Reformas estructurales y derechos democráticos a consulta popular entre las principales propuestas del líder del Morena. Conciliación y consenso entre los poderosos y las mayorías, respeto a legalidad actual y transformación pacífica son los conceptos que cimentan su discurso.

La Izquierda Diario México @LaIzqDiarioMX
Jueves 22 de marzo de 2018

1. Carlos Marín fungió como moderador en la entrevista colectiva realizada por Carlos Puig, Jesús Silva-Herzog, Héctor Aguilar Camín, Juan Pablo Becerra Costa y Azucena Uresti a Andrés Manuel López Obrador, candidato presidencial de la coalición “Juntos haremos historia” –integrada por el Morena, el Partido Encuentro Social y el Partido del Trabajo.
2. Qué va a hacer López Obrador con las reformas energética y educativa si llega a la presidencia estuvieron entre las primeras interrogantes. Revisión de los más de 90 contratos y consulta popular de ambas reformas fueron las propuestas del líder tabasqueño. “Legalidad sin corrupción, contratos manchados de corrupción no los vamos a aceptar. Vamos a resolver diferencias en el marco de la legalidad, sin manotazos. Pero no queremos otra sorpresa como Odebretch”, respondió.
3. Una pregunta difícil: cómo conciliar la posición de Alfonso Romo -uno de los más prominentes jefes de la campaña de AMLO- que promete a los empresarios que van a respetar los contratos y la de Paco Ignacio Taibo II, quien sostiene que se va a echar atrás la reforma energética. “Somos un movimiento amplio, se puede conciliar” afirmó López Obrador. Así trató de relativizar las diferencias que hay entre algunos de sus simpatizantes. Y ante la pregunta de si se propone echar atrás la reforma constitucional en materia energética de uno de los periodistas, escandalizado, el candidato planteó “Por la vía legal iniciamos proceso de modificación de las leyes si no beneficia al pueblo mexicano. Luego de un debate.”
4. Carlos Marín, fiel defensor del gobierno de Peña Nieto, inquirió si le va a devolver la rectoría de la educación en el estado a “una facción” del sindicato de maestros en Oaxaca, en referencia a la CNTE. “Vamos a cancelar la mal llamada reforma educativa porque es mejor en estos casos la claridad. Vamos a elaborar conjuntamente con maestros y padres de familia un plan educativo para mejorar la calidad de la educación sin perjudicar derechos laborales de los maestros.” señaló AMLO. Marín afirmó que no se puede consultar a los maestros porque “están reprobados”, mientras reivindicaba que los altos funcionarios ganen 200 mil pesos por mes.
5. Los entrevistadores, todos intelectuales y periodistas oficialistas y las caras principales del canal Milenio-TV, cuestionaron la validez de la consulta popular para revocar las reformas estructurales y marcaron que es diferente presentar una iniciativa presidencial que una consulta popular. López Obrador declaró “El pueblo es sabio, que el ciudadano diga quiero esto o no. Existe democracia representativa y debe existir la participativa. Yo voy a buscar consenso en el Congreso y en la calle. Yo me voy a someter a revocación del mandato, cada dos años.” La poco feliz réplica de Carlos Marín fue “El pueblo se roba la gasolina…El pueblo votó a Hitler”.
6. Azucena Uresti indagó sobre el tema de seguridad a partir de hacer comparación con las promesas fallidas de Peña Nieto. Al respecto, el candidato del Morena afirmó que propone un cambio absoluto a estrategia de seguridad, pues la considera fallida. “No se puede enfrentar violencia con violencia. Hay que atender las causas, atender ya a los jóvenes. Lo único que hicieron los corruptos es etiquetarlos como NINIS, nosotros les vamos a dar derecho al estudio y al trabajo. Becarios sí, sicarios no.”
Prometió “Me voy a levantar todos los días a las 6 de la mañana a recibir el parte de la policía y el ejército vamos a coordinar a ejército, la policía, la marina, etc. Va a haber mando único. Vamos a crear guardia nacional” y aclaró que el Ejército no volverá a los cuarteles. Es decir, seguirá la militarización.
7. Fue Héctor Aguilar Camín quien interrogó respecto a la promesa de ahorrar 500 mil millones de pesos por terminar con la corrupción. “Las leyes están bien, pero no se cumplen, hay que aplicarlas, pero el sistema presidencialista depende mucho de la actitud de presidente, quien tiene manejo de un presupuesto de 5 billones 300 mil millones, podemos ahorrar por lo menos 500 mil millones, que es más o menos el presupuesto actual de inversión pública. Que no haya compras que se tengan que pagar con precios excesivos y también de un plan de austeridad, reduciremos costo del gobierno.” respondió López Obrador.
8. La periodista Uresti preguntó al candidato si meterá a la cárcel a Peña por corrupto. AMLO rechazó la posibilidad “no voy a meter a la cárcel a Peña, no hay marco legal. Desde el punto de vista jurídico no aplica”. Consultó Uresti también respecto a la oferta de amnistía a políticos y criminales. La posición del candidato presidencial de "Juntos haremos historia" señaló que amnistía no es impunidad, que será motivo de debate, reflexión. “A mí lo que me importa no daré actos espectaculares porque tendré legitimidad, no será elección fraudulenta. Hacia adelante habrá cero corrupción, cero impunidad” aclaró. Cabe preguntarse si esta negativa de AMLO se extenderá también a los responsables de las reformas estructurales y el saqueo del país, y a los responsables políticos de la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa.
9. De nuevo se exhibió el conservadurismo de López Obrador en cuanto al derecho al aborto, al matrimonio igualitario y la legalización de las drogas. Cuando le consultaron al respecto, en especial por su alianza con la derecha evangélica agrupada en el PES, el candidato sostuvo que lo que ya es ley (como en la Ciudad de México) se mantendrá. “Somos plurales. Millones de católicos, de cristianos, de gente sin religión son parte de mi movimiento. Yo no puedo ofender. Soy respetuoso de las libertades, del estado laico, tengo que someter a consulta” subrayó AMLO.
Es preocupante que un derecho elemental como el de decidir sobre el propio cuerpo se subordine a los dictados del partido político de una institución religiosa.
10. Al cierre de la entrevista, el candidato presidencial, que se referencia en Benito Juárez y en Lázaro Cárdenas, afirmó “Actuaré respetando la opinión de todos, el punto de vista de todos, buscando también priorizar, cuáles son los problemas que debemos enfrentar. La gran revolución de manera pacífica pasa por acabar con la corrupción. Hubo tres transformaciones en la historia de México: independencia, reforma, revolución, llevaremos a cabo la cuarta transformación, por la vía pacífica, con tanta gente voluntaria y comprometida.”
Un amplio sector de trabajadores, mujeres y jóvenes consideran que AMLO es una alternativa ante la descomposición de los partidos tradicionales. Pero es necesario tomar en cuenta que este candidato busca conciliar los intereses de los empresarios –con vidas privilegiadas- con los de quienes dejan la vida en fábricas, en oficinas, en escuelas y en las calles, que crean la riqueza que disfruta un sector minoritario –los propietarios de empresas, los altos funcionarios y los intelectuales a su servicio.
AMLO pretende parar las reformas energética y educativa –ordenadas, como él mismo reconoce, por los organismos internacionales- "por la vía constitucional", cuando son parte del plan de las trasnacionales y el imperialismo estadounidense para saquear al país. Una verdadera utopía.
El problema de la corrupción es mucho más profundo que las licitaciones turbias, se trata de la expoliación de México en beneficio del capital internacional a cambio de dádivas millonarias a los altos funcionarios. Para defender los intereses de las grandes mayorías, es necesario enfrentar el ataque a sus condiciones de vida y la entrega de los recursos estratégicos a las grandes trasnacionales. Y para esto la herramiento fundamental es con la movilización en las calles.
Efectivamente, es necesario echar abajo la reforma energética y las demás reformas estructurales de Peña Nieto y los partidos del Pacto por México. Hay que renacionalizar todas las áreas privatizadas, en el camino de ponerlas bajo control de sus trabajadores, organizados de forma democrática.