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Red Internacional
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Portuarios. Días decisivos se viven en el Paro Portuario de Valparaíso

El Gobierno de Piñera entró a la negociación jugando a dos bandas: por un lado provocaba a los trabajadores con marinos, carabineros, amenazas y protegiendo los intereses de la empresa, y por el otro se sentaba a dialogar y negociar una salida al conflicto

Ricardo Trabajador portuario eventual despedido

Jueves 29 de noviembre de 2018

Una provocación del Gobierno

Finalizando el turno tarde del paro del pasado día martes, marinos de la Armada se acercaron hasta el campamento de los portuarios en el Muelle Prat a manifestarles que, por orden del Ministerio del Interior, debían desalojar hasta máximo las 08:30 del día miércoles. Este hecho fue visto como una incitación a la violencia de parte del Gobierno, y fue respondida por una extendida convocatoria de los propios trabajadores a presentarse a primera hora a defender la lucha. Lo cierto es que durante todo el día efectivos de fuerzas especiales, tanto de marinos como de Carabineros se pasearon por la entrada del puerto, exigiendo documentos a las personas y custodiando la entrada de trabajadores contratados a TPS a hacer movimientos de containers. Sin caer en la provocación, los trabajadores respondieron con su presencia durante toda la jornada, al mismo tiempo que se producían manifestaciones de apoyo estudiantil por diversos lugares de la ciudad.

Y una mesa de diálogo

Al mismo tiempo, en Santiago, la Ministra de Transportes Gloria Hutt y el asesor laboral del Ministerio del Trabajo, Mario Livingstone, se reunían con voceros de los sindicatos movilizados para prometerles interceder entre ellos y las empresas.

La propia Ministra emitió una carta donde expresa que, “Respecto de TCVAL, procuraremos que dé una respuesta definitiva mañana a las 13:00”, al tiempo de velar por el cumplimiento de eventuales acuerdos; y respecto de TPS “conformar el día 30 de Noviembre de 2018 una Mesa de Trabajo entre los trabajadores y los ejecutivos que ésta designe, informando a más tardar a las 18:00 los resultados de éstas gestiones”.

En un Comunicado de los Portuarios Movilizados de Valparaíso, aclaran que “seguiremos en paralización y no atenderemos ningún buque”, considerando que las empresas aún no han respondido nada.

Porqué entra a negociar el Gobierno

El Gobierno de Piñera no podía permitirse otra crisis. El paro portuario en Valparaíso ya cuenta con el apoyo decidido de la Unión Portuaria, con infinidad de muestras de solidaridad de otros sindicatos y organizaciones sociales y estudiantiles, al tiempo que la organización internacional de sindicatos portuarios IDC ya había comunicado que ni en Europa ni EEUU se recibirían naves provenientes de Valparaíso. Además, es una lucha que inició directamente por las condiciones económicas y la baja transferencia de carga en los terminales, y que ya dio el salto enorme de desautorizar completamente a su directiva sindical traidora. Hasta ahora, la gran perdedora viene siendo la ultraderechista familia Von Appen, que está forzada a reconocer y sentarse a negociar con trabajadores en lucha, mientras ve caer a su guardián entre los trabajadores.

Las movilizaciones por el asesinato de Camilo Catrillanca, la crisis en Carabineros por este crimen y su brutalidad cotidiana, la escandalosa crisis en el Ejército por corrupción, la caída de todos los indicadores económicos en el marco de un profundo descrédito a todas las instituciones del régimen, están golpeando al Gobierno por todos los flancos. Una movilización generalizada de un sector estratégico de la economía tendría un impacto aún más profundo que los paros nacionales del 2013 y 2014. La única ayuda que recibe Piñera en este momento es la completa impotencia de la “oposición” en el Parlamento, tanto de la ex Nueva Mayoría como del Frente Amplio, quienes se oponen decididamente a dar una lucha en las calles.

El futuro de los portuarios de Valparaíso

Los trabajadores en lucha tienen completamente claro que ésta movilización la levantaron y la han mantenido en alto ellos mismos. La caída de la directiva encabezada por Roberto Rojas, histórico dirigente sindical y defensor de la familia Von Appen, que se opuso desde un inicio a esta movilización, es vista como la única garantía de que todos los logros puedan mantenerse y profundizarse, al tiempo de comenzar a desarrollar la vida sindical, el debate abierto y lograr la adhesión a la Unión Portuaria, al tiempo de seguir luchando por el cumplimiento de otras demandas laborales. Esta discusión abierta entre los portuarios de Valparaíso nos muestran el precio que tienen que pagar los empresarios por mantener sus ganancias, apostando todo por disciplinar a los sindicatos con dirigentes comprados, y la vía que pueden recorrer las diversas luchas que se comienzan a levantar, donde se han puesto al frente las mujeres y la juventud empobrecida y enrabiada, que tiene que salir a pelear todos los días por el pan de su familia sin tener un ingreso diario asegurado, cansada de los abusos y decidida a tomar su destino en sus propias manos.