La iniciativa del presidente fue aprobada en lo general. 292 votos a favor, 153 en contra (PAN, PRI, PRD y MC) y 11 abstenciones (Partido Verde) fueron los números de la votación con la que se aprobó el dictamen de la comisión de energía de la Cámara de Diputados.

Pablo Oprinari Ciudad de México / @POprinari
Miércoles 14 de abril de 2021
El proyecto presentado por el ejecutivo estipula la suspensión de permisos de refinación, comercialización y expendio de hidrocarburos, así como de otros petrolíferos o petroquímicos, ante un “peligro inminente” para la seguridad nacional o energética. Permite a la Secretaría de Energía revocar los permisos en los casos en que se detecten adquisiciones ilícitas de hidrocarburos o mediante contrabando.
El debate estuvo plagado de ataques entre la oposición de derecha y los diputados oficialistas, quienes acusaron a la oposición de ser títeres de Iberdrola y Peña Nieto, en tanto que los primeros defendieron “los derechos adquiridos por los permisionarios”.
Como en el caso de la reforma eléctrica, esta iniciativa ha sido rechazada tanto por los partidos patronales de oposición, como por la “iniciativa privada” y distintos organismos afines a ésta, quienes aducen que obstaculizará la “competitividad” y provocará “incertidumbre jurídica” entre las transnacionales. Esto, en sintonía con las recientes afirmaciones de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), que “recomendó” al Congreso no aprobar la iniciativa lopezobradorista.
En el texto presentado por la Comisión de Energía, se plantea -en sintonía con el discurso presidencial- que el objetivo de la reforma es garantizar la seguridad y la soberanía energética. El oficialismo y sus aliados introdujeron una modificación para salvaguardar el llamado debido proceso en dichas suspensiones, y durante el debate insistieron en que no se trata de “expropiar” y que no hay ningún cuestionamiento a la participación del capital privado. A pesar de eso, se prevee una catarata de amparos, como ocurrió con la reforma energética en las semanas previas.
Esta reforma, aunque genera reacciones de la derecha y los empresarios, no plantea lo que realmente es necesario si se trata de recuperar la soberanía energética, afectando para eso a los intereses de quienes han saqueado el país, las transnacionales y sus socios locales. Como planteamos aquí, para eso es fundamental echar atrás las reformas estructurales y avanzar en la renacionalización de la industria petrolera -así como sobre el conjunto del sector energético- bajo control de sus trabajadores.
Te puede interesar: Reforma petrolera de AMLO: límites y oposición empresarial

Pablo Oprinari
Sociólogo y latinoamericanista (UNAM), coordinador de México en Llamas. Interpretaciones marxistas de la revolución y coautor de Juventud en las calles. Coordinador de Ideas de Izquierda México, columnista en La Izquierda Diario Mx e integrante del Movimiento de las y los Trabajadores Socialistas.