ciudadanía. Los vídeos que se han difundido son la demostración de cómo la toma de decisiones de este tipo afecta principalmente a la población quienes, en este caso, han perdido un centro de recreación, pero en otros casos también pierden sus casas, sus trabajos, su siembra o sus recursos como es el caso de la llegada de la planta automotriz Audi a Puebla.

En el caso de Topo Chico, la voracidad empresarial llevó a que los empresarios que hoy se enriquecen con la venta de la bebida de agua mineral Topo Chico, se apropiaran, a comienzos del siglo XX de los manantiales de agua termal que afloran en este cerro de roca caliza y cerraran el acceso público a estas aguas de propiedades curativas.

Hoy en día, las constructoras de viviendas han llegado a las faldas de este cerro milenario y desmontan impunemente la zonas de reserva ecológica para la construcción de fraccionamientos, a eso obedece el desmonte en la zona de trabajo de mariposas Azules, avanzando el negocio de la urbanización a costa de los nichos ecológicos.
 
La destrucción de las áreas verdes son una violación a nuestros derechos, apoyemos denuncias como las del Grupo Mariposas Azules.