Cada 26 de junio se conmemora el Día Internacional de la Preservación de los Bosques Tropicales.

La Izquierda Diario México @LaIzqDiarioMX
Martes 26 de junio de 2018
Este 26 de junio se conmemora el Día Internacional de la Preservación de los Bosques Tropicales, instaurado desde el año 1999 por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la Organización Mundial de Conservación (WWF), y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). A los bosques tropicales también se les conoce como selva húmeda o selva alta perennifolia. México posee 31 millones de hectáreas de bosques tropicales y ocupa el número 11 a nivel mundial por diversidad de bosques y selvas.
De acuerdo con el PNUMA los bosques tropicales albergan la mayor riqueza de biodiversidad del mundo, y a pesar de cubrir sólo entre el 6% y 7% de la superficie mundial, se encuentran en ellos más del 60% de las especies totales de seres vivos. Los bosques cumplen con algunas funciones y beneficios de vital importancia: estabilización climática y atmosférica, reguladoras fundamentales del ciclo hídrico, regulación hídrica en cuencas y aminoramiento de inundaciones y deslaves, protección de suelos y control de sedimentación, entre otros. Según el PNUMA, se estima que su deforestación contribuye aproximadamente del 25 al 33 por ciento de las emisiones globales de dióxido de carbono.
La explotación forestal, deforestación y uso de suelo para la agricultura industrial y ganadería han puesto en riesgo muchos de los bosques en el mundo.
Esta explotación desmedida sólo puede ser explicada a partir de las grandes ganancias que un puñado de capitalistas obtienen como resultado, y cuyos intereses se imponen sobre el de la mayoría de la clase trabajadora en su derecho a un medio ambiente sano, de los pueblos indígenas, cuyos territorios, identidad y sustento de la vida se encuentra de los bosques, y de los campesinos, cuyos productos no pueden competir con los de la gran agricultura industrial, que impone el monocultivo y para ello necesita deforestar enormes hectáreas de bosques.
Este sistema capitalista que pretende imponer al ser humano sobre la naturaleza, se basa en el despojo de los pueblos y explotación desmedida de bienes naturales cuyo fin es la acumulación de la ganancia.
Es necesaria una nueva relación entre ser humano y naturaleza, no de dominación, donde lo que se obtenga de ella se haga con el menor impacto nocivo posible y en beneficio de satisfacer las necesidades básicas del pueblo trabajador, de campesinos e indígenas, y no de la ganancia. Pero esto no será posible en el actual sistema.