La necesidad de protección de la biodiversidad ante la crisis ambiental generada por el capitalismo.
Miércoles 4 de octubre de 2017

La fecha adquirió auge a partir de 1980 cuando Karol Wojtyła (Juan Pablo II) -un encubridor de pedófilos entre otras perlas- nombró a San Francisco de Asís patrono de los animales y los ecologistas.
En 1929 fue declarado oficialmente “Día Mundial de los Animales” por iniciativa de la Organización Mundial de Protección Animal el 4 de octubre (otras fuentes hablan de 1931).
Siglos antes del establecimiento de la fecha por parte de Karol Wojtyla ya se realizaban las festividades de San Francisco de Asís en diversas partes de Europa ya que fue canonizado en 1228 en conmemoración de su fecha luctuosa (la cual fue el 3 y no el 4 de octubre de 1226).
Ecologismo y anticapitalismo en defensa de los animales
Independientemente de la existencia de una fecha para honrar a la vida animal, debemos ser conscientes de la importancia que los mismos tienen en la vida humana, son fuente de incondicional compañía, nos dotan de abrigo y alimentos, han colaborado en muchísimas tareas de utilidad para la humanidad desde labores de rescate hasta investigación científica y estuvieron desde antes que nuestra especie en el planeta, debemos cuidarlos.
Desde nuestra perspectiva dicha fecha también debe tener un contenido profundamente ecologista y anticapitalista ya que las especies animales están desapareciendo por causa de la actividad humana irracional.
Es decir, la destrucción del hábitat, ya sea por contaminación de los ecosistemas o por destrucción de los mismos a causa de la expansión de la actividad agrícola, ganadera, acuícola o habitacional, se le suman la cacería furtiva para satisfacer la demanda de especies por parte del mercado negro y la pérdida de especies nativas por hibridación o por desplazamiento por competencia con especies invasoras o introducidas también por la actividad humana ya sea accidental o planificada.
Si existiera racionalidad en las actividades humanas no tendríamos que lamentar que se estén perdiendo especies a un ritmo mayor que en las últimas dos eras de extinciones masivas del Triásico-Jurásico y del Cretácico-Terciario de hace millones de años por causas meteorológicas catastróficas.
Las actividades que tienen más impacto en la destrucción del planeta y por ende de especies animales y vegetales son las relacionadas por la industria voraz e irracional en manos de los grandes magnates dueños del mundo, los empresarios, los constructores de megaproyectos y ecocidios.
Urge cultivar el respeto por la diversidad biológica, generar procesos productivos cada vez más limpios y amables con el ecosistema, educar a las nuevas generaciones en el uso racional y sustentable de recursos naturales así como luchar contra el mayor enemigo que tiene la naturaleza, la burguesía, dueña de más del 90% de la superficie terrestre y marítima que con sus prácticas extraccionistas está haciendo agonizar a nuestro planeta, provocando la mayor extinción masiva de todas las eras geológica y un desequilibrio ecológico sin precedentes.
Sólo poniendo los medios de producción en manos de la clase trabajadora y permitiendo que ésta gestione sus recursos haciendo uso uso racional de la naturaleza es como podremos devolverle la salud a nuestro querido planeta, tenemos que caminar hacia esa dirección.
P.D.
El planeta semidestruído exige el fin de la burguesía para poder renacer.
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