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Red Internacional
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Política. Dicho y hecho ¡el veto va!: corte de los suministros básicos es una realidad en plena pandemia

Durante la jornada de hoy, el gobierno ingresó el veto presidencial para detener el proyecto de ley que prohibía el corte de los suministros básicos, demostrando una vez más que los intereses que protege no están con las familias trabajadoras si no que con los empresarios.

Jueves 9 de julio de 2020

Hace un par de días fue aprobado por la iniciativa parlamentaria sin el respaldo del ejecutivo, desde entonces el gobierno venía anunciando que utilizara el veto presidencial para detener el proyecto que suspendía el corte de los suministro básicos de agua y luz , que también incluía acceso gratuito al 60% de los hogares más pobres del sistema escolar. Además ingresó el mismo veto a la Ley de Protección de la Niñez.

Alfredo Moreno, Ministro de Obras Públicas afirmó que las modificaciones al proyecto no cambiarían los beneficios prometidos, “Lo importante es modificar una parte del proyecto, de manera tal que esto tenga una consistencia con el estado de derecho”, argumentó

Sin embargo por las modificaciones anunciadas y el historial de los personeros del gobierno, que tienen en sus manos la mercantilización de las necesidades básicas y la precarización de la vida de las familias trabajadoras, es impensable creer que el gobierno quiera imponer el veto a un proyecto sin modificar lo sustancial, que es - en este caso- el cese del cobro de los suministros básicos.

Es claro, que este veto presidencial tiene el objetivo de asegurar las ganancias de las principales compañías de agua, luz y comunicaciones como Enel o Aguas Andinas. Una de las indicaciones del veto es que aquellos que consuman más de 15 metros cúbicos de agua no podrán postergar el pago de la deuda, aunque aseguran que no sufrirán cortes.

Este veto cae en un momento en el que el gobierno se prepara para tiempos más convulsos, golpeando con medidas precarizadoras a las familias trabajadoras y armándose con represión para contener el descontento, producto del hambre, los despidos y el deterioro de la salud pública.

Para enfrentar la catástrofe que se ha desatado por los estragos económicos de la pandemia es importante que las y los trabajadores, con la juventud, las mujeres y el resto de los sectores oprimidos se organicen en contra de la miseria a la que el gobierno de Sebastián Piñera arroja a miles, como lo está haciendo el Comité de Emergencia y Resguardo de Antofagasta y el Comité de Higiene y Seguridad del Barros Luco, que bajo la consigna “Salud, Pan y Trabajo” exigen a la CUT que llame a un paro nacional y que de una vez por todas rompa la tregua con el gobierno, para luchar por el fin de los despidos y salario de emergencia de $500.00, para terminar con el hambre que azota a las familias trabajadoras.