En las últimas elecciones el Partido Socialismo y Libertad (PSOL) logró duplicar su votación nacional, sus bancas de diputados estaduales y federales. Sin embargo, su estrategia electoralista ha permitido incluir en sus listas a candidatos como Daciolo, líder militar y abiertamente defensor de esos intereses. El PSOL que oficialmente rechaza semejantes posturas, queda en una situación delicada.

Leandro Lanfredi Trabajador petrolero | Rio de Janeiro
Miércoles 24 de diciembre de 2014

Fotografía: psolcuritiba.org
El cabo Daciolo, líder del motín de los bomberos de Río de Janeiro en 2011 y 2013, fue electo diputado federal por el PSOL de Río de Janeiro con casi 50 mil votos. Aún no asumió y ya está involucrado en numerosas polémicas por sus posiciones de derecha: su defensa del indefendible Jair Bolsonaro (Partido Progresista) y la entrega de Ministerios a sectores militares, sosteniendo además, como hacen los pastores reaccionarios, que “su mandato es de Dios”.
Solo los ingenuos pueden sorprenderse con estas afirmaciones de quien es un abierto defensor de la asesina Policía Militar (PM) de Río. Es increíble el asombro de dirigentes y diputados del PSOL que declararon estar “choqueados” pues las posiciones de Daciolo son y siempre fueron reaccionarias, basta escuchar sus discursos en aquellos motines y sobre diversos temas.
Al contrario de su partido y de todos los sectores progresistas del país, Daciolo con la excusa de no “hacer campaña contra el diputado Bolsonaro”, puso en evidencia su acuerdo con los militares del país, la defensa de los crímenes de la dictadura y sus cómplices civiles, entre los que puede encontrase casualmente al reaccionario Bolsonaro.
Daciolo fue lejos contradiciendo toda la tradición internacional, incluso burguesa, y se ha declarado en contra de que un civil comande el Ministerio de Defensa. Está involucrado en la campaña para que la alta cúpula de las Fuerzas Armadas “recupere” el espacio perdido con la “redemocratización”. En la misma semana en que la Comisión Nacional de la Verdad presentó un informe comprobando los crímenes de la dictadura militar y la desaparición de centenas de militantes de izquierda, el cabo Daciolo surge como patrocinante de una campaña en defensa de los militares. Es increíble que sea un diputado del PSOL el “creador” de esta campaña reaccionaria (para una crítica de esta comisión, ver aquí).
Frente a estos posicionamientos, la dirección Ejecutiva del PSOL de Río de Janeiro emitió un comunicado donde reafirma las posiciones del partido, refiriéndose a las de Daciolo como inadmisibles y lo invita a un “encuentro para dialogar”. Daciolo rechazó esta propuesta, como sostuvo en facebook, “el poder emana de Dios y no del pueblo”, por lo tanto su mandato pertenecería a Dios y a los militares y no al PSOL.
¿Qué medidas adoptará el PSOL? ¿Expulsará al diputado Daciolo? En las vísperas de las elecciones para intendente de Río, donde el PSOL cuenta con candidatos importantes como el diputado estadual Marcelo Freixo o del ex candidato Tarcísio Motta, ¿qué hará el partido? ¿Se alejará de los votos de la base electoral conservadora de Daciolo?
La encrucijada electoral y estratégica del PSOL
El PSOL está frente a una encrucijada electoral y estratégica. Electoralmente no puede dejar de tomar medidas contra Daciolo ya que cuanto más expone sus posicionamientos reaccionarios más podría verse desgastado entre su principal electorado: la juventud, las clases medias y sectores del proletariado que se identifican con las clases medias (el “progresismo carioca”).
Por otro lado, expulsar o sancionar al insubordinado militar puede alejar del partido a decenas de miles de policías y bomberos, un caudal de votos que un partido electoralista no quiere perder, incluso con un alto costo ideológico.
Fingir que no sostiene o no está vinculado a sus posiciones tampoco parece una solución viable. Daciolo tiene como prioridad de su mandato cuestiones militares y chocará con la mayoría de la base progresista del PSOL. Además pueden ganar exposición las diferencias con Daciolo en temas como la legalización de las drogas, el derecho al aborto, el combate a la homofobia y la violencia policial. No es claro cómo el PSOL podrá digerir que en cada uno de estos temas y ejes políticos aparezca un “Bolsonaro”, votando el diputado Daciolo junto a los sectores más conservadores, derechistas y reaccionarios.
El PSOL por ser un partido amplio”, de nuevo tipo, sin “centralismo”, donde los “individuos”, estarían por encima del partido (de su programa, ideología, práctica, decisiones colectivas, estatuto), en verdad siempre dio lugar a este “derecho” a “opinar” y “hacer valer su opinión” solo a los parlamentarios y figuras públicas, ya que los “individuos” (militantes de base y sus “seguidores”) no tiene voz ni poder en este partido electoralista, que reniega de la fuerza política de la clase trabajadoras. El control y el poder burocrático solo puede estar en manos de dirigentes y de “parlamentarios” cuya base partidaria sólo sirve como “masa” para “ganar votos”.
El PSOL sigue a nivel nacional el mismo camino que muchos otros partidos internacionales. Frente a la crisis de los partidos tradicionales que adoptaron el camino del neoliberalismo o se convirtieron en sus aplicadores con barniz “progresista”, surge un partido “amplio”, de “nuevo tipo”, que busca ocupar este espacio electoral. La falencia del PT de Rio de Janeiro es uno de los factores que explica la fuerza que alcanzó el PSOL en este estado frente al resto del país.
Atractivo electoralmente, todo tipo referentes buscan al PSOL para candidatearse, no solo personajes como Daciolo sino también sionistas que centraron su campaña en criticar al PSOL por ser pro-palestino. El PSOL por cálculos electorales los acepta con pocas críticas.
Esta crisis electoral y estratégica que se abre en el PSOL a partir de la figura de Daciolo pone en claro los límites en la construcción de partidos que tienen como norte una estrategia electoralista y reniegan de la independencia política de la clase trabajadora.