Dilma Rousseff se presentó en el Senado para exponer su defensa y responder a las preguntas de los senadores, en la etapa final del impeachment que se realiza en su contra. Destacados de su discurso.

La Izquierda Diario @izquierdadiario
Martes 30 de agosto de 2016
La presidenta Dilma Rousseff, suspendida en sus funciones tras el golpe institucional que dio lugar al inicio del impeachment, se presentó en el Senado para exponer su defensa y responder a las preguntas de los senadores, en la etapa final del impeachment que se realiza en su contra. Dilma desestimó las acusaciones de haber realizado maniobras ilegales para "maquillar" los presupuestos y reiteró que ha sido "acusada injusta y arbitrariamente" para darle viabilidad a "un golpe" promovido por la elite política y económica.
Olvidos del discurso inicial
Durante su discurso inicial en el Senado, la presidenta no expuso las propuestas para salir de la crisis política que venía defendiendo durante las últimas semanas. En el último tiempo se abrió una crisis interna en el PT, debido a las divergencias entre Dilma y los sectores del partido alineados con Rui Falcão, actual presidente del PT. Primero Dilma propuso retirar la palabra “golpe” de la carta a los senadores al mismo tiempo que el actual intendente de San Pablo, Haddad (PT) declaraba que hablar de “golpe” era algo muy fuerte. Otra diferencia que generó incomodidad al interior del PT fue la propuesta de Dilma de plantear a los otros partidos del orden la convocatoria a un plebiscito por elecciones generales. Esta propuesta fue rechazada por el PT en una reunión de su Ejecutiva Nacional.
Sin embargo, a pesar de tales divergencias, Dilma no hizo mención a tales propuestas en su discurso inicial, planteando apenas la idea de convocar a la población a las urnas para decidir el futuro del país. A largo del día se refirió tímidamente al plebiscito, sin darle la centralidad que hasta semanas previa otorgaba a este tema. Esta propuesta de llamar a nuevas elecciones generales serviría para recomponer el régimen, en medio de la grave crisis política que sigue instaurada en el país.
Por el contrario, la palabra “golpe” volvió con fuerza al discurso de la petista, que en todas las oportunidades que se le presentaron sostuvo estar sufriendo un “golpe de Estado parlamentario”. Dilma también planteó paralelismos con otros golpes de estado ocurridos en Brasil, incluso con el golpe militar, diferenciando que aquel fue hecho con las armas y este con retórica jurídica.
Eduardo Cunha, el rostro del golpe
La presidenta volvió a denunciar el papel del diputado y ex presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha (PMDB/RJ) ahora apartado de su cargo.
Hacia finales del año pasado, menos de 24 horas después de que se iniciara la investigación contra su figura en el Consejo de Ética, Eduardo Cunha desafió al PT y dio inicio al proceso de impeachment. Antes de ser apartado, estuvo al frente de la reaccionaria sesión del 17 de abril de este año, donde personajes y figuras políticas conservadoras como Bolsonaro votaron a favor del inicio del impeachment en nombre de torturadores y otros socios políticos de Cunha lo hicieron “en nombre de Dios”.
Respondiendo a la pregunta de la senadora Lídice da Mata (PSB-BA), Rousseff afirmó que la contribución de Cunha al país “fue lo más dañina posible: “La contribución de Cunha fue la más dañina posible porque ya venía siendo dañina cuando intentamos aprobar, aun en 2014, la Ley de los Puertos, con todas las dificultades posibles, pues él no quería la aprobación sin contemplar algunos intereses extraños”, afirmó Dilma sin esclarecer a qué se refería.
Dilma afirmó que cuando Cunha fue electo presidente de la Cámara de Diputados en febrero de 2015, el proceso de desestabilización parlamentaria de su gobierno se aceleró. “Mucho se ha dicho en los medios y también integrantes del sistema Judicial que Cunha tenía una relación no muy republicana cuando se trataba la aprobación de proyectos”, agregó. Durante el discurso inicial Dilma también lo atacó, afirmando que él era el “vértice de la alianza golpista”.
Cunha que cumplió ese papel golpista siempre fue un notable corrupto, representante de intereses privatizadores (siendo responsable por la preparación de la privatización de la empresa TELERJ durante el gobierno de Collor). También se destacó por ser un notable defensor de una agenda reaccionaria como el Estatuto del No nacido. Antes de convertirse en el enemigo público número 1 del PT era un importante aliado, cumpliendo el papel de líder del PMDB en la Cámara de Diputados, durante el primer mandato de Dilma. Cunha es definitivamente uno de los autores del golpe institucional. Pero no es el único. También lo son Temer, el PSDB, los medios y el “partido judicial”.
El avance del golpe institucional y la casi segura destitución de la presidenta no son hechos aislados. Como planteó Diana Assunção, dirigente del Movimiento Revolucionario de Trabajadores de Brasil, “La derecha que el PT fortaleció en sus años de gobierno, ahora se vuelve no solo contra el propio PT, sino, y principalmente, contra los trabajadores y la juventud. Los planes antipopulares de Temer sólo están esperando consolidar el golpe institucional para poner en marcha una serie de medidas, desde la contrarreforma previsional y laboral hasta recortes en la educación y salud. Además de la esperada Reforma política que quiere restringir aún más un régimen que ya en estas elecciones está imponiendo una censura contra la izquierda”. (...) Los trabajadores y la juventud, no deberían ser sólo espectadores de un discurso; hubiese sido necesario, y seguirá siéndolo frente al gobierno golpista de turno, superar la estrategia del PT ante el golpe, que permitió que pase el golpe institucional sin llevar adelante la resistencia de los trabajadores, con sus métodos. (...) el PT le teme más a la lucha de clases que a los golpistas”. Es necesario fortalecer la organización y una política independiente de los trabajadores, de la juventud y el pueblo pobre, enfrentando a la derecha golpista para impedir los ataques que preparan contra los trabajadores y la juventud, superando la política conciliadora del PT.